JUDAS PRIEST: ¿HA LLEGADO LA HORA DEL ADIÓS? (II)

Esta mañana habéis podido leer nuestro punto de vista favorable referente al asunto Glenn Tipton y Judas Priest. Ahora toca abordar la otra cara de la moneda, leer el punto de vista de alguien que todavía cree en el romanticismo y la camaradería en el mundo del rock. Una serie de razones por las que Judas Priest debería finiquitar su historia sin KK Downing ni Glenn Tipton a bordo.

EL CANTANTE, NO LA CANCIÓN (EN CONTRA)

La noticia es de sobra conocida por todos; Glenn Tipton (guitarrista de Judas Priest) padece la enfermedad de Parkinson, en consecuencia no estará en condiciones para afrontar la consiguiente gira de presentación de su próxima obra de estudio ‘Firepower’. Esta mala noticia para servidor significa el último clavo en el ataúd para Judas Priest, pero parece que no va a ser así. La banda ha anunciado que el bueno de Glenn será sustituido por Andy Sneap (productor de su nuevo trabajo) para los compromisos en directo.

Quizás me he tomado siempre esto del rock como algo romántico, donde residen principios y camaradería. Por supuesto siempre he tenido en cuenta que hay una parte muy importante de negocio, pero lo de Glenn Tipton ha hecho que definitivamente se me caiga la venda de los ojos.

Para mí el rock no es simplemente una serie de canciones inmortales, siempre ha contado la actitud de los componentes de una banda, la química entre ellos y su entorno. Todo ello ha contribuido a que se creen discos imperecederos y conciertos memorables. Podríamos hablar de química y sinergia en infinidad de artistas, pero me voy a centrar obviamente en Judas Priest.

La magia y creatividad de los creadores de ‘Defenders Of The Faith’ siempre ha residido en tres personas. Rob Halford, Glenn Tipton y KK Downing. Ian Hill siempre ha sido un bastión seguro a las cuatro cuerdas pero no entra en la ecuación y los diversos baterías que han tenido (hasta la estabilidad con llegada de Scott Travis) simplemente han cumplido con sus obligaciones. Pero ha sido la sinergia entre vocalista y guitarristas la que ha hecho grande el nombre de Judas Priest. Glenn y KK componían para un vocalista privilegiado, que sabía perfectamente cómo encarar esas magistrales canciones. Lo que dio lugar a esos discos irrepetibles que todos tenemos en mente. Y obviamente la cosa se extendía al directo. Sólo hace falta ver la compenetración absoluta entre Glenn y KK sobre las tablas en filmaciones de la época para comprender que estos dos tipos no necesitaban ni mirarse para saber lo que tenían que hacer en cada momento.

Y lo mismo podemos decir de Rob Halford, su carisma y dominio del escenario venía dado en parte por el espectacular respaldo de los dos hachas. Sólo hace falta ver los gestos de complicidad entre los tres de que había magia, una magia que hizo que la banda hiciera conciertos y discos irrepetibles.

Y a las pruebas me remito que cuando se ha roto el triunvirato las cosas ya no han funcionado como antes. Lo pudimos comprobar en la etapa Tim ‘Ripper’ Owens, un buen vocalista pero que en ningún momento supo conectar con Tipton y Downing, dando lugar a dos discos mediocres y a unos conciertos donde la emoción brillaba por su ausencia. Más de lo mismo cuando KK Downing decidió abandonar el barco, a pesar de que en los directos la banda apenas se resintió sí que a nivel discográfico la cosa hizo aguas por todas partes. Publicando ese ‘Redeemer Of Souls’ que en el mejor de los casos se podía tildar de autoparódico.

Y rizando el rizo se ha llegado a lo impensable, Judas Priest sin Glenn Tipton ni KK Downing en escena. Algo que para servidor no tiene el más mínimo sentido, la banda metálica por excelencia sin sus dos guitarristas. Seguro que el nuevo guitarrista hará un trabajo encomiable y el que quiera escuchar los clásicos de la banda a cualquier precio no saldrá defraudado, pero para mí no se trata de esto. Quiero ver a la banda y los músicos que me encandilaron hace muchos años ofreciendo conciertos dignos. Y si eso no es posible, mejor echar el telón a tiempo. Tampoco he podido ver nunca a The Doors, a los Deep Purple de ‘Made In Japan’ o a Jimi Hendrix, el rock es cíclico y cada momento tiene sus artistas. Lo que pasa es que tal como está el entramado nadie se atreve a dejarlo mientras haya un público dispuesto a escuchar esas canciones. Personalmente no estoy muy excitado con todo esto, pero parece no haber marcha atrás en el actual mercado del rock, y pienso que quizás sí que tenían la razón The Rolling Stones cuando cantaban aquello de ‘The Singer Not The Song’

XAVI MARTÍNEZ

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