¿LA DÉCADA PRODIGIOSA? REIVENCIONES EN LOS OCHENTA (I)

¡Benditos ochenta! Algunos los recuerdan como la panacea, otros como la era en que el rock casi fenece. Lo cierto es que esa década (como algunas otras) tiene su propia idiosincrasia que se reflejó en la música; hedonismo, artificiosidad…Muchas bandas de esas que tanto nos gustan posiblemente perdieron los papeles, pero hubo otra serie de combos y artistas, tanto nacidos artísticamente en esos años como de otras eras que supieron adaptarse a los nuevos tiempos y que facturaron una serie de obras que a día de hoy siguen siendo ineludibles. El equipo de Rock On Magazine hemos querido recuperar algunos de esos discos de los ochenta que significaron una reinvención en toda regla, además exitosa y cuyo resultado aún perdura hasta nuestros días. Vamos con la primera parte:

MARVIN GAYE ‘Midnight Love’ (1982)

No es que Marvin Gaye fuera un artista irrelevante al entrar en los ochenta, de hecho en 1978 había publicado ‘Here My Dear’, una de sus grandes obras (e iban…). Un álbum introspectivo marcado de principio a fin por su divorcio pero que también mostraba a un músico que empezaba a estar hastiado de todo lo que rodeaba. El negocio en general, sus tensas relaciones con Motown, el abuso de drogas…todo esto parecía que iba a llevar al ex príncipe de Motown a un bloqueo artístico sin precedentes. Afortunadamente una temporada de exilio en Bélgica (a la Puigdemont) le permitió recoger los pedazos de su vida y volverse a recomponer. Rompió definitivamente con Berry Gordy y Motown, fichó por CBS dispuesto a ponerse al día y a pasarle la mano por la cara a su ex jefe. ¡Y vaya si lo consiguió! ‘Midnight Love’ es a día de hoy el disco más vendido de Marvin. Una reinvención personal y discográfica en toda regla, se acabaron los discos de carácter personal, los hits volvían a ser lo primero. Sin dejar de lado su soul sinuoso y el rythm & blues, se dejó influenciar por géneros tan en boga por aquel entonces como el synth pop, funk, reggae o la new wawe. Todo ello hizo que Marvin Gaye se volviera a mostrar como un artista absolutamente relevante, un disco totalmente de su era (con todos los tics que ello conlleva) que además tenía como buque insignia un pedazo de dinamita tórrida como es “Sexual Healing”. El single por el que más se recuerda a Marvin Gaye, pero que no desmerece el resto del trabajo. La funky “Rocking After Midnight”, el tribalismo sintetizado de “Third World Girl” o baladas testosterónicas marca de la casa como ‘Till Tomorrow’ pusieron al artista en la cabeza del nuevo rythm & blues. Desafortunadamente un par de años después Marvin Gaye era asesinado a balazos por su propio padre y ‘Midnight Love’ quedó marcado más como un delicioso canto de cisne que como un renacimiento en toda regla.XAVI MARTÍNEZ

MICHAEL JACKSON ‘Thriller’ (1982)

