DELDRAC ‘One Day More, One Day Less’

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Podemos decir sin temor a equivocarnos que és es uno de los trabajos de metal nacional más esperados de los últimos años. Sin el soporte de ninguna discográfica, sin ninguna campaña de prensa detrás, sólo el boca a boca y un pasado esplendoroso que les precede.

Sí, amigos, Quimi Montañés ha vuelto a la palestra, después de veinte años de semi retiro (nunca dejó de tocar, aunque siempre en pequeños formatos) y lo hace a lo grande, con lo que mejor sabe hacer: metal agresivo, e intrincado, de gran octanaje. Evidentemente, el ex Legion no ha vuelto solo, sino acompañado por un auténtico Dream Team. David Saavedra es un veterano en  mil batallas, desde los thrashers experimentales Doomsday, a la densa oscuridad de Lux Divina, pasando por Fast Sharks (tributo a Accept). Eric Moya y Toni Quesada provienen de generaciones más recientes. Moya es conocido por cantar en Ekate y Quesada por encargarse de los parches en Cyan Bloodbane. Sería caer en lo fácil dejarse llevar por un ejercicio de nostalgia y afrontar este disco como la continuación lógica a partir desde donde lo dejaron Legion, perder el tiempo con especulaciones sobre si su propuesta encaja en el thrash actual o cómo va a ser recibido por las nuevas generaciones de headbangers. Cierto es que, si te mantienes atento, puedes percibir sin problemas la influencias de nombres como Anthrax, Annihilator, Pantera o Slayer. Mustaine mataría, sin ir más lejos, por componer un tema como «Then Some Bells May Chime».

Pero son sólo referencias, como las podría tener cualquiera. Lo cierto es que desde el minuto uno Deldrac van directos a la yugular y sin voluntad de hacer prisioneros. «Hatred and Hate Painted Blood Red». La endiablada guitarra de Quimi, la apisonadora rítmica que conforman David y Tony, y la voz todoterreno de Eric, agresiva o melódica según la ocasión lo requiera, siempre oportuna y letalmente efectiva a la hora de tirar los temas hacia adelante. «The Only Life You Know», «Thought Police»… Siguen por la misma senda,  una mezcla equilibrada de agresividad y melodía. De aquellos temas en los que te pasas headbangeando y sólo levantas la cabeza para berrear el estribillo puño en alto. «The Real Dark Power» suena realmente maligna, mientras que «Race For Life» o «Blame Satan» pueden hacer peligrar realmente tus vértebras.

La impresión final es que Deldrac han hecho el disco que han querido hacer, sin mirar de reojo a nadie, confiando en sus propias posibilidades, que no son pocas, con las ideas claras y el paso firme. ¿Lo peor? Casi nada, ciertos detalles de producción o la impresión de que se le podría haber sacado más jugo a ciertas ideas. ¿Lo mejor? Todo y la convicción de que, si consiguen mantener el proyecto intacto, podrían darnos muchas alegrías más en el futuro.

Y si te quedaba alguna duda, el 10 de diciembre los tendremos en la sala Salamandra de l’Hospitalet. Una de aquellas citas que se antojan imprescindibles. Ojalá estemos ante el nacimiento de algo grande.

YURI VARGAS

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