ENTREVISTA: UZZHUAÏA VS. SMOKING BIRD

ARTISTA COME MÚSICO

Arrancamos nueva sección: un artista entrevista a otro músico, lejos de la intimidatoria de los plumillas y del encorsetamiento de las promociones, consiguiendo reflexiones y una complicidad gremial más que interesante. Para inaugurarla, Alex Simón, guitarra de Uzzhuaïa (una de las mejores formaciones de hard rock que ha parido este país, que ahora se encuentra en impasse) entrevista a Pablo Lalanda, vocalista de los férreos Smoking Bird, formación alicantina sigue practicando un rock visceral, pero que ha ido enriqueciendo (buena muestra fue su anterior álbum ‘Survivors’, editado en 2010, y que se ha mejorado con su nueva publicación Smoking Bird III). Con ellos les dejamos…

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(Alex Simón) Cuéntame cuál es el estado de la banda.

(Pablo Lalanda): Como siempre ha ocurrido con Smoking Bird, el objetivo principal es tocar en directo lo más posible. A día de hoy, contamos con un nuevo disco ya acabado como “excusa” para acometer una nueva serie de conciertos. Al mismo tiempo, el habernos dotado de un estudio propio, donde ya grabamos ‘Survivors’ en 2010, nos da la facilidad de seguir trabajando en nuevos temas y algunas versiones con un total control del sonido que queremos plasmar en nuestros trabajos. Por supuesto, la ruptura con el bajista original nos ha retrasado a nivel funcional en este ciclo de dos discos, pero el material en el que andamos trabajando es abundante.

El bajista actual, ¿es un miembro fijo del grupo?

Del Farrador, que ya tocó con nosotros cuando éramos un quinteto funcionando bajo el nombre de Junk, es un hombre de directo. De momento, su misión es esa. Llevamos ya un par de años ensayando y actuando con esta formación y esta estabilidad es fundamental para planear una vuelta con todas las de la ley.

La separación de Kurtz, ¿es oficial?

Claro. No se hizo ningún comunicado, porque nos dedicamos preferentemente a lanzar ‘Survivors’ antes que al cotilleo; pero con el directo capado se puede decir que ese disco se editó en falso y no fue hasta finales de 2012 o principios de 2013 que empezamos a revivir la banda de cara al directo con la participación en el Dock Festival o conciertos junto a Hogjaw, Steepwater Band, American Dog o unos tales Uzzhuaia (Risas).

¿Entonces se puede hablar de un nuevo comienzo?

Ese es en buena medida el sentimiento que tenemos, ya que nuestro último momento álgido en directo fue alrededor de 2008. Por otra parte, para este nuevo disco hemos conseguido mejorar nuestro dominio del arte de grabar, en gran parte debido al trabajo exhaustivo de David Tamargo y con la suerte de haber encontrado en José López, que se encargó de las mezclas, un aliado para rematar el resultado. La promesa que hacemos y nos hacemos es ahondar en este camino a la hora de elaborar las grabaciones a ofrecer en el futuro.

El resultado es muy bueno: un mejor sonido que en los primeros dos discos y, como ya apuntaba ‘Survivors’, sonáis más definidos, con un mejor tratamiento de las voces y más melódicos.

Gracias. Sí, es así. Con ‘Survivors’ iniciamos este camino que ahora confirmamos. Ante la imposibilidad de aspirar a los grandes estudios en los que todos pensamos, tomamos la decisión de intentar captar lo más fielmente posible, no solo el sonido propio de la banda en directo, sino también algunos que están más cerca de nuestros límites y que redondean nuestras grabaciones, con un ideal casi sesentero en mente. La idea es ganar en pureza de sonido con un buen trabajo inicial y dejar que los micros recojan la magia. Con nuestra dinámica de trabajo actual es un chicle que se puede estirar bastante con muy buenos resultados.

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A la hora de componer, ¿lo hacéis en conjunto?

