GIGATRON ‘The Aluminium Paper Album’

(Dioses del Metal)

Resulta gracioso que una banda, a priori, “de broma” como Gigatron se tome las cosas tan en serio. Igualmente chocante se antoja que califiquen su nuevo trabajo como “su disco experimental”, cuando desde su ya lejano “Mar de Cuernos” (2005) estos tipos llevan jugueteando con mil y un géneros musicales, dando forma a un universo complejo, refrescante y en constante reinvención que, a día de hoy, continúa sin mostrar señales de cansancio o predictibilidad. Los más talibanes seguirán sin entender que lo suyo no se trata de una vulgar parodia, sino de un brillante homenaje con tanto corazón como cerebro, llevado a sus más altas cotas de fantasía y locura, y que, en esta ocasión, explora un concepto de hilarantes secretos arcanos capaz de hermanar a popes metálicos tan dispares como Ronnie James Dio, Nikola Tesla o el mismísimo Galileo Galilei. De nuevo, todo es posible en el universo de Gigatron. ‘The Aluminium Paper Album’ no es una obra de fácil digestión (al menos, para el oyente desprevenido), pero los que les seguimos la pista desde sus huracanados comienzos, la nueva tanda de himnos pergeñada por Glamour, Ferralla, Demonio y Cochambre es otro regalo caído del cielo -o enviado desde las profundidades del averno-, una auténtica sobredosis de referencias, tesoros escondidos y detalles dignos de un orfebre carolingio. No falta de nada: desde los siempre agradecidos ramalazos thrash y sleazy marca de la casa (“Catapulthrash”, “KKanción”) a la más estimulante papiroflexia de estilos, como el lovecraftiano mambo-death de “Cthulhu Piscinas”, el divertido hit de discoteca odínica “Viking Bugui”, la rumba quinqui-metálica de “El Conan”, la frenética relectura de Rimski-Kórsakov “El Vuelo del Majarón”, la muy pythoniana ambrosía renacentista “Visigoth Kings Powerlist” (sí, los muy chalados se han atrevido a recitar la lista de los Reyes Godos; algo que ni los Manowar más grandilocuentes habrían osado jamás) o el épico tríptico-conceptual “Alluminati”, todo un magnum opus a la altura de su mítico “Warrior of the Barrio”. Sin límites ni prejuicios, y con un sentido del humor tan apabullante como afilado, Gigatron firman otro magnífico álbum a la altura de su descacharrante leyenda. De la escoria a la gloria, y siempre al galope, su grotesca caricatura es la exuberante celebración en forma de hipérbole de los sueños y la imaginación inherente a un género, el heavy metal, que jamás debería hacerse viejo ni perder un ápice de magia, ironía y frescura.

ALBERTO DIAZ

[Reseña originalmente publicada en el número de Junio 2017 de Popular 1 Magazine]

 

1 comments

Muy buena reseña, no me gusta tanto como el anterior Atopeosis 666 pero es igualmente un discazo. Me ha gustado especialmente este fragmento que suscribo totalmente “Los más talibanes seguirán sin entender que lo suyo no se trata de una vulgar parodia, sino de un brillante homenaje con tanto corazón como cerebro, llevado a sus más altas cotas de fantasía y locura”.

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