ETIQUETAS: ¿CÁNCER O BENDICIÓN?

In ANGRY HANK, OPINIÓN
Zeal and Ardor: etiquetad esto.
Zeal and Ardor: etiquetad esto, si tenéis pelotas.

Soy el primero que echa a correr cuando alguien me recomienda a alguna banda de Screamo o de Metalcore; o directamente, del tan manido e indeseable género llamado Americana. ¿Error? Es posible, pero no es tan sencillo como eso. Recuerdo tener quince años y sentirme embaucado por un sonido llamado Heavy Metal: esa poderosa etiqueta abarcaba un montón de bandas que muchas veces ni tenían que ver entre ellas, pero te ayudaba a saber que estabas próximo a una experiencia única. Ahora, dicha etiqueta, más que ayudar, obstaculiza tu mente, ya que cuando alguien la pronuncia no sabes realmente en qué pensar. Y ya no se trata tanto de la etiqueta en sí, sino más bien de quién la pronuncia. Y es aquí donde considero que se nos ha ido la pinza a todos. ¿Eruditos? ¿Snobs? ¿Catalogadores? ¿Devoradores de efectismos? No lo sé; pero bien es cierto que el tema tiene infinitas lecturas.

¿Qué es una etiqueta? ¿Para qué debería servir? ¿Por qué es tan importante? En los tiempos que corren (soy el primero que recibe cada día descargas gratuitas de decenas de bandas),  la catalogación es algo básico. Lees las primeras líneas del texto adjunto al ‘kit de prensa’ y ya conoces –casi de antemano– tu reacción. ¿Power Metal? ¿Experimental Noise? ¿Deathcore? ¿Blackened Death Metal? ¿Shoegaze?… Con el tiempo, aprendes a descifrar y, de alguna manera, te creas unas reglas que determinan la selección final. Muchos discos se quedarán sin escuchar, eso es bien cierto, pero sabes que los que escuches recibirán, cuanto menos, el trato que se merecen. Prefiero escuchar cien discos nuevos al año, que cuatrocientos mal escuchados. Ya no se trata de enfocarlo desde el perfil del redactor o crítico musical, sino más bien desde el prisma del individuo que respeta y ama la música por encima de cualquier cosa. Pongamos algún ejemplo: uno de los géneros peor parados en la actualidad es el sobado y repetible Stoner. Me da un poco de reparo admitirlo, pero cuando alguien –en la mayoría de casos, suele ser mi querido y respetado Marc Rockenberg– me recomienda el nuevo disco de esa nueva banda Stoner, me entran hasta picores. ¿Y por qué? Pues es fácil: de un tiempo a esta parte, la gran mayoría de discos que vienen amparados bajo dicha etiqueta perpetúa un estilo que, desde mi punto de vista, murió hace ya muchos años. Es posible que se graben buenos discos (sin ir más lejos, mis queridos Fatso Jetson acaban de grabar uno de los discos del año), pero en un porcentaje ínfimo. ¿Interpretaciones? Demasiadas.

Tomemos el ejemplo de Fatso Jetson, que continúan en la senda de ese sonido arenoso y necesario, que nada tiene que ver con lo que se considera Stoner. De ahí que la lógica nos lleve a pensar que las etiquetas son necesarias hasta cierto punto; o incluso pueden llegar a convertirse en un sesgo repleto de prejuicios. Pero está bien, pues en el fondo las manías de cada uno nos convierten en las personas que somos. No vale eso de que la norma sea aplicable a cualquier melómano. ¿Me estoy perdiendo cosas? Por supuesto, como todos. ¿Me hace feliz la música que escucho? Pues sí, y mucho. ¿Entonces a qué nos conduce esa montaña de reflexiones? Pues a un pensamiento único y sincero: disfrutar la música utilizando un ‘etiquetaje personal e intransferible’ puede ser la mejor de las soluciones en una era de desbordamiento artístico. El D.I.Y. (Do it Yourself) puede ser aplicable incluso en la manera como afrontamos la música que nuestros contemporáneos –y no tan contemporáneos– nos brindan día a día. Podemos sentirnos felices, pues más allá de etiquetas, vivimos en un mundo repleto de canciones y discos que permanecerán para siempre en nuestros subconscientes.

P.D.: Escuchen el nuevo disco de Zeal and Ardor y hagan pruebas de etiquetaje. Es, cuanto menos, entretenido.

MANUEL J. GONZÁLEZ

You may also read!

KARL OVE KNAUSGARD ‘Tiene Que Llover’

(Anagrama / L’Altra Editorial) La prosa de Knausgard (Oslo, 1968) parece sencilla, pero es realmente elaborada y magnética; no

Read More...

BLACKFIELD ‘V’

(KScope / Top Artist) Paralelamente a Porcupine Tree, el guitarrista y cantante Steven Wilson formó junto al israelí Aviv

Read More...

STEVEN WILSON ‘To The Bone’

(Caroline) Ya queda atrás su etapa con Porcupine Tree y también sus dos primeros discos en solitarios (más instrumentales

Read More...

Leave a reply:

Your email address will not be published.

Mobile Sliding Menu