Cualquier fan de Michael debería saber que la unión con Quincy Jones -el legendario músico y productor estadounidense- fue en parte lo que le hizo alcanzar la gloria eterna a aquel niño prodigio convertido por aquel entonces ya en un hombre. Sin embargo, aunque su alianza empezó con el maravilloso ‘Off the Wall’ (1979), no fue hasta la publicación de ‘Thriller’ (1982) cuando  pegó el boom definitivo de su carrera, convirtiendo el álbum en uno de los más vendidos de todos los tiempos, y a él en el único y definitivo Rey del Pop sobre la faz de la Tierra. Obviamente, sin el descomunal talento de Michael, tanto como compositor que como intérprete, nada se hubiera podido hacer, pero él y Jones sabían que la clave para comerse el mundo estaba en actualizar su estilo a los nuevos tiempos, y al mismo tiempo conseguir un álbum que gustara a toda clase de público (lograron que en un sólo disco de 9 canciones se abarcaran prácticamente todos los estilos que reinaban en aquellos días, fusionándolos con la música negra en general, que siempre fueron las raíces y la base de todo para el pequeño de los Jackson), ¡Y vaya si lo consiguieron! En ‘Thriller’ había de todo: Pop, Funk, Disco Music, Hard Rock, Rhythm and Blues, Soul… todo con un sonido totalmente renovado y acorde a la época y con una producción adecuada para todos los públicos. Y si a eso le sumamos una colección de canciones pluscuamperfectas, unos invitados de lujo con sus inolvidables aportaciones (¡Paul McCartney! ¡Eddie Van Halen! ¡¡El mismísimo Vincent Price!!), y uno de los mejores videoclips de la historia que marcó a toda una generación de televidentes… entonces  resulta fácil comprender el porqué del brutal impacto que causó un álbum como éste, y de su importancia en la música popular. Posteriormente, músico y productor repetirían, más o menos, la misma fórmula mágica con el también fantástico ‘Bad’ (1987), y aunque el disco no tuviera la misma relevancia, fue también un gran éxito. Y es que en aquellos días nadie podía competir con Michael Jackson en cuanto a popularidad se refiere. Aunque después de este disco ya nada volvería a ser igual para él; aún le quedaban unas cuantas grandes canciones por componer, pero fue una lástima que Michael tomara la peor decisión de su carrera: dejar de trabajar con  aquel mago de la producción que, durante unos años, le ayudó a tocar el cielo con las yemas de sus dedos. JUANVI PEDRO GILABERT

ZZ TOP ‘Eliminator’ (1983)

Pese a que ya habían experimentado con sintetizadores y sonidos pregrabados en su anterior álbum, El Loco (1981), nada hacía esperar el protagonismo que alcanzarían los sintetizadores y los arreglos electrónicos en el siguiente lanzamiento de la pequeña banda de Texas. El trío, que siempre había sido ejemplo de preservación de la pureza del rock & roll y el blues más básico, se marcó una regeneración en toda regla con Eliminator. Pese a la portada, con ese customizado Ford Cupé de 1933 a medio camino entre el diseño futurista y el clasicismo, y el extraño logo que decoraba la trasera nada hacía adivinar lo que nos esperaba hasta posar la aguja sobre el vinilo. La sorpresa explotaba cuando el riff de «Gimme All Your Lovin’» salía de los altavoces, viscoso, grasiento, para quedarse para siempre en el imaginario colectivo de los aficionados al rock, después venía el acelerón rítmico de «Got Me Under Pressure», el ronroneo de «Sharp Dressed Man», el espíritu puesto al día en «I Got the Six» y le pelotazo total de «Legs» (¿una de las mejores fusiones de electrónica y rock jamás grabadas?)  Y entonces ya no quedaba lugar para los posibles prejuicios que se pudieran tener sobre esa “modernización” de su sonido. Canción tras canción te ganaban para la causa, sonaba como un cañón gracias a una producción abrumadora, los estribillos se enganchaban como lapas y el disco, salvo la balada «I Need You Tonight», era una permanente invitación a la fiesta. Además, supieron aprovechar magníficamente al auge del vídeo musical y de la MTV filmando clips sencillos pero imaginativos que contribuyeron al éxito comercial del citado álbum, que consiguió la calificación de disco de diamante en 1996 al despachar diez millones de copias pero se estima que ahora mismo llevan ya vendidas más de diecisiete millones de unidades. Poca broma.MANEL CELEIRO

KISS ‘Lick It Up’ (1983)