Sin límites establecidos, solemos partir de una idea inicial y particular de cualquiera de nosotros. El trabajo posterior en conjunto es el que da la forma definitiva a lo que acaba registrado. Cometido mío es escribir gran parte de los textos, haya venido la melodía de donde sea. Otra de las particularidades de grabar en nuestro propio estudio es la inclusión en los discos de temas no tan enfocados al directo. El hecho de tener un hombre-orquesta como David Tamargo, que se encarga de grabar guitarras, bajo, piano e incluso instrumentos que no sabe nadie de donde salen, facilita esta faceta del grupo que suele ser más acústica, o puramente basada en una pieza pianística. Como te decía, el material con el que andamos jodiendo es abundante y variado.

Tener ideas en marcha os permite avanzar más rápido

Sí, es muy bueno tener donde escoger a la hora de concebir un disco. Para el siguiente, hemos incluido siete temas, lo que podría parecer poco tras tanto tiempo sin publicar nada. Pero nos gusta la idea de un disco que no supere en mucho la media hora de duración, para agarrar la atención del oyente y no saturar con los catorce temas de rigor que impuso en cierto modo el formato CD.

Con Uzzhuaia, partíamos también de esa base: máximo diez u once canciones, aunque hubiera más en juego. Me parece más interesante que el oyente se quede con ganas de más y lo pinche de nuevo que no quitarlo antes de que acabe.

Efectivamente. Además, si la idea es publicar discos a menudo, más vale que sean cortos. Aparte, el vinilo impone y recoge el feeling de cara A más cara B, y la importancia de la secuencia en un disco. Esa idea conceptual de un disco no es algo a lo que vayamos a renunciar porque está impreso en la forma en que nuestra generación malditísima descubrió la música

Creo que es interesante en ese sentido estar pendiente de, por ejemplo, cuál es la primera canción de la cara B, algo que se perdió con el formato CD.

Exacto, son detalles que hay que cuidar. Aunque discutir los tiempos en los que vivimos sea un absurdo y los nuevos formatos den la libertad al oyente de escuchar las canciones como prefieran, artísticamente un disco tiene que tener un sentido y una intención… si no, no es más que un single de lo que ahora llaman pop. No es una idea a la que vayamos a renunciar, llámala romántica o no.

Nostálgica o romántica, pero que nos quiten lo bailao (Risas). Hacemos esto para sentirnos a gusto con lo editado, como premisa inicial.

Lo que se debe hacer ahora es ampliar el modo en el que editas la música. Está bien el resurgimiento del vinilo: por un lado, por la calidad del producto que pone en valor no solo el objeto sino el arte de producir un disco; y por otro, hay que permitir que tu música la escuche de forma gratuita el que no pueda permitirse el gasto del formato físico. Al fin y al cabo, la concepción de música gratis es la más pegada a la realidad. Ya me dirás los royalties que cobro Beethoven en vida.. .La industria discográfica es y ha sido un espejismo del que se han lucrado muchos que nada tenían que ver con la música, sino con enlatarla. La música es aire.

La industria discográfica ha sido una burbuja

De acuerdo totalmente. Y los mayores perjudicados hemos sido las bandas. Parto de la idea de que se pasó del todo a la nada: las grandes discográficas siguen pudiendo hacer negocio con los nuevos formatos, mientras las bandas pequeñas no han podido pasar de su techo al no poder contar con el apoyo de nadie, y menos con la desaparición total de las infraestructuras necesarias para generar ganancias para su supervivencia. Como en cualquier negocio, el amo se mantiene a costa de recortar gastos, no beneficios. El negocio de la música no es diferente en esto. Por otra parte, una banda underground en los ochenta tampoco se comía nada. En esto, los tiempos no son tan distintos.

Alex simon

Sí, pero al menos había sellos independientes que daban salida a muchos grupos. Hoy eso ha desaparecido, con lo que la posibilidad de llegar a algún sitio es prácticamente inexistente.

