ENTREVISTA VÍRICA: TORI SPARKS

Iniciamos una nueva sección en este rincón virtual. La pandemia provocada por el Coronavirus le ha dado un vuelco al mundo de la música, especialmente a los conciertos en directo. Las restricciones dictadas para frenar la expansión del virus han reducido la música en directo al mínimo común múltiplo. La crisis en el sector es demoledora y no se tiene nada claro cómo se saldrá de todo ello. Por ello hemos creído importante contactar con músicos y gente relacionada con este mundo para que den su opinión sin tapujos. Y la encargada de dar el pistoletazo de salida es Tori Sparks, cantante americana afincada desde hace años en Barcelona ,que a pesar de todas las vicisitudes sigue luchando contra viento y marea y que acaba de presentar su vídeo clip con su particular revisión del ‘The Man Who Sold The World’ del siempre añorado David Bowie. Sin más dilación le cedemos la palabra a Tori que en esta entrevista se nos muestra con menos tapujos y se encarga de señalar con su afilado dedo acusador.

FOTO:SANTINA CEBALLOS

¿Cuál es tú visión global y opinión personal sobre todo lo que está sucediendo desde la irrupción del Coronavirus en el planeta?

Al principio fue un susto, habían tantas cosas que reorganizar que no tenia tiempo para pensar, pero mi instinto fue ser lo más proactiva posible. Aunque estaba muy preocupada por todo a nivel laboral y por la salud de la gente que me importa, no me deprimí. Pero siete meses tarde, o más, los gobiernos (específicamente España, los EE.UU., y el gobierno local) lo están gestionando tan mal que si que es algo deprimente. Es como cuando pasa una catástrofe y uno/una tiene que adaptarse. Te pones en modo supervivencia y has de ir paso a paso. Pero es bastante peor cuando te das cuenta de que el sistema en sí está totalmente roto, y es más peligroso y hace más daño a largo plazo que el virus. La dejadez, la mala gestión, la corrupción endémica…sabíamos que existían, claro, pero yo al menos no sabía que fuera hasta ese nivel. Dicho esto, ser músico profesional significa que cada día es una lucha. Creo que hasta cierto punto, la gente en mi posición (todos los y las artistas independientes, y bastante más gente freelance) estamos tan acostumbrados a vivir con un alto nivel de incertidumbre, a tener que adaptarnos a situaciones difíciles y extrañas, a enfrentarnos a conflictos y emergencias cada dos por tres, y que a pesar de la falta de apoyo del gobierno seremos capaces de salir delante de una manera u otra. Ya tenemos esas herramientas que nos permitirán encontrar la manera, porque en nuestra profesión nadie sobrevive si no sabe buscar soluciones un poco fuera de lo común. Nadie que dura tantos años en la industria de la música lo hace porque sea el camino más fácil o más seguro, y si no hemos tirado la toalla todavía, no lo vamos a hacer ahora. Estos meses me han hecho respetar aún más la valentía de mucha de la gente que me rodea.

A nivel personal ¿Cómo ha afectado la pandemia a tus actividades artísticas?

Por un lado, los efectos negativos han sido grandes: todavía estábamos en pleno fase de promoción del disco en directo que habíamos publicado en 2019; ‘Wait No More’. La cancelación de los conciertos que teníamos previstos en los EE.UU., Alemania, Marruecos, y España representa no solo un año de trabajo perdido, representa quzás dos años o más. Todo el trabajo invertido en organizarlos, el año pasado entero también está perdido. Eso me duele por todos los involucrados en el proyecto, no solo por mi, porque hemos empezado a trabajar en ese disco incluso un año antes de grabarlo. Son tres años de mucho esfuerzo, mucho amor y creatividad por parte de todo el equipo, y teníamos ganas de compartirlo con las personas que nos apoyan desde lejos. Pero es lo que hay.

Por otro lado, también nos ha dado oportunidades inesperadas, que supongo que no hubieran surgido si no fuera por esta situación tan jodida. La serie de once conciertos que hice para mis vecinos, los “balcony concerts,” y el disco recopilatorio Amor en los Tiempos de Cuarentena han sido iniciativas solidarias que personalmente me han dado mucho, me hicieron sentir aún mas cerca de mi comunidad y la respuesta del público ha sido verdaderamente bonita. Los conciertos con la banda en streaming, el single “The Man Who Sold the World” grabado en cuarentena y su videoclip no los hubiéramos hecho si estuviéramos de gira como estaba previsto. Entonces, intento apreciar lo que me han dado estos proyectos.

Aparte de mi carrera personal, los sindicatos -que llevan años reclamando los derechos laborales de los músicos y los técnicos- por vez primera vez fueron escuchados por la prensa y por el público debido al protagonismo que tuvo la música y la cultura en general durante el confinamiento. Por eso me alegro un montón, ya era hora. Todavía nos queda un largo camino, pero lo que hemos conseguido ha sido un paso adelante.

¿Crees que el mundo de la cultura en general, y en especial el de las artes escénicas o música en directo será capaz de recuperarse de este tremendo varapalo?

