¿DISCOS RECOMENDABLES DE NEIL YOUNG? (II)

Y aquí tenemos la segunda parte de los ¿Discos recomendables de Neil Young? Cinco álbumes más del músico canadiense para deleite de nuestros oídos. Podrían ser unos cuantos más, seguro, pero diez se nos antoja como un buen número redondo. Que Vds. los disfruten.

Rust never sleeps‘Rust Never Sleeps’ (1979)

¿Es “Hey, Hey My My (Into The Black)” una de las mejores canciones de la historia del rock? Posiblemente, sí. Y sólo por contener semejante himno, este álbum ya merece estar en esta lista. Lo fuerte del caso es que el resto del material es del mismo calibre, lo que probablemente lo coloca como una de las obras más celebradas de Neil Young. Grabado en su mayor parte en directo, pero con las pistas de audiencia borradas, ‘Rust Never Sleeps’ aborda las dos facetas del canadiense: la acústica y la eléctrica, y sólo él es capaz de trasmitir el mismo torrente de emociones en ambas. “Thrasher” o “Pocahontas”, con esas deliciosas líneas vocales y su descarnada desnudez acústica, son intensas como cualquier tonada eléctrica y forman parte del catálogo de clásicos del músico de Ontario. Y si la parte acústica arrebata, ¿qué se puede decir de la eléctrica? Neil Young, sintiéndose azuzado por la furia punk del momento, cargó las tintas como nunca. Unas canciones que casi conllevan electricidad estática auditiva, que se refocilan en la distorsión y son cafres a rabiar: “Welfare Mothers”, “Sedan Delivery” y la misma “Hey, Hey My My (Into The Black)” son casi hirientes, tan viscerales y salvajes como su propio creador. Neil Young plantando cara a la revolución punk, y queda claro que, mientras sigan quedando copias en el planeta de este disco… el rock & roll nunca morirá. XAVI MARTÍNEZ

Everybodysrockin

‘Everybody’s Rockin» (1983)

La primera vez que ví este LP  fue en las páginas del legendario boletín de venta de discos por correo Discoplay, en Diciembre de 1983. A todo el mundo le sorprendió el cambio de look de Young en su portada, con diseño de finales de los años cincuenta, presentándose blandiendo su guitarra en una contorsión a lo Eddie Cochran con su guitarra electrica de caja hueca, traje blanco, su características patillas, pero esta vez perfiladas a lo Crazy Cavan y acompañadas de un evidente tupé Rockabill… ¿Este es Neil Young? Cuando cayó en mis manos, pude comprobar que nada tenía que ver estos cortes del plástico con los intocables ‘Harvest’, ‘Zuma’ o ‘Rust Never Sleeps’. Para saber las causas de este radical cambio, hay que remontarse a su anterior trabajo ‘Trans’, donde Neil experimentaba con las nuevas corrientes del tecno-pop y la new wave, usando sintetizadores y un prominente uso del vocoder junto a una producción más que ubicada en lo que podía imperar en ese momento. ‘Trans’, traducido en ventas, no alcanzó el resultado deseado y los dividendos para la Geffen Records fueron insuficientes ante la experimentación del artista. La consecuencia fue que el magnate y señor de la compañía discográfica, David Geffen, amonestó a Neil para que elaborara un disco de Rock and Roll, que era lo que esperaba todo el mundo de él, y se dejara de moderneces. Las palabras fueron tomadas al pie de la letra y ‘Everybody’s Rockin», a pesar de ser un bofetón musical al todopoderoso David Geffen, es también un capítulo en la discografía del canadiense donde se puede encontrar al genial artista recreándose con la música que escuchaba de adolescente y cambió su vida. Grabado junto a The Shocking Pinks, la idea inicial es que este album iba a ser conceptual con la inclusión de dos canciones que no se editaron ante la furia de Geffen, suspendiendo el resto de grabaciones pendientes, pensando que Neil Young  le había tomado el pelo, dejando el trabajo final en un LP inferior a media hora de minutaje, aunque esos temas exiliados vieron la luz en el posterior recopilatorio ‘The Lucky Thirteen’ no dejan de cumplir su cometido. LADRONCOMIX

Neil_Young_Freedom‘Freedom’ (1989)