Eso es cierto, pero para todas las bandas de nuestra generación, el modo de actuar siempre ha sido y sigue teniendo que ser el mismo; es decir, estar dispuesto a vaciarte los bolsillos, apoyarte en cuatro benditos que durante una temporada hacen lo mismo con los suyos y aceptar las pérdidas para poder seguir adelante

Al final, todo se reduce en un cierto desprestigio de los grupos y de la música en general y a una falta de cultura entre el público a la hora de saber cómo apoyar a los grupos que te gustan: comprando sus discos, no en tienda sino directamente a ellos en los conciertos, no regateando la entrada a los mismos, etcétera.

Eso es indudable. De todas formas, debemos tratar de mantener la esperanza en que, haciendo lo que sabemos hacer mejor, que es despeinar al público en las salas de conciertos, el resultado tiene que llegar de una forma u otra. Ahora nos toca eso, generar con nuestro directo una energía que lleve al pÚblico a interesarse por el resto del material que vamos a ofrecer. Otro problema capital es la falta de un público joven en los conciertos de rock: eso es una gran pena, sobre todo cuando los poquitos que se acercan a ver a, yo que sé, Marc Ford o Steepwater Band quedan ya enganchados de por vida a la música en directo. Tal es la impresión de recibir la vibración directamente en tu cuerpo

Eso no se puede descargar

Es como el vino: si lo pruebas y te gusta, quieres más. El problema es que la onda a la que se ha acostumbrado la gente de veinte años es la de la electrónica… Digo yo que será eso.

Los medios especializados no están ayudando mucho en este sentido. Tampoco los grandes festivales cuidan la cantera de grupos que surgen en el país, con lo cual dentro de veinte años no habrá unos Suaves, ni unos Barricada.

Sí, pero, de nuevo, eso no me sorprende. El buen negociante, como tal, busca el beneficio seguro, la mayor ganancia posible para luego echarse a dormir. Son los tiempos en los que vivimos, no es sorprendente. Toca adaptarse y tener claro que artísticamente ese panorama te tiene que importar bien poco. Hay cosas imparables, como la importancia de internet. Un medio que me parece acojonante, un concepto superpositivo, con el que tendría que jugar aunque no me gustara porque está ahí y ahí va a seguir estando.

Es cierto, al final tienes que echar mano de internet. Te da la posibilidad de encontrar cualquier contacto, en cualquier parte del mundo

Esa es otra cosa, el país en el que vivimos. En Nashville no es necesario crear ninguna infraestructura musical, porque allí respiran música y todo viene más rodado. Pero al final, eso no puede ser una excusa para no intentar hacer tu camino y por supuesto, a nivel creativo la cuestión geográfica no tiene absolutamente ningún papel.

Creo que vais a optar por el crowdfunding…

Sí, vamos a ver qué reacción conseguimos con esta fórmula. Esperamos lanzarlo a las redes en breve y va suponer un nuevo punto de partida para Smoking Bird, tras estos años sin poder funcionar como nos gusta.

Smoking Bird

Del extranjero siempre habéis recibido buenas críticas con anteriores trabajos

Estamos muy satisfechos de como los medios nos han tratado. Es, sin duda, nuestro principal objetivo y el más realista, por la naturaleza de lo que hacemos. Pensamos que ampliar el espectro en el que podamos realizar conciertos es clave para seguir adelante; al fin y al cabo, los Pirineos con el avión se pasan muy fácil por arriba (Risas). Otra cosa positiva de internet es que las fronteras políticas no importan una mierda, todo es internacional. La prueba son la gran cantidad de grupos que nos visitan desde todas partes del mundo: Goodbye June son de Nashville, Vintage Caravan, islandeses… grupos de músicos jóvenes que simplemente se ponen ante públicos con ganas de experimentar la música en directo y que van a ir a trabajar donde conquisten ese público que les demande. No vemos otro camino, y más cuándo contamos con un disco en el que hemos puesto lo mejor de nuestro talento a la hora de escribir y grabar canciones. Canciones, nada más y nada menos. Y cuidados extremos en ofrecer algo bueno que llevarse a casa tras el concierto. Si tenemos éxito o no, ya lo ira diciendo la vida. Pero no hay otra excusa que no sea monetaria para que no funcione.