Depende como queremos definir “recuperarse.”  Siempre habrá música y cultura, siempre alguien encontrará la manera de crear arte. Eso es lo positivo. Lo negativo es que, igual que en una guerra, no vamos a recuperarnos muchas personas que hacíamos ese arte y esa música antes de la pandemia. Vamos a perder muchos músicos profesionales, muchas salas pequeñas, muchos técnicos que ya no pueden sobrevivir por cuestiones económicas, o que han perdido la fe después de tantos años peleando. Y cuando ha llegado una emergencia, han visto que el sistema les ha abandonado totalmente. No están valorados, porque su trabajo es poco comprendido. No en el sentido de que el arte es algo que va más allá y desafía la comprensión, no. Simplemente que los que controlan el dinero y los impuestos y los permisos no tienen ni puta idea de que elementos, que riesgos, que inversiones, que gastos y que cosas en general forman parte de estas profesiones. Ni lo tratan como si fueran profesiones.

La pandemia no ha generado esa inestabilidad con la que vivimos, ha expuesto y magnificado los problemas estructurales que ya existían. El problema va más allá de la pandemia. El virus solo ha acelerado un proceso que ya estaba en marcha. Las situaciones ya eran precarias antes de la pandemia, ahora son imposibles. No quiero decir que los músicos son los únicos que lo estén pasando mal, para nada, pero estamos hablando específicamente de ese sector, y en ese sector es lo que esta pasando.

¿Qué opinión te merecen los conciertos que se están haciendo con las distancias y mascarillas? ¿Crees que eso son realmente conciertos?

¡Claro que son realmente conciertos! Desafortunadamente hacen falta estas medidas de distancia, que de entrada resultan raras tanto para el público como para los y las artistas. Entiendo que para la gente y para los músicos es un coñazo. Pero si las medidas están allí para salvar vidas, pues me parece que vale la pena hacerlo. Esa gente que viene a vernos me importa, es un pequeño sacrificio para intentar proteger su salud y de la banda también, y poder seguir tocando. Ofrecemos el mismo show que siempre. La única diferencia es que no puedo meterme tanto entre el público, no puedo abrazar a amigos que vienen a vernos, pero espero que sea algo temporal. En fin, no es lo mejor, pero de momento es lo que hay y prefiero que haya conciertos en lugar de que no.

Un tema que sí que me parece problemático en los conciertos hoy en día es el tema de aforo. Para hacer un evento rentable, a veces hace falta hacer varios pases -dos o tres-  en lugar de hacer un solo concierto. Los músicos y los técnicos acaban haciendo el doble o triple de trabajo, sin cobrar más y muchas veces cobrando menos, por la falta de presupuesto de hoy en día.

Cuando te tratan bien, como un concierto que hice en Zaragoza la semana pasada, no cuentas las horas, tocas con sumo gusto el tiempo que haga falta. Sabes que los que gestionan la sala están poniendo todo que pueden, y que estamos luchando juntos o juntas para conseguir que la vida y la cultura sigua en un momento tan complicado.

Pero desafortunadamente, todo el mundo no es así. El problema son los promotores estafadores que incluso antes de la pandemia no ofrecían un trato digno, y ahora que hay  pandemia la usan como excusa para seguir haciendo lo que hacían siempre. “Tienes que colaborar y poner de tu parte para que no muera la cultura. Nosotros estamos pasando un momento difícil, en consecuencia no tenemos presupuesto, seguro que nos comprendes, tenemos que ayudarnos porque estamos en el mismo barco.” ¿Eso lo dicen empresas multimillonarias, a un músico independiente?  Hacen chantaje emocional para pedir que trabajes gratis o casi gratis. Pero nunca jamás le lo han hecho las promotoras independientes o las salas pequeñas. Son los primeros que ofrecen todo que pueden y más. Son las empresas grandes, los hoteles de lujo, algunos festivales gigantes, marcas de bebidas… Me dan asco. Contratarán a un fontanero o un electricista si tienen alguna avería en casa, pero nunca pedirían a esta gente que trabajan gratis para “darse de conocer y colaborar en un momento de crisis.”  ¿Verdad? Pero piden a un músico que trabaje gratis para mantener su marca en la boca de la gente. Te llaman a ti para proponértelo porque saben que tú les aportas algo de valor, pero no quieren pagarlo. Todo el mundo no es así, claro que no. Pero hay demasiados, de verdad. Hay un montón de tiburones, y ahora que nos estamos desangrando, tienen aún más hambre. Los que no son así, por ejemplo, son Joan Cararach del Jazz Festival aquí en Barcelona, que siempre pelea por la música y que nos han apoyado siempre, o la organización del Eat to the Beat festival en las Islas Canarias, y por esto aún les aprecio más estos días.

Por cierto, antes no decía este tipo de cosas en las entrevistas. No quería ofender a nadie, y no era prudente hablar mal de la gente que tienen que contratarme. Pero después de tantos años en esto, no tiene sentido mentir. Todo el mundo dentro del mundillo de la música sabe como está el patio, pero nadie quiere parecer un cabrón (o en mi caso, una cabrona) o un músico quejica. Entonces nos callamos, sonreímos, y todo de puta madre. Pero creo que no nos ayudamos a nosotros mismos fingiendo de que todo está bien siempre.

Foto: Javier Morcillo

¿Te da la impresión que desde el poder y los gobiernos ha habido un intento de demonizar los conciertos y los eventos en directo?

No creo que los políticos están pensando literalmente “vamos a destrozar la cultura y los conciertos.” No son villanos de cómic. Pero son jodidamente incompetentes y no les importa nada la cultura. Ni como bien primario de la sociedad, ni como arte, ni como el trabajo de miles de ciudadanos que pagan sus impuestos y que se ganan la vida en este sector. Es muy estúpido, de verdad. Si no les importa el bienestar de sus ciudadanos, ni la cultura de su país como algo que vale la pena proteger, al menos que tomen en cuenta el lado económico: si destrozan el sector, pierdan los ingresos que generan ese sector, que no son pocos.  El Ministro de Cultura ha mandado el sector de la cultura a la mierda, no ha escuchado las peticiones del sector hasta que se han metido algunas empresas más importantes y empezaba a quedar mal en la prensa, entonces han dado unas pocas medidas dirigidas a ayudar a estas empresas, no a la gente que son la base y la raíz de la industria, músicos sobre todo. La gente que genera ese contenido que nos han mantenido vivos durante la cuarentena, que muchas veces nos han regalado su trabajo en los últimos siete meses con conciertos gratis en streaming, pero también técnicos, crew,  publicistas y todos los demás que hacen funcionar este sector.

Pero no es nada nuevo, los músicos y los autónomos en general en este país han sido maltratados desde el punto de vista legal y fiscal siempre.  Es lo de siempre, solo que se ve mucho más en estos momentos de crisis. El sistema política es corrupto; protegen a los que tienen enchufe, dinero, y poder, y a los demás no. Las pocas entidades y empresas que han podido seguir funcionando dentro del sector son los mafiosos. Las salas pequeñas o los músicos no tienen ayudas, o tan pocas que no son suficientes para la mayoría.

Es fácil demonizar algo que no les parece un “trabajo de verdad.” (“Ah, ¿eres músico? Que guay ¿Pero de que trabajas?”) Es una percepción equivocada que a los que tienen el poder fomentan para distraer de la mala gestión de la que son culpables.

Ser músico puede parecer una profesión muy glamurosa vista desde fuera, pero la realidad es brutalmente dura. Entre los cambios en la industria en la última década y la pandemia, la situación es insoportable, y el gobierno (los gobiernos del mundo occidental en general, pero es que en España es muy exagerado) no quieren tomar responsabilidad por su parte de culpa en ello.

Repito, no son cosas que antes solía decir en las entrevistas. En estos últimos tiempos he llegado a ser bastante activista, antes no lo había sido, pero estoy harta. No tanto por mí pero sí por todos y todas los que veo luchando. Sería una cosa muy diferente si solo mi carrera o mi vida fueran un fracaso, o que para mí las cosas no funcionaran. Pensaría en que podría hacer para mejorar o avanzar, eso sería mi problema. Pero cuando ves que todos y todas están igual, que profesionales del sector que valen mucho están pasando hambre y luego oyes y ves las cosas de las que he hablado en esta entrevista, te enfades. Te enfadas por los y las demás, porque valen mucho y merecen más. Y entonces ya no te callas.

Foto: Ramón Hortoneda

Para finalizar ¿Ves alguna vuelta a la normalidad en un plazo razonable de tiempo, o piensas que tu mundo ya no volverá a ser el mismo?

La vida sigue, de una manera u otro ¿no? Lo bueno del ser humano y en especialmente de las personas creativas es que tenemos una gran capacidad de adaptarnos a lo que hay. Nada será como antes, pero encontraremos la manera. No hay otra. Solo que me temo que cuando lo encontremos, si no cambia algo dentro de poco, será un mundo al que le faltaran muchas salas independientes, muchos músicos talentosos, muchas empresas pequeñas… Con grandes vacíos donde antes había vida. Mira lo que ha pasado con la Sala Rocksound, o con la revista Rockdelux, como ejemplos locales.

El otro día hablé con un músico de EE.UU. que acaba de dejar la música y ha empezado a trabajar en una empresa de reformas de casas. Este músico ha ganado dos Grammys y había fundado una escuela de música para niños sin recursos. Pero ahora no puede pagar los gastos, y no quiere seguir luchando dentro de un sistema que no le valora.

En fin, no es que la vida no pueda resurgir desde las cenizas, seguro que sí, y eso mola, pero no quiero que mis compañeros y mis compañeras, la gente que respeto y que aportan un montón al mundo del arte… Y vamos, quizás yo misma también igual tenemos que ser esas cenizas. A ver qué sucede. Si sobrevivimos, será por el gran apoyo que recibimos de nuestro público. Gracias a ellos, hemos podido llegar hasta aquí. Y gracias a medios independientes como vosotros, tenemos una voz. Yo de momento seguiré luchando.  Gracias por todo, de verdad, y cuidaros mucho en estos días.

XAVI MARTÍNEZ

Para más información, música y futuros eventos Facebook oficial y Web Tori Sparks.

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