Año 1989. Por entonces, yo contaba con catorce años de edad, solía ver ‘Plastic’ en TVE… y ahí fue donde llego por primera vez a mis oídos Neil Young, a través de un video clip hipnótico de título “Rockin’ in the Free World”, canción electrizante, enérgica e inspirada en sencillos acordes de carácter polivalente también en formato acústico. Tema piedra-arrojadiza directa contra George H.W. Bush y crítica a un rumbo decadente de una sociedad deshumanizada apta y aplicable hoy en día y de carácter atemporal. Citado tema pertenece a ‘Freedom’,  un álbum heterogéneo con varias caras de Neil Young presentes, eso sí, con un sello inconfundible, único y decisivo de la aportación de este compositor y guitarrista canadiense en los ochenta, cerrando década. El primer LP de Neil Young que escuché y el que más veces he pinchado, repleto de una factura musical y composiciones al alcance de pocos. Un álbum que ayudaría a ampliar horizontes musicales a un adolescente seguidor de la NWOBHM y que con el tiempo gana, efecto derivado de sonido Rock sin más pretensiones (y ni más ni menos) más una  atemporalidad reflexiva  y  acertada de  las letras. Punto perfecto para mirar atrás en sus por entonces casi veinte discos de estudio de esta piedra angular del género, y también para no perder de vista en adelante. PEDRO BARROSO OLIVA

Ragged glory

‘Ragged Glory’ (1990)

En los años ochenta, el hombre que había firmado algunas de las páginas más brillantes del rock en la década anterior, se encontraba bastante perdido intentando llevar a cabo experimentos extraños que no llevaban a ningún sitio; siendo esta, sin duda, la etapa menos inspirada y olvidable del músico canadiense. Afortunadamente, en la recta final de la década, Neil empezó a levantar cabeza con un par de discos bastante interesantes -aunque quizás un tanto irregulares- como ‘This Not For You’ (1988) y ‘Freedom’ (1989), pero no fue hasta 1990 cuando se volvieron a juntar los astros y volvió a sorprender a todo el mundo con una maravilla a la altura de su leyenda. Con la ayuda de los Crazy Horse -la banda que mejor le ha sabido acompañar- consiguió crear un álbum prácticamente perfecto que nada  tenía que envidiar a sus grandes obras de los setenta. El pulso que estaba cogiendo en los dos discos anteriormente citados acabó de cuajar aquí en todos los sentidos, volviéndonos a mostrar al Neil Young que amamos; ese que suena tan crudo y visceral, como delicado y tradicional; ese que nos hace volar con esas guitarras tan caóticas como hipnóticas y, por supuesto, ese que se deja el alma en cada nota entonada con su inimitable voz ¿Y qué decir de canciones como «Country Home», «Over and Over» (mi preferida), «Mansion on the Hill» o «Love and Only Love»? Clásicos instantáneos desde el día que salieron a la luz. Creo no exagerar si digo que ‘Ragged Glory’ es uno los mejores discos de la década de los noventa. Canela en rama, amigos. JUANVI PEDRO GILABERT

Mirrorball‘Mirroball’ (1995)

Hay pocos álbumes en la historia del Rock con más coherencia y base, por así decirlo, ideológica, que ‘Mirrorball’, el trabajo que llevaron Neil Young y Pearl Jam en el año 1995. Y es que, cuando los de Seattle debutaron en el mundo de la música, la influencia del artista canadiense era notoria. Ya en sus primeros conciertos, la formación encabezada por el carismático Eddie Vedder tocaba siempre la emérita “Rockin In The Free World”, la cual llegó a su punto álgido en la edición del festival Pinkpop del año 1992. ‘Mirrorball’ es caleidoscópico: es un trabajo que refleja perfectamente la idiosincrasia y la abierta disidencia de artista y banda respecto del establishment musical; pero, sobre todo, es un disco que refleja enormemente no sólo la influencia que ha tenido en la formación grunge trabajos como ‘Ragged Glory’, sino también, la que en el propio Young, ha tenido ‘Ten’ (1991) y ‘Vitalogy’ (1994), respectivamente. Un trabajo magnífico, de principio a fin. ALEX PALAHNIUK

 

 

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