KVELERTAK (Razzmatazz 2, Barcelona 26-11-16)

Tras un meteórico ascenso que los ha llevado a girar por todo el globo y con el excelente ‘Nattesferd’ bajo el brazo, los noruegos Kvelertak por fin pisan nuestras tierras encabezando su propia gira, y su paso por la sala 2 de Razzmatazz era su particular prueba para demostrar de una vez que lo suyo no es cosa de hype y que el ruido que han generado está más que justificado. Black Metal, Rock ‘n’ Roll, Punk, coqueteos con el Folk y hasta el Pop, letras impronunciables, y un tío que canta con la cabeza metida en el culo de un búho (ndr. Ya no). Si esto no es reclamo para moverse hasta una sala, que venga Odín y lo vea.

Para llevar a cabo su gloriosa hazaña vikinga, el sexteto contó con la ayuda de los estadounidenses SkeletonWitch, que pese a ser relativamente poco conocidos por aquí ya llevan la friolera de 13 años repartiendo candela. Los de Athens (Ohio) tenían ningún nuevo disco por promocionar – su última referencia, ‘Serpents Unleashed’ data del 2013 – pero sí que presentaban a Adam Clemans, su recién incorporado vocalista proveniente de la banda de sludge WolvHammer. Un servidor no pudo llegar a ver la descarga de SkeletonWitch hasta pasada la mitad pero fue suficiente para comprobar la buena forma de la banda, que practica un thrash old school con influencias de Exodus o Kreator que caldeó el ambiente y levantó los primeros cuernos en el aire con un show potente y atronador y una formación que lo dio todo por ganarse al público. Habrá que ver cómo se desenvuelven en sus propios shows, pero de momento estoy seguro que dejaron un buen sabor de boca a todos los asistentes.

Kvelertak han visto como su popularidad subía como la espuma en los últimos años y no es para menos. Los seis noruegos, que ya nos visitaron hace un año abriendo para Slayer y Anthrax, aún tenían pendiente visitarnos como cabezas de cartel y la expectación por verlos descargar sin limitaciones se podía palpar en la sala mediana del Razzmatazz. Eso explica que todo saltara por los aires en cuanto empezaron a sonar “Dendrofil For Yggdrasil” y “1985”(que aún en directo sigue sonando un poco desubicada), los cortes que abren ‘Nattesferd’ y que usaron para arrancar la maquinaria. Kvelertak dejan claro que defienden su última obra con la cabeza alta y con un directo que despeja cualquier dudas en cuestión de segundos. Y viendo la reacción del público ante un setlist que contiene 8 de las 9 canciones de su último álbum (Lástima que se dejaran fuera la mejor, la monolítica “Nekrodamus”) uno se tiene que acabar preguntando de dónde salieron esas críticas que tanta prisa tenían por enterrarlos. Directos, sin florituras, con la actitud de un grupo de hardcore  que podría dar el 120% en cualquiera de las condiciones, Kvelertak dieron un buen repaso a muchos de los hits que pueblan su debut homónimo y su continuación “Meir”, y todo suena especialmente cohesionado cuando los seis músicos saltan al escenario. Con el descamisado vocalista Erlend Hjelvik y el trío de guitarristas moviéndose constantemente sobre las tablas se apañan de sobra para mantener la atención del público en todo momento sin necesidad de recurrir a ridículas y complejas escenografías, y la vorágine que se vivía en el foso – que alcanzó los puntos más álgidos durante la salvaje “Blodtorst” en la que la gente coreando casi tapaba a la banda y el final de fiesta de “Utrydd Dei Skave” con los músicos tocando sobre las barras – los obligaba a venirse más y más arriba; no era difícil ver sus gestos de sorpresa ante la que se estaba montando abajo, pues como el guitarrista Vidar Landa confesaba un rato después a las puertas de la sala, no se esperaban para nada semejante desparrame. Una comunión perfecta entre banda, público, y una colección de canciones que contiene algunos de los mejores momentos que ha dado de sí lo que llevamos de década.

Kvelertak finalmente han cumplido su misión pendiente en nuestras tierras; han llegado, conquistado, rockeado, y nos han hecho gritar un montón de palabras de las que no tenemos ni puta idea. La bandera del búho ya puede ondear por todo lo alto en Barcelona, porque después de esto no debería quedar ninguna duda. Kvelertak han venido para quedarse.

ISAAC MORA

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