Muchas veces, cuando se habla de que un artista intenta reformular su obra, o darle un nuevo enfoque, se habla de un ‘lavado de cara’. En este caso, ponerlo en esos términos sería ponerlo muy a huevo o puede resultar muy obvio, pero eso fue, literalmente, lo que pasó en este caso. KISS venía de atravesar una crisis que se manifestaba de varias maneras. Cambios de personal, con las deserciones/despidos, primero de Peter Criss y después de Ace Frehley, el gran motor rockero del sonido de guitarras de la banda desde el principio. Por otro lado, sus últimos lanzamientos no habían tenido el éxito esperado. ‘Unmasked’ había querido aprovechar el tirón del sonido Heavy Pop de ‘Dinasty’ y no había conseguido más que un éxito relativo con ‘Shandy’; en ‘Music from The Elder’ intentaron entrar en el terreno de discos conceptuales con el resultado de confundir a su base habitual de fans y no habían sabido captar la atención de los consumidores de ese tipo de obra. Porque, no nos engañemos, Simmons y Stanley no eran Roger Waters y su obra nunca se caracterizó por la profundidad conceptual… Kiss era esa banda que te invitaba a vivir el rock and roll toda la noche y la fiesta todos los días. A sus fans le importaba muy poco la desolación de un mundo sin héroes; Por último, ‘Creatures Of The Night’ era un disco muy bueno, que había empezado a delinear el nuevo sonido, mas heavy que rocker, que no había acabado de despegar y lo único que allí quedaba de Ace era su cara en la portada, porque en sus surcos, nada de nada. KISS necesitaba aire fresco en su propuesta y sus dos mentores, Gene Simmons y Paul Stanley, como los dos grandes empresarios que son, se habían dado cuenta de que los tiempos estaban cambiando; que los años ochenta venían con otra fragancia y con otro packaging y que la fórmula que tan buenos resultados había dado en la década anterior, quizás quedara desfasada en aquel contexto. Era el momento de dar un golpe en la mesa y resurgir de entre las cenizas cual Ave Fénix, o resignarse a ser poco mas que un buen recuerdo. El primer cambio fue estético y conceptual a la vez. Después de una década de carrera, diez discos de estudio, dos dobles en directo, un doble recopilatorio y un álbum solista de cada uno de sus integrantes, KISS se despojaba de sus clásicos maquillajes y sus estrafalarios trajes de escena. Dejaban de ser cuatro personajes, para ser cuatro músicos que se presentaban en la portada de ‘Lick It Up’, su nuevo disco, a cara lavada. La foto era lo más sencilla que se pueda imaginar. Ellos cuatro mirando a cámara, sobre un fondo blanco. No había épica, no había misterio, no había superhéroes, no había ciudades destruidas, no había multitudes de mujeres rendidas a sus pies. Solo ellos. Cuatro músicos y un puñado de canciones.  Producido el shock de quitar los elementos chocantes de la imagen, había que ver qué pasaba con el sonido. Aquí la clave fue el nuevo guitarrista: Vinnie Vincent. En las guitarras no quedaba ni rastro de la elegancia o el groove callejero del spaceman neoyorkino, Vinnie era un guitar hero, de guitarras afiladas, Jacksons antes que Les Pauls, de técnica moderna, antes que de intuición blusera, y su sonido iba directamente al heavy que asomaba descaradamente sus cuernos en los charts americanos (No olvidemos que ese mismo año, Quiet Riot con ‘Metal Health’ iba a desbancar del número uno, nada menos que a ‘Synchronicity’ de The Police y que el anterior había sido ‘Thriller’ de Michael Jackson). Mr Vincent no solo aportaba el sonido de guitarras sino que se arremangó y ocupó un lugar preponderante en la composición del álbum mostrándose como un socio muy solvente para la banda en esos menesteres. De las diez canciones, todas excepto dos escritas por Simmons en solitario, llevan la firma de Vincent compartiendo autoría con Paul o con Gene. Por otro lado, estaba la batería de Eric Car, certera, dura, potente y desenfadada. En este sentido, la banda también optaba por la excelencia técnica antes que por el swing. Finalmente The Fox podía hacer alarde de su propia personalidad convirtiéndose en un puntal característico y necesario en el sonido de la banda y dejar de ser simplemente ‘el sustituto de Peter’.Todo esto junto, dio lugar a un disco potente, conciso y con buenas canciones como ‘All Hell´s Breaking Loose’, ‘Lick It Up’ (con un clip en el que veíamos por primera vez a los integrantes de la banda a cara descubierta meneándose por un paisaje post apocalíptico en el que solo estaban ellos y un montón de tías buenas), Young And Wasted, A Million To One, o ‘Exciter’. A pesar de la reticencia del sector hardcore de viejos fans que se resistían a ver a Gene y Paul como simples mortales despojados de sus personajes, Kiss entraba a los 80’s otra vez en la cresta de la ola, con un disco que rápidamente fue certificado Platino por la venta de un millón de copias y con un futuro por delante que se insinuaba brillante.
Lamentablemente, la entrada de Vinnie Vincent en la banda, pronto se convirtió en una escena de muchos gallos en un solo gallinero y la situación se volvió insostenible ¿Imaginas como hubiera sido la discografía de Kiss si esa asociación compositiva Killer hubiera seguido funcionando?… Eso es un capítulo de la Kisstory que da para muchos artículos y hoy lo dejaremos aquí.

