DIO RETURNS (Bikini, Barcelona 13-12-17)

Sería lo más fácil del mundo cargar contra un concierto de estas características, pero no, la cosa da para reflexionar un poco, así que nos lo vamos a tomar con calma. Lo primero que llamaba la atención era la afluencia de público, no es que se llegara al sold out pero sí que la sala presentaba un ambiente más que cálido para esta ceremonia. Lo cual también demuestra el engrandecimiento de la figura de Ronnie James Dio tras su fallecimiento. Llegó el momento, se apagaron las luces y la liturgia se inició con “King Of Rock’n’Roll” y ahí teníamos al tan cacareado holograma en el centro del escenario. ¿La sensación? Muy extraña, casi un poco antinatural y hasta macabra. Una vez superado el impacto inicial  uno podía hasta llegar a disfrutar en ciertos momentos. Pero no todo fue holograma y los dos vocalistas de la gira Tim ‘Ripper’ Owens (ex Judas Priest) y Oni Logan (Lynch Mob) se fueron intercalando con las ‘apariciones’ de Ronnie James Dio. Los dos vocalistas pusieron ganas, pero quedaba claro que DIO (la banda) tenían algo especial gracias al malogrado vocalista y ellos dos ganaban por voluntariosos pero no por carismáticos. Aun así estuvo bien escuchar unas inesperadas “I” o “Tarot Woman”, y que mostraron que el repertorio se iba a apuntalar más en los clásicos de Rainbow y Black Sabbath que no en los de DIO.

Obviamente la parte del león (“The Last In Line”, “Holy Diver”, “Heaven & Hell”…) se los llevó la parte tecnológica, incluso en forma de medleys que imagino eran para no dejar que el público decayera, ya que la banda aunque muy solvente con Craig Goldie y Simon Wright a la cabeza, antaño escuderos del malogrado vocalista, daban un poco la impresión de no acabar de estar metidos del todo en el concierto, algo que se puede antojar como normal dadas las poco habituales circunstancias del recital. El espectáculo llegó su fin con la imprescindible “Rainbow In The Dark” con todos los protagonistas (holograma incluido) en escena rindiendo pleitesía al absoluto protagonista de la noche. Al final de la velada una mezcla de caras de agradecimiento y cierta estupefacción entre el público. Personalmente no me pude sacudir la extraña sensación un poco macabra en los ochenta minutos de concierto, pero algunos espetaban que esto es el futuro del rock. Ahí lo dejo, el debate está más que abierto.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ

FOTOS: JOSEP Mª LLOVERA

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