EL FABULOSO MUNDO DE LA CANCIÓN INFANTIL (Jorge Lérida)

(Diábolo Ediciones)

Años antes de que Axl Rose, James Hetfield o Eddie Vedder se convirtieran en nuestros ídolos, cuando todavía nos obligaban a hacer los deberes a regañadientes y sólo existían dos cadenas de televisión, los verdaderos iconos musicales de nuestra infancia estaban en las antípodas del lema “sexo, drogas y rock’n’roll”, pero no por ello dejaron de aportarnos grandes momentos. Sí, todo eso parece haber quedado muy, muy atrás, pero nunca está de más echar un vistazo por el espejo retrovisor a una época en la que los grupos musicales infantiles lo petaban (y además, de verdad) con su rutilante y omnipresente pop de alto octanaje. Todos hemos sido críos, y es de recibo rendir tributo a los mini-artistas que llenaron de colorido y diversión en tan lejanas décadas, unos setenta y ochenta todavía cargados de ingenuidad y buenas intenciones. Jorge Lérida se marca un magnífico gol repasando exhaustivamente la época dorada del género (¿quién necesita a Justin Bieber cuando puedes tener a Torrebruno?), recogiendo testimonios de ex estrellas, repasando discografías –y filmografías- de manera minuciosa y revelando todo tipo de anécdotas interesantes, en especial las referentes a la vida (real) después del éxito, una vez los cantarines protagonistas abandonaban su condición de niños y entraban en una pubertad que les jubilaba sin remisión de tan pueril microcosmos. Desde la prehistoria de los Payasos de la Tele y la Pandilla a Enrique y Ana (verdaderos artífices del boom infantil en nuestro país), las más talluditas Rosa León y Teresa Rabal, los fundamentales Parchís o los menos influyentes Nins, Botones y Regaliz (¿cómo olvidar el rascayú-kistch orquestado en la película ‘Buenas Noches, Señor Monstruo’?), por no hablar de criaturas ultrahumanas del calibre de Horacio Pinchadiscos, Topo Gigio o los Electroduendes. No miréis para otro lado: vosotros también habéis pasado por eso, así que… si os apetece volver a ser críos durante un buen rato, rememorando canciones dedicadas a Félix Rodríguez de la Fuente, Don Quijote o el patizambo alienígena E.T., este libro os ayudará a alcanzar tan tierna edad por la vía rápida.

ALBERTO DIAZ

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