GLUECIFER (Apolo, Barcelona 24/10/19)

Si no me fallan los cálculos la última actuación de Gluecifer en la Ciudad Condal fue en 2004. Tres lustros han pasado desde que los de Oslo lo dejaron correr, quince años en que el nombre ha estado en barbecho y provocara la nostalgia entre los que les descubrieron hace dos décadas. Y sin duda la nostalgia es un arma muy poderosa en el entramado actual de giras, pero ¿qué quieren que les diga? No percibí ni un ápice de nostalgia en este recital de Gluecifer, más bien una especie de sensación de ‘negocios sin finalizar’ y que volvían para continuarlos. Concierto de impecable factura desde el mismo inicio en que los músicos pisaron las tablas con “A Call From The Other Side”. Los noruegos no han perdido ni un ápice de su poderosa personalidad escénica, al contario, ahora se les nota mucho más sólidos y con una profesionalidad a prueba de bombas. Quizás hayan perdido un pelín de su histeria primigenia en pos de esta profesionalidad, pero no va a ser servidor el que se queje. Con las ideas muy claras y con muchas ganas de recuperar el trono perdido se lanzaron a piñón a tocar esos himnos que todos queríamos escuchar como “Get The Horn”, “I Got a War”, “Leather Chair” o la ultra mega Motörhead “Evil Matcher”. Y aunque la banda tenía claro que canciones quería escuchar el personal fue de agradecer que recurrieran a todos sus discos y confiaran también en canciones más rebuscadas como “You Keep Me Up All Night”, “Easy Livng” o “Take It”. Y es que nada falló, la banda funcionaba como un cañón y se retroalimentaba de la algarabía del público que no era poca, especialmente en unas histéricas primeras filas. Como en los viejos tiempos los puntos focales del concierto fueron el vocalista Biff Malibu con la garganta en perfecto estado y repartiendo carisma en cada una de sus interacciones con el alborotado público, y el guitarrista Captain Poon que rockeó como pocos tirando hacia adelante a toda la banda. Pero tras una hora de concierto llegó una generosa tanda de bises (algo también novedoso en su propuesta escénica) en la que se alcanzó la catarsis colectiva con las irresistibles y frenéticas “Bossheaded”, “The Year Of Mainly Living” y una inesperada revisión del “Nice Boys” de Rose Tattoo que dejó absolutamente derrengado al público asistente. Un retorno a las salas por todo lo alto de los noruegos al que se le puede aplicar aquello de volvieron, vieron y vencieron. Quedamos a la espera de lo que pueda pasar en el futuro con estos robustos mimbres, visto lo visto lo tienen todo para seguir ofreciendo rock & roll tanto en estudio como en directo durante unos cuantos años más.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ

FOTOS: LECUMBERRY  






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