LECUMBERRY

KANSAS ‘Power’ (1986)

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que Kansas vivió su etapa de máximo esplendor durante los setenta. Efectivamente, el nivel de los discos que la banda facturó en esos años alcanzó niveles sobrehumanos. Trabajos como ‘Song For America’, el inconmensurable ‘Leftoverture’, ‘Point Of Know Return’, o el majestuoso doble en directo, ‘Two For The Show’ constituyen algunas de las obras cumbre de la década. Una vez dicho esto, también es cierto que Kansas son una de las pocas bandas que mantuvieron un nivel más que notable durante los ochenta y noventa, en lo que a producción discográfica se refiere. Y lo que es más importante, evolucionando su sonido sin perder su identidad. Con los, -más que lógicos-, altibajos, propios de una carrera tan dilatada como la suya, la banda editó trabajos tan interesantes como ‘In The Spirit Of Things’ (1988), el excelente ‘Freaks Of Nature’ (1995), o, el disco que ocupa estas líneas: el imprescindible ‘Power’, lanzado en 1986. Pongámonos en situación: Kansas comenzaron la década de los 80’s de forma bastante convulsa. Tras la grabación de ‘Audio-Visions’, en 1980, Steve Walsh, cantante original, abandonaba la formación.  Ahora bajo la batuta del simpar guitarrista y compositor Kerry Livgren, que se había convertido al cristianismo años atrás, la banda facturó un par de discos más, totalmente imbuidos de temática religiosa, y que no tuvieron la repercusión deseada. Para 1983, la banda había dejado de existir, tras la huida de Livgren y el bajista original, Dave Hope. En 1985, Steve Walsh decide reactivar la banda con el beneplácito (pero sin la participación) de Kerry Livgren, acompañado, eso sí, por los miembros originales Phil Ehart (batería) y Rich Williams (guitarrista). Con la incorporación de Steve Morse (ex Dixie Dregs) como guitarrista, la banda lanza ‘Power’ un año después. ‘Power’ es una banda reinventándose, sin renunciar a su esencia. Combina a la perfección la contundencia del hard rock, la melodía del AOR, y la complejidad del progresivo. Todo ello aderezado con una pátina de “modernidad 80’s”. En este magnífico trabajo encontramos piezas tan rotundas como la inicial “Silouhettes In Disguise”, -con ese endiablado riff ejecutado por Morse-, o “We’re Not Alone Anymore”; momentos totalmente AOR ochentas como la homónima “Power” o “The Three Pretenders”; e incluso ecos a etapas anteriores de Kansas como la soberbia instrumental “Musicatto” o la delicada “Taking In The View”. Y, por encima de todo, la inigualable voz de Steve Walsh, que llega a conmover en los momentos más pausados del disco -“All I Wanted” y “I Can’t Cry Anymore”- o en la simpar “Tomb 19” (¡qué estribillo, amigos!)‘Power’ supuso un rotundo puñetazo en la mesa. Kansas aún tenían mucho que decir en los 80’s Y, a pesar de que su sonido es muy deudor de la época, es un magnífico trabajo que, a día de hoy, sigue manteniendo todo su esplendor.EDU A. CRIME

