DROPKICK MURPHYS ’11 Short Stories Of Pain & Glory’

(Born & Bred/PIAS)

Los héroes de Boston han vuelto. Dropkick Murphys cumplen 20 años de carrera en un ascenso que parece no tener fin, y han celebrado el aniversario encerrándose en el estudio Sonic Ranch de El Paso (Texas) con su productor habitual Ted Hutt y la idea de parir un disco desde el aislamiento. El resultado es este ’11 Short Stories Of Pain And Glory’, un disco que sigue la línea de los trabajos anteriores en los que el punk céltico y macarra deja paso poco a poco a un hard rock menos urgente, donde los ecos de The Clash resuenan más que los de The Pogues, donde hasta su fan declarado Bruce Springsteen podría verse reflejado en algún que otro corte.

Como su título nos adelanta, este álbum quiere contarnos pequeñas historias; las letras adquieren especial importancia en este último trabajo de Dropkick Murphys, que podría fácilmente considerarse el más triste y concienciado de su discografía. Letras inspiradas especialmente por su trabajo en la fundación Claddagh – organización formada Ken Casey en 2009 para ayudar a las comunidades con mayores problemas en su Boston natal – así como en diversas tragedias, ya sean personales como el impacto de la droga en sus propias familias, o locales como el atentado sufrido en la maratón de Boston en 2013.

Pese a todo, Murphys siguen fieles a su espíritu y arrojan un rayo de esperanza sobre los protagonistas de sus relatos (“Hey kid, You’ve got a Heart” le dicen a los chicos descarriados de “Rebels With a Cause”) porque eso es lo que Dropkick Murphys hacen mejor que nadie: Ser como ese amigo que te cuenta batallas a grito pelado y luego te parte media espalda de un abrazo. Para ello se sirven de temas con vocación de himno como el primer single “Blood”, con su regusto a Johnny Cash, o el cover levantapuños de “You’ll Never Walk Alone” llamado desde ya a ser uno de los puntos álgidos de sus conciertos. “I Had A Hat” funciona perfectamente como alivio festivo en mitad del disco, un tema de corte clásico 100% DKM que narra un desbarre (ficticio, espero) de un Ken Casey que sigue robándole protagonismo al micrófono al vocalista Al Barr, igual que “First Class Loser” añade un poco de humor – en clave de punk céltico – a esta colección de desventuras. La mencionada “Rebels With A Cause” resulta el mejor tema del disco, puro punk con buenas intenciones y la confianza de quienes no tendrían que subir la distorsión y aumentar las revoluciones si no les apeteciera hacerlo.

En definitiva, ’11 Short Stories Of Pain And Glory’ no le va a descubrir nada nuevo a quien ya sigue la trayectoria de Dropkick Murphys, pero nadie que disfrute con ellos querría perder la oportunidad de desgañitarse con las nuevas historias de estos viejos amigos. Va por Boston, y va por nosotros.

ISAAC MORA

 






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