DEVIN TOWNSEND (RAZZMATAZZ 1, BARCELONA 04-02-2017)

Muchas, muchas ganas había por parte del metalerío hispano más inquieto de disfrutar de este concierto. Un triple cartel como éste es de los que invitan a soñar y a ser más positivos respecto al futuro del género, el metal (por si no quedaba claro). Porque de bandas que repiten -mejor o peor- los clichés del estilo ya vamos sobrados, aunque sean necesarias, la identidad se ha de mantener siempre. Por eso, que tres nombres como Leprous, Between the Buried and Me y Devin Townsend Project se aliaran para llevar su propuesta a los escenarios europeos se nos antojó una cita extraordinaria e imprescindible. Tres nombres, tres formas de hacer que se escapan de la norma general, hundiendo sus raíces en el metal que conocemos todos (¡y mil cosas más!), pero extendiendo sus ramas hacia horizontes inéditos, en un proceso evolutivo que, de momento, parece no tener límites.

LEPROUS

Leprous, por ejemplo, basan su propuesta en la intensidad de su interpretación. A simple vista no se identifican grandes alardes técnicos. Sus temas son como mantras que se van repitiendo, añadiendo elementos nuevos en cada vuelta, y que van encajando como en un puzzle gigante. La estupenda y peculiar voz de Einar, expresiva como pocas en la actualidad, se presenta como hilo conductor, mientras que sus compañeros revolotean alrededor con sus instrumentos, como si fueran cada uno a su aire, hasta que estallan juntos en una explosión emocional tan intensa e inapelable que te dejan indefenso ante su ataque. Media hora, seis temas. Suficiente para aplastarnos con su poderío, aunque poca cosa como para dejarnos satisfechos del todo. Veremos qué les dejan hacer en la próxima edición de BeProg! My Friend. Pero esa noche nos dejaron grabados a fuego en la memoria temas como «Foe», la devastadora-pero-bella «The Flood», la intensísima «Rewind», que acortaron para empalmarla con una catártica «Slave», en la que el vocalista tiró de guturales, haciendo las delicias de los extasiados seguidores y sorprendiendo a los que hasta ese momento no habían conectado con la propuesta.

BETWEEN THE BURIED AND ME

Todavía impactados con la gran actuación de Leprous, y tras una pausa inusualmente corta, Betwen the Buried and Me, salieron a darlo todo. La oferta de los norteamericanos es totalmente diferente. Ellos tiran de virtuosismo explícito, piruetas instrumentales y todo el resto que ofrece su abanico de recursos, que no es precisamente pequeño. Quizás demasiado excesivo para ciertos paladares. El sonido embarullado (y la escasez de luz) no resultó de gran ayuda para los que desconocían su trabajo. Aún así, temas como la inicial «Fossil Genera», «The Coma Machine» o esa locura llamada «Lay Your Ghosts To Rest» nos dejaron claro que hay mucha tela que cortar, que su propuesta necesita tiempo para asimilarse, pero que una vez se ha hecho, las posibilidades de obtener placer sonoro se multiplican hasta el infinito. No todo el mundo está capacitado para mezclar sonoridades jazzísticas, pasajes prog a lo Genesis, blast beats y growls death metaleros con tanta autoridad y sin esfuerzo aparente. BTBAM dejaron el pabellón bien alto, aunque habrá que verles en mejores condiciones.

DEVIN TOWNSEND

«¿Quereis cerrar el pico? ¡Estoy intentando ser sensible!». Así interrumpió Devin Townsend, medio en broma, medio en serio la cháchara de un grupo de gente, a mitad de su interpretación de «Ih-Ah!», la balada acústica que precedía el final del show. Risas generales. ¿Townsend, abroncando a su público, cuando él mismo se había autoboicoteado, hacíendonos mugir como vacas, graznar como gallos y gruñir en plan death metal? Pues sí. Así es Devin, genial y excesivo, en el sentido más histriónico del término. Por eso, muchos le amamos y muchos otros no le aguantan. Y está bien que sea así. El mundo no es de los cobardes, y el canadiense es cualquier cosa menos eso. Sabe bien cuáles son sus cartas y las juega con maestría. Como él mismo nos soltó en algún momento de la noche, «tengo discos metal, discos prog… y discos pajeros». Carcajada general, pues éste era un público que SI entendió sus bromas en inglés. Es Devin, y en escena es una especie de bufón que gesticula, hace muecas y no para de reírse de él mismo. Pero, cuidado, en ningún momento baja la guardia, todo está bajo control y los temas sonaron perfectos, potentes, celestiales. Townsend tiene un repertorio tan amplio que seguro que elegir los temas adecuados le puede suponer una pesadilla. Pero lo tira adelante, con una autoridad y un dominio sólo a la altura de los grandes. «Rejoice», «Night», «Stormbending»… Todas gloriosas, con ese sonido tan particular, tan heavy como etéreo. Como un sueño astral en mitad del desembarco de Normandía. Es Devin y su actitud es «Take it or leave it».

El canadiense se nos mostró contento, casi pletórico de estar en la sala Razzmatazz, otra vez, después de más de veinte años, aunque entonces se llamaba Zeleste. Quizás aún se acuerde del concierto que ofreció junto a Steve Vai, presentando «Sex & Religion». Ahora comanda su propia nave y parece disfrutar cada minuto de ello. Humilde, cercano a la gente, tocó y cantó como si todo fuera una broma. Como si fuera fácil. Nos dejó con la boca abierta con su interpretación en «Where We Belong» («mi jodida power ballad»), con un solo precioso, tan intenso y bello que casi nos dolió. Nos hizo reir cuando sacó su enorme guitarra en plan Flyng V hipertrofiada («para tocar lo siguiente necesito un instrumento realmente peligroso») en «Planet of the Apes», de la que literalmente sacó humo (sí, como Space Ace), nos hizo headbangear como posesos con la veloz «Ziltoid Goes Home», bailar con la bizarra-pero-marcial «March of the Poozers» y elevarnos hasta el infinito con la excelsa «Kingdom». Y así, hasta la final «Higuer» (enorme, descomunal), tras la cual Towsend se quedó varios minutos dando la mano a las primeras filas una vez hubo finalizado el concierto, agradecido y emocionado por la respuesta del público. No en vano, el concierto había pasado de la sala 2 a la primera por la buena marcha de la venta de entradas.

Se llama Devin y su mundo es así. Volverá este verano al BeProg! My Friend a presentar su disco «Ocean Machine» y a traernos toneladas de felicidad. Un tipo que es capaz de llenar el Royal Albert Hall él solo no es cualquier cosa. Los que le seguimos ya lo sabemos. Los que no, aún estais a tiempo de descubrirle.

TEXTO: YURI VARGAS

FOTOS: JOSEP Mª LLOVERA






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