WHITESNAKE ‘Whitesnake’ (1987)

David Coverdale, después de su flamante paso por Deep Purple, decide fundar en 1978 su proyecto más ambicioso bajo el nombre de Whitesnake. Desde el inicio, tras un par de álbumes de presentación como ‘David Coverdale’s Whitesnake’ y ‘Northwinds’ la carrera de la Serpiente Blanca muestra un ascenso que deriva del Rock’n’Blues hacia un Hard’n’Heavy, cada vez más contundente. La formación estable Moody-Marsden a las guitarras, Neil Murray al bajo y los ex-Purple Paice y Lord, empieza a desmembrarse con el cambio de compañía en 1983 y, tras la entrega de “Slide It In” en 1984 y su posterior gira, la banda queda tocada definitivamente. Coverdale decide reinventar Whitesnake y lo hace en todos los aspectos. Quiere darle un toque más adrenalínico y se junta con John Sykes para componer temas más contundentes en la línea de los tiempos metálicos que corren. Durante la grabación Coverdale sufrió una sinusitis que lo retiró de las grabaciones y retrasó el lanzamiento del álbum, lo que hizo sugerir a Sykes incorporar a un nuevo vocalista a la formación para sustituir a su líder fundador, factor que junto con el exceso de protagonismo del guitarra le costó la expulsión del grupo. Pese a todos los contratiempos y roces personales, el álbum no tiene desperdicio y contiene temas imprescindibles de la banda. Desde la zeppeliniana “Still Of The Night” hasta la power-ballad “Is This Love” compuesta en principio para Tina Turner. Las distintas ediciones y reediciones varían en temas y el orden de estos, pero la médula del trabajo son temas redondos como “Give Me All Your Love” que sigue los cortes de entregas anteriores con solos más mordientes o el himno hard-bluesero “Crying in the Rain” que complementan con la revision de “Here I Go Again”. Las aceleradas “Bad Boys” o “Straight for the Heart”, la contundente “Children of the Night” y “Don’t Turn Away” completan un repertorio de lujo. Pero las claves de la reinvención de la Serpiente Blanca estaban por llegar. Tras la desbandada posterior a la grabación, se crea una nueva formación de lujo para empezar a rodar en directo: Adrian Vandenberg (con quien ya habián empezado a tratar), Vivian Campbell (ex-Dio), Rudy Sarzo (ex-Quiet Riot and Ozzy Osbourne)  Tommy Aldridge (ex-Black Oak Arkansas, Pat Travers, Gary Moore and Ozzy Osbourne) a la batería. Con esta formación empezaron a grabar los los video-clips, puntales promocionales en la época de la “buena” MTV: “Still of the Night”, “Is This Love”, “Here I Go Again” and “Give Me All Your Love” eran cortos bien dirigidos con su protagonista con el pelo crepado y mutado a rubio, y con el aliciente de ese volcán sexual, la actriz Tawny Kitaen  pareja del frontman por aquel entonces. La gira, como el disco, fue un éxito rotundo y resulto ser el pico de éxito más alto que ha conocido Mr. Coverdale. A partir de allí, ‘Slip of the Tongue’ (1989) intentó perpetuar el éxito con bastante acierto y… bueno, lo demàs ya han sido reediciones, directos y un intento bastante tardío de resucitar una serpiente demasiado tiempo en hibernación. JOSEP Mª LLOVERA

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