JUDAS PRIEST ‘Firepower’

(Columbia/Sony Music)

A la hora de enfrentarse a este nuevo trabajo de Judas Priest uno ha de evadirse del todo de las noticias que ha generado la banda últimamente y centrarse únicamente en la música contenida. Y por supuesto creerse a pies juntillas que los que interpretan el material son Halford, Faulkner, Tipton, Hill y Travis.

Dicho esto y ahondando ya en lo estrictamente musical uno ha leído que esta colección de canciones representa un retorno al sonido más clásico de los de Birmingham, pero ¿Cuál es el sonido clásico de Judas Priest? ¿El heavy rock progresivo de ‘Sad Wings Of Destiny’?, ¿el rock & roll metalizado de ‘British Steel?, ¿el heavy metal sin impurezas de ‘Defenders Of The Faith’ o ‘Screaming For Vengance’?, ¿el hedonismo de tintes comerciales de ‘Point Of Entry’ o ‘Turbo’? o ¿La agresividad de ‘Painkiller’? Imagino que un poco de todos ellos, discos que han forjado la trayectoria de la banda y que en su heterogeneidad les han hecho destacar como posiblemente la mejor banda del género.

De entrada hay que reconocer que este ‘Firepower’ es mejor disco que el anterior ‘Redeemer Of Souls’. Disco de hinchada producción donde la banda ante la presión popular se vio obligada a tirar de clichés llegando a caer en la autoparodia sonando casi histriónica en su género. ‘Firepower’ en este aspecto es un disco más reflexivo, menos urgente, pero que en líneas generales se muestra como un trabajo menor en la trayectoria de la banda. La producción de Tom Allon y Andy Sneap les hace sonar más comedidos y con todo más en su sitio, pero lo cierto es que siguen tirando de tópicos, tanto propios como de algunos que rara vez habían usado, como esas guitarras dobladas a la Maiden o una cierta épica de juguete quizás para intentar calar en una audiencia más joven.

Lo cierto es que el disco empieza bastante bien con ese tema título tan solvente, metal a piñón y con gancho. ‘Lightning Strikes’ también funciona muy bien con sus líneas melódicas y un Halford muy inspirado, pero también es cierto que no desentonaría cantada por Eric Adams y en un disco de Manowar. Es a partir de aquí cuando empiezan los altibajos. Se palpa que la química Halford/Tipton/Faulkner  no acaba de funcionar y esto tiene como consecuencia una serie de temas muy normales donde se repiten esquemas. Riffs poco inspirados, estribillos de melodías reiterativas y una cierta sensación de linealidad se apoderan de las sucesivas escuchas. Aun así hay canciones destacables. ‘Never The Heroes’ sobresale por su adictiva melodía, aunque es muy deudora de “Worth Fighting For’ del infravaloradísimo ‘Angel of Retribution’ o “Traitors Gate” que tiene un riff con bastante vida y groove. Quizás sea “No Surrender” la mejor de todo el paquete, donde el genuino espíritu Priest sale a flote, con ese ritmo impregnado de rock & roll y con un Halford que entona cada palabra con esa arrogancia que le caracterizaba y que le daba a la banda un hecho diferencial. También cierran de manera sólida con la in crescendo ‘Sea Of Red’ buena heredera de los momentos más tranquilos de la banda, pero a la que si se le hubiera rebajado la épica hubiera ganado enteros.

A grandes trazos esto es más o menos lo que da de sí este esperado retorno discográfico de la mejor banda de heavy metal que ha existido. Un disco correcto, sin más, con algunos momentos inspirados, pero al que la aureola de clásico de la banda le queda grande.

XAVI MARTÍNEZ

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