DYLAN LEBLANC / NICOLE ATKINS (Rocksound, Barcelona 22/09/18)

Sigo en mis trece, aunque sigo teniendo interés en ciertos grandes eventos el corazón me está tirando más hacia el concierto de pequeña sala, ese que se juega en las distancias cortas donde no hay ni trampa ni cartón. Y una velada de raíces americanas como esta se presentaba inmejorable para pasar un sábado noche. Dos nombres que están ganando adeptos dentro de los seguidores de la música americana de raíces, y con razón.

NICOLE ATKINS

La primera en subir al escenario de la sala de Poblenou fue Nicole Atkins. Y hay que reconocer la americana dio un recital de aquellos de quitarse el sombrero, todo lo ofrecido y expuesto en sus discos cobraba aún más vida sobre las tablas. Su música que tiene como soberbios referentes a Roy Orbison y Dusty Springfield rezumó clase y nocturnidad a partes iguales, un poco a la Richard Hawley. “A Little Crazy”, “Goodnight Rondha Lee» o «Sleepwalking» fueron algunas de las piezas que reconfortaron nuestra alma y que dejaban patente el nivel de esta artista, que además mostró sobradas dotes comunicativas y sentido del humor al comunicarse con la audiencia. Impecable, me quedo esperando a ver un concierto de ella como única protagonista de la noche.

DYLAN LEBLANC

Y si se ha nombrado a Roy y a Dusty como referentes de Nicole Atkins con la irrupción en las tablas de Dylan Leblanc fue el espíritu de Neil Young el que estuvo pululando por toda la sala durante los setenta minutos de recital. Todo lo ejecutado por la banda tenía la referencia inevitable de Crazy Horse, pero Dylan es un artista de personalidad consumada y su voz andrógina (casi femenina) era el contrapunto perfecto a la tormenta eléctrica desatada por su banda. Concentrado en sus canciones y voz (sin tiempo para aspavientos innecesarios) Dylan Leblanc se encargó de facturar música pura con su voz como principal baza. “Cautonary Tale”, “Man Like Me» o «Innocent Sinner» fueron algunas de las bazas jugadas que lograron embelesar a la audiencia y mantenerla en un bonito silencio. Un público que quería más y lo obtuvo, con un bis lleno de energía y sentimiento de esa garganta privilegiada. Un doble cartel de música americana de alta gama, en distancia corta y que parece querernos decir que hay que pisar más las pequeñas salas.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ

FOTOS: LECUMBERRY

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