CINCUENTA AÑOS DE ‘LAYLA AND OTHER ASSORTED LOVE SONG ¿EL MEJOR CLAPTON?

Quizás haya podido tender hacia la hipérbole en el titular, y es posible que muchos seguidores de ‘Mano Lenta’ no estén de acuerdo con la afirmación, pero servidor está convencido de ello y más cuando se cumplen hoy mismo cincuenta años de la publicación del doble LP.

Pero como en casi todas las cosas de esta vida hay que ponerse en perspectiva para comprender la génesis de un álbum donde todos los astros se alinearon. De entrada tenemos a un Eric Clapton hastiado de su fama, Cream y Blind Faith le habían colocado en el Olimpo de los dioses de la guitarra, cosa que le estaba haciéndose refugiar en las drogas y en el alcohol. Y segundo, y no menos importante; el descubrimiento del primer álbum de The Band ‘Music From Big Pink’ le había cambiado de arriba abajo su concepción de la música. Atrás quedaba el blues rock pesado, sí, seguía siendo un devoto del blues, pero ahora abrazando la rica tradición americana, como ya mostraba en su homónimo y recomendable disco de debut en solitario publicado unos pocos meses antes. Con estas dos premisas y con las susodichas ganas de pasar lo más desapercibido posible se enroló en el combo soul rock Delaney & Bonnie and Friends sólo con el objetivo en mente de pasárselo bien, ahí coincidió con músicos americanos de raza como Jim Gordon, Carl Radle y Bobby Whitlock. La conexión con ellos fue bastante inmediata e empezaron a girar juntos por Inglaterra y Estados Unidos, primero con el nombre de Eric Clapton & Friends, pero finalmente ya como Derek And The Dominos, ya que el guitarrista lo que quería formar y dar el espíritu de banda. Sólo faltaba un elemento para que todo acabara de funcionar, y todo cuadró cuando la nueva banda llegó a Miami para grabar su disco de debut con Tom Dowd de productor. Este les instó a ir a presenciar un concierto de The Allman Brothers Band, y Clapton quedo obnubilado cuando vio tocar a Duane Allman en directo. Encima a nivel personal congeniaron y por ende el guitarrista acabó tocando en once de las catorce canciones del disco. El resto de lo que pasó en el estudio como se suele decir es historia, y el inmortal resultado se publicó el nueve de noviembre de 1970.

Un doble álbum que se podría catalogar de blues rock, pero pasado por un tamiz muy americano con los pies asentado en la tradición y que también se empapa de folk y algo de soul. Un disco que no nos vamos a engañar, está construido alrededor de la pieza que le da título génerico; “Layla”. Y es que en esa época Clapton estaba enamorado hasta las trancas de Pattie Boyd, la por entonces mujer de George  Harrison. El encoñamiento del guitarrista era tan salvaje que hizo que prácticamente todo el disco girara alrededor de ella, y en especial la canción “Layla”. Ese deseo patológico por la mujer del Beatle convirtió la canción en una de las mejores de la historia del rock. Un riff instantáneo, eterno y reconocible como pocos, y con un Clapton cantando como si le fuera el alma en ello, casi perdiendo la dignidad y suplicando a la mujer que ama, entonando con el corazón en la garganta se podría decir. Y todo finiquitado con una extensa coda final, mucho más reposada, necesaria para rebajar tanta angustia. Pero esa desesperación tampoco es exclusiva del tema que da título al conjunto de canciones, en “Why Does Love Got To Be So Sad?” las emociones casi se desbordan por los altavoces y las guitarras de Clapton y Allman son puro fuego que sostienen toda la canción. Incluso en el territorio más blues la testosterona beneficia a temas tan clasicistas como “Have You Ever Loved a Woman?”, donde aflora el Eric Clapton que más puro que podamos escuchar. Pero dejando de lado el fuego que consumía al guitarrista británico todo el disco está rebosante de grandes canciones que oscilan entre el rock y el blues; “Bell Bottom Blues”, “Anyday”, “Key To The Highway” o la ampulosa versión del “Little Wing” que sirvió de homenaje a Jimi Hendrix, fallecido durante las grabación de este disco.

Curiosamente este “Layla And Other Assorted Love Songs”, disco bello y bonito como pocos no llamó especialmente en su momento, pasando prácticamente desapercibido en Inglaterra en su publicación, y aunque en USA entró en el top 20 se consideró a todas luces un fracaso comercial. Un fracaso que llevó a la disolución del combo en 1971 cuando estaban grabando su segundo álbum. Sólo faltó la muerte de Duane Allman en 1971, el alma gemela musical de Clapton (como el mismo afirmó) para que el guitarrista acabará de imbuirse en una espiral de alcohol y drogas de la que le costó unos cuantos años salirse. Afortunadamente, como siempre el tiempo se ha encargado de poner las cosas en su sitio y el disco ha alcanzado la categoría de clásico absoluto, especialmente impulsado por el efecto de la canción “Layla”, un clásico instantáneo del rock, que todo sea dicho el mismo Clapton se encargó de masacrar y quitarle toda su carga vital en la versión que perpetró en su sonrojante (pero millonario en ventas) ‘Unplugged’ de 1992. Pero realmente ¿Qué más da? Ni el mismo guitarrista ha conseguido eclipsