ILEGALES (Sala Joy Eslava, Madrid 25-03-2015)

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Todo un acontecimiento digno de disfrutar, la vuelta del gran Jorge Martínez y sus chicos con su nuevo disco, ‘La Vida es Fuego’, once temas que, desde el primer acorde hasta el último, te hacen vibrar (y es que no se podía esperar menos de este crack de la composición…). A la hora señalada, como un clavo salían los Ilegales, uno por uno, al escenario: la gente coreando y aún no había sonado ni un guitarrazo. Mucha emoción, y la cosa empezaba con fuerza: “Los Chicos Desconfían” y “Europa Ha Muerto” abren fuego antes de comenzar a presentar nuevo trabajo con “Voy al Bar”, todo un temazo. Sí, señor, la esencia del rock and roll nunca la han perdido: con tan solo unas horas de diferencia entre la salida del nuevo disco y el concierto, ya todos cantaban los temas nuevos, daba gusto poder disfrutar de aquello. Clásicos instantáneos.

Después del cuarto tema, “No Me Gusta el Trabajo”, y después de haber tocados todos ellos “a macarraque” (como suelo decir yo), llega el momento que todos esperábamos, esto es, que Jorge se acercase al micrófono a hablar un poco, porque… ¡qué lengua tiene este hombre! No se acercó para decir lo típico que dicen todas las bandas entre tema y tema, no… nos hizo saber que no encontraba su cubalibre: “tendré que beber agua… ¡esto es una trampa mortal!”. “Hipster”, otro tema nuevo, continúa aportando humor ácido mientras todos los presentes nos sentíamos inmersos en lo que era un regalo para nuestros oídos. ¡Que bien sonaba todo! Y aquí he de hacer un parón y comentar el sonido brutal del bajo, que no solo ha conseguido plasmar siempre en sus discos, sino que en directo también suena atronador. ¡Que empastada sonaba la batería! ¡Que sustain tenían las guitarras! Y eso que no llevaban ni un solo ampli, todos por linea, algo que me llamó la atención debido al gran sonido del bolo. Esta vez llevaban otro guitarra con ellos (energético y frenético) que además no solo le daba a las seis cuerdas sino también al teclado, metiendo unos sonidos de Hammond increíbles.

El concierto continua con más temas recientes, llegando a “Vivir Sin Novia Ni Reloj” y donde la memoria le jugó una mala pasada: “Pero bueno… ¡se me ha olvidado la letra! Vamos a proseguir y me acordaré”. Decía entre risas y nosotros desde abajo disfrutando de esa naturalidad tan característica del bueno de Jorge. También tuvo la ocasión de contarnos brevemente un poco de la historia de las tres guitarras que lució en el escenario, diciendo así que esa noche Gibson se había portado mejor que Fender, aunque fuera una guitarra de los años cincuenta muy difícil de conseguir. Diga lo que diga, puedo asegurar que las dos marcas se portaron más que genial.

Después de la caña de “Dextroanfetamina” y “Aquel Boogie Pesado”, Ilegales dejan sus instrumentos y salen del escenario, para luego volver a descargar unos cuantos clásicos, como “Tiempos Nuevos…” y, por supuesto, “Soy un Macarra”. Pero los bises no acabaron ahí: “Pues después del macarra, nos vamos con “Puta”, me parece un colectivo muy digno”, y remató Martínez, “yo tengo muchas amigas putas…” Pero todo lo bueno tiene siempre un final, y con “Destruye” finalizó una gran noche de rock haciéndonos saber que casi se pasan de tiempo, esa manía que tienen las salas de hacer de madre y decir: ‘¡no vuelvas a casa después de las 23:00!’ Quitando ese pequeño detalle, la noche fue espléndida, una vuelta al rock&roll más clásico y bien hecho, ese que nunca morirá. Pero quiero terminar esta crónica con las palabras con las que se despidió la banda: “BIEN, BIEN, BIEN, COÑO, BIEN… ¡HA SALIDO BIEN! ¡NO TE JODE! ¡OEEE!”

TEXTO: Gema Saez ¡RnR!

FOTOS: DANIEL CRUZ

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