Una de las cosas que más llamaban la atención de Smoking Bird era vuestra gran actividad en directo, tanto por la prueba de constancia como por lo engrasados que sonabais. No parabais de tocar, pero de pronto bajasteis mucho esa actividad.

Esa percepción es totalmente acertada y no puede ser otra. Durante varios años, conseguimos mantener un ritmo muy constante de conciertos: nuestro leitmotiv era tocar, tocar y tocar. A partir de 2008 sí que bajamos algo el pistón, con idea de centrarnos más en el trabajo de estudio, ya que optamos por grabar en casa y auto producirnos, y ese nuevo proceso nos lo tomamos con tiempo para aprender a hacer las cosas bien. Luego vino la situación con el bajista, que nos hizo desaparecer de los escenarios por completo cuando ya teníamos ‘Survivors’ a la venta y el objetivo de tocar por Europa como siguiente paso.

Si tenéis disponibilidad para tocar en Europa, con el directo que tenéis y la calidad de vuestros temas, creo que os iría bien. Al hilo de las bandas extranjeras que despiertan pasiones entre el público rockero español, que ellos no tienen en sus escenas locales donde no los conoce ni Cristo, pienso que el éxito tocando fuera se puede traducir en el reconocimiento dentro del país. Porque muchas veces no se valora lo que se tiene.

Nuestro planteamiento es el de vender una banda de rock y decirle a cualquier público al que podamos llegar: ven a verme. A otro nivel más personal, como letrista es también un reto poner las gilipolleces que dices en tus textos ante un público que los reciba más críticamente. Esa es una guerra a la que uno debe ir. No es que aquí no se nos entienda, ni que ya suene raro al público español que un grupo de aquí cante en inglés, pregunta obligadísima en tantas entrevistas por otra parte, pero el reto y el ansia que tenemos es ponernos ante esos públicos nuevos con los que queremos conectar

¿Qué os han dicho bandas como Steepwater Band o Hogjaw acerca de vuestra música? ¿Quedaron sorprendidos?

El feedback con estas bandas siempre ha sido bueno en general. Pero ojo, en ambas direcciones. Sin querer sonar muy pedante, en el Dock Festival éramos la segunda banda más veterana tras los tan míticos como negociantes Ten Years After. Es bonito ese reconocimiento. pero tampoco es algo que ya necesitemos. Hay grupos haciendo música rock de puta madre que, sin salir del género y de la forma, suenan frescos. Nosotros esperamos, sobre todo con el modo en el que grabamos, demostrar que hay camino para hacer más gordo este libro. Sabemos que, haciendo las cosas con personalidad y teniendo cosas que decir y nuevas canciones que hacer, vamos a llegar al público, aunque ya se pueda llamar “tradicional” a nuestro sonido.

Para acabar, yo diría para describiros que sonáis un poco como los Aerosmith de los setenta, con Jimmy Page a la guitarra e Ian Astbury a la voz… esto especialmente en ‘Desert Band’. ¿Qué te parece?

Vale, tío. ¡Gracias por la parte que me toca! (Risas)

Es lo que se me ha ocurrido escuchando los temas nuevos… y es que, sí, tenéis para todo el mundo. Yo creo que podéis gustar mucho al público rockero español, especialmente si se pierde el miedo a escuchar lo que se está haciendo por aquí. Por supuesto, no es oro todo lo que reluce y, concretando, si vas a cantar en inglés más vale hacerlo bien, como es vuestro caso. Si no, canta en castellano.

Hombre, nosotros tenemos nuestra forma de hacer las cosas y nuestras influencias musicales no son difíciles de percibir, aunque al final la química entre miembros es la que da como resultado Smoking Bird. Al ser un cuarteto, y contando con el presupuesto que tenemos para grabar, tenemos claro que la labor es refinar y limar nuestro trabajo dentro de esos límites, para conseguir ofrecer, de nuevo en disco, música que sea placentera de escuchar y que enganche. Objetivo bonito y posible.

COORDINADO POR VICENTE MERINO

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