FAITH NO MORE ‘Sol Invictus’

faithnomore sol invictus news(Ipecac/Pias)

¡Que nadie se mueva y nadie saldrá herido! ¿No notais esa perturbación en la Fuerza? ¡Faith No More están de vuelta! Acostumbrados a la vacuidad y a las mentirijillas estratégicas tan habituales en los últimos años (“nunca dijimos que nos retirábamos, debió ser un error de traducción”, y ya van para los cinco años…), los maquillajes, discos de refrito vendidos como novedad y puestas en escena de todo tipo en el mundillo musical, nos suena incluso raro que un grupo dé su palabra sobre algo… y la cumpla. Patton y su tropa afirmaron mil veces que no volverían por dinero (que se les ofrecía, y no poco), sino por motivos puramente artísticos. Y así ha sido. Han tenido que pasar dieciocho años, dieciocho, para que el sueño de muchos de nosotros se cumpliera. Gira de reunión y disco nuevo. Y la pregunta del millón ¿valió la pena? Con otros hubiera contestado en un milisegundo, al fin y al cabo la mayoría de las bandas se mueven con patrones predefinidos, de lo que no se apartan ni por equivocación. Ejemplos recientes los tenemos a pares. Pero con FNM la cosa funciona de otra manera. Ya no es cuestión de si las nuevas canciones son buenas, sino de la observación de todo un ecosistema conceptual. No se puede afrontar un disco de estos señores partiendo de un punto de vista establecido en trabajos anteriores. ¿Alguien se acuerda del funk-metal, esa nefasta etiqueta? Error si esperas encontrar aquí cosas como “Epic”, “Everything’s Ruined”, “Ricochet” o “Evidence”. Esto se ha de afrontar con el sistema formateado, o sea, con la mente en blanco, y dejarse llevar. Sí, son ellos. Con toda la locura, la belleza, lo imprevisible, el dramatismo… y esa amenaza subyacente. Porque una cosa se ha de tener clara, FNM nunca hacen lo que uno se espera de ellos. Así, ese tema-título que hace de intro te descolocará sí o sí. Pero cuando aún estás decidiendo si te ha gustado (que te gustará, no lo dudes), van y literalmente con “Superhero”, un tema directo a la yugular y que muestra a la banda con los dientes afilados y la mirada asesina. Mike Patton, desquiciado y desplegando su arsenal de voces; Roddy Bottum, brillante e imaginativo a las teclas; Gould, haciendo aullar su bajo como un poseso, Jon Hudson lanzando riffs como puñales; Mike Bordin, aportando la contundencia y versatilidad tras su batería. Sí son ellos. Han pasado casi veinte años y vuelcan toda su experiencia aquí. No se nota a la primera, pero ahí están temas como “Matador” (la tragedia se palpa en el aire), “Sunny Side Up” o la final “From the Dead”, que muestran una madurez inusitada en la banda. “Separation Anxiety” nos hace dudar de su estabilidad mental, mientras que “Cone of Shane” recuerda a la banda sonora de un western del infierno. La producción es oscura pero cristalina, no hay alegría aquí. Los temas van entrando a trompicones, pero se acaban instalando bajo tu piel para siempre. Tampoco hay lugar para el cliché o el seguidismo estilístico. Hasta la aparentemente sencilla “Motherfucker” parece un mantra satánico. Mucha mala leche hay ahí. Relajaos, dadle tiempo, dejad de agarraros a lugares seguros y permitid que os arrastre la corriente, éste no es un disco inmediato ni fácil de asimilar. Es, simplemente, de lo mejor que llevamos este año y de lo mejor que vais a escuchar en mucho tiempo.

YURI VARGAS

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