ERIC GALES (Bóveda, Barcelona 02-03-18)

 

Los discos de Eric Gales pueden gustar más o pueden gustar menos, pero lo que es impepinable es que cualquiera con un mínimo de criterio se da cuenta al momento de que Eric es un guitarrista especial y de nivel. Y esto se ha podido volver a apreciar en la nueva visita del guitarrista zurdo por tierras españolas. Lo de Eric Gales con su instrumento es aquello de que da igual lo que toca, lo que importa es como lo toca.

Puntualmente y sobre la hora prevista, el guitarrista zurdo subió al escenario con su banda y se apreciaron mejoras respecto a su última visita. Dejó un poco de lado los monólogos y se puso a hacer hablar a su instrumento. También la banda se mostró más cohesionada, con un nuevo bajista de color que con el groove inherente a su raza le dio al conjunto el ritmo que necesita una música de raíz negra.

Eric volvía a presentar su último trabajo de estudio ‘Middle Of The Road’, pero como he apuntado unas líneas más arriba poco importaba lo que tocaba, cayeron un par de tonadas del disco; “Swamp” y “Boogie Man” que siguieron la tónica de todo el concierto, la del explaye a las seis cuerdas. Las canciones acometidas eran sólo una excusa con un principio y un final para que el zurdo guitarrista les diera la vuelta y mostrará todo su talento a las seis cuerdas. Y no estamos hablando de onanismo vacuo, Mr. Gales es de aquellos que te embelesan con su arte, que transmiten y convierten la guitarra en una extensión de todo lo que pasa por su cabeza. Fueron casi dos horas de música en estado puro, donde el espíritu del zurdo más famoso de Seattle pululó a sus anchas, para muestra ahí estaban esas revisiones de “Voodoo Chile (Slight Return)” o la final “Little Wing”. Por supuesto tampoco se olvidó de su habitual cover del “(Don’t Fear) The Reaper” de Blue Öyster Cult, y es que todo funcionó a la perfección, la banda -con la baza tan bien jugada de la percusión y loops- y la interacción de un público que a los pocos minutos de empezar el concierto ya estaba comiendo de la palma de la mano del guitarrista. Una velada para recuperar la fe en el blues rock. Ahora sólo faltaría que en estudio hubiera un productor que le encauzara  y así podríamos dejar un poco de lado nuestros discos de Jimi Hendrix y Stevie Ray Vaughan. Pero está claro que en directo y en su género casi nadie le puede toser.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ

FOTOS: LECUMBERRY

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