¿DISCOS RECOMENDABLES DE NEIL YOUNG? (I)

¿Discos recomendables de Neil Young? Una pregunta clásica que seguro los más veteranos del lugar sin duda recordarán. Aprovechando que el maestro Neil Young estará el próximo mes de junio actuando en directo en España vamos a intentar poner un poco de luz sobre la esta eterna pregunta. Parte del equipo que conformamos Rok On Magazine hemos escogido unos cuantos discos del de Ontario, los cuales creemos que no pueden faltar en cualquier colección de discos con pedigrí y buen gusto. Aquí tenéis la primera parte de la selección.

Everybody knows this is nowhere

‘Everybody Knows This Is Nowhere (1969)

Segundo disco en solitario del canadiense y, ¡ojo al dato!, el primero registrado en colaboración con el grupo de músicos a los que ha sacado mayor rendimiento, los Crazy Horse, aquí en su encarnación primeriza con el fallecido Danny Whitten a la guitarra y los fijos Ralph Molina a la batería y Billy Talbot a las cuatro cuerdas. Un trabajo que certificaba que estábamos ante un gran artista, tanto en su faceta de compositor como en la de intérprete, y que mantiene intacta toda su magia cuarenta y siete años después de haber sido editado. Temas claves de su repertorio aparecen en este álbum: «Cinnamon Girl», «Down by the River», «Cowgirl in the Sand», junto a canciones que no los desmerecen en absoluto y que, en conjunto, forman una exhibición de talento y sensibilidad en estado puro. Ya desde sus primeros pasos, el viejo Neil dejaba claro que iba a ser uno de los mejores. MANEL CELEIRO

After the gold rush

‘After The Gold Rush’ (1970)

‘Harvest’ (1972) es mejor disco – lo considero la cúspide de su carrera- y “Old Man”, mi canción favorita de Neil Young, de siempre, se encuentra incluido en sus surcos, pero su predecesor y hermano pequeño ‘After the Gold Rush’ (1970), llegó antes a mis oídos y, tanto por número de escuchas como por impacto emocional, se ha enquistado perpetuamente en lo más alto de mi ranking personal de LP’s del canadiense. Publicado justo en medio de su trienio mágico, durante el cual, tocado por alguna varita e inmerso en una vorágine creativa sin precedentes, se las apañó para escribir una obra maestra tras otra -a los dos álbumes antes citados, súmenle ‘Everybody Knows This Is Nowhere’ (1969) y ese ‘Deja Vu’ (1970) con Crosby, Stills, Nash & Young”-. ‘After the Gold Rush’, sencillamente, supone treinta y cinco minutos de excelencia musical. Un suspiro en el que predominan los cortes intimistas, las delicadezas folkie y los ejercicios de cantautor a piano. Temas como “Tell Me Why”, “Dont’ Let It Bring You Down”, “Only Love Can Break Your Heart”, “I Believe in You” o la canción que titula el disco, son inmortales tonadas en las que, a diferencia de lo que ocurre en etapas posteriores -no se me enfaden los fans hardcorianos-, Young, a bajas revoluciones, embriaga con melodías memorables -de esas que podrás tararear sin problemas el resto de tu vida- sin que el oyente caiga en el aburrimiento. La tormenta eléctrica sólo se desata en dos instantes en los que, ahora sí, el Caballo Loco recibe permiso para desbocarse (aunque la portada no lo indique, el padrino del Grunge cuenta con el respaldo de Crazy Horse en todo el álbum): las colosales “When You Dance You Can Really Love” y “Southern Man”, ese furioso alegato antirracista que llevó a unos ofendidos jovencitos de Florida a escribir una respuesta llamada “Sweet Home Alabama”. SAMUEL GUILERA

neilyoungharvest‘Harvest’ (1972)

Desde la publicación de su disco homónimo de debut en 1969, el bueno de Neil no paraba de regalar grandes obras a sus seguidores, siempre oscilando entre la tormenta eléctrica y el intimismo más descarnado. Fue en ‘Harvest’ donde se volcó al cien por cien en la música americana y en el country rock. El resultado aún apabulla a día de hoy, y encima facturó su disco más exitoso a nivel comercial. Acompañado de los Stray Gators y colegas como Linda Ronstandt o sus compinches de CSN&Y, Young se pasea por el paisaje americano con canciones tan redondas de country rock como “Out In The Weekend’, el mismo tema título o la eterna y gloriosa “Heart Of Gold”. Pero no sólo de country vive Neil, y en “A Man Needs a Maid” o “There’s a World” pone una orquesta al servicio de su dramatismo. Al final, parece querer abrirse paso como elefante en cacharrería entre los arreglos orquestales y el steel guitar, endosándonos furia eléctrica (más comedida de lo normal, eso sí) con la épica “Words”. ‘Harvest’ no sólo es uno de los más celebrados álbumes de Neiler, sino que marcó la transición perfecta para muchos del rock a la música americana de raíces. FRANCISCO FUENTES

Neil-Young-Tonights-The-Night

‘Tonight’s The Night’ (1975)

Estando en el podio de los álbumes más sombríos y desconsolados del viejo Shakey, ‘Tonight’s The Night’ es también uno de sus más gloriosos trabajos. ¿Cómo no serlo, cuando tamaña colección de canciones sobre muerte, desilusión y tristeza inyectada en vena resulta tan poderosamente estimulante? Melodías desgarradas y cansadas, pero duras como piedras; temas que no suenan bonitos y parecen acarrear una resaca del quince (y una culpa todavía mayor); letras que te hundirían en la miseria si no fuera porque, tragadas por la penumbra, no piden disculpas ni ofrecen subterfugios. Ya desde su misma portada, y en las fotos interiores, puede percibirse que algo-no-va-bien entre tanto blanco y negro, pero… ¿qué diablos? Incluso en sus momentos más bajos, Neil Young sacaba lo mejor de sí mismo y convertía la tragedia en una magnífica exploración –terapia por la vía dura- sobre lo más jodido de la vida y lo que viene después. “Tired Eyes”, “Lookout Joe”, “World On A String”, “Alburquerque”, las dos versiones del tema título, ese infeccioso “Come On Baby Let’s Go Downtown” cantado por el malogrado Danny Whitten (inspiración primordial del álbum)… podríamos citar todas sus canciones y llegaríamos al mismo sitio. Esta noche es una noche tan buena como otra cualquiera para rendir tributo a este monumento de bellísima oscuridad. ALBERTO DIAZ

ZumaNeil Young ‘Zuma’ (1975)

El año en que murió Franco, se publicó para un servidor el mejor álbum de Neil Young. ¿Por qué ‘Zuma’? Porque es un disco perfecto donde los haya. La producción es totalmente setentas: puedes oír respirar a los instrumentos, todo es analógico, hasta la respiración nasal de Neil Young cuando se desgañita con «Cortez the Killer», pero… fijaos en los temas que conforman el disco. Los tenéis grabados en vuestra alma si sois seguidores del canadiense. Cuatro décadas después de publicarse, sigue sonando actual y no hay tema sobrante. Pese a que el disco fue el primero grabado tras el fallecimiento de su querido Danny Whitten, el protagonismo absoluto del álbum son las guitarras. Música en mayúsculas. Un cancionero espectacular. “Don’t Cry No Tears” es el single perfecto; “Danger Bird” es pura psicodelia hippie; “Pardon My Heart”, arte mayúsculo; “Lookin’ for a Love”, al igual que el primer tema, un canto coral a la felicidad; “Barstool Blues”, trepidante; “Stupid Girl” nos enseña al Neil más ácido y cachondo y “Drive Back” y “Cortez the Killer”, al Neil más reivindicativo, que muchos años antes de los noventa inventó lo que luego denominaron “grunge”. JORDI SÁNCHEZ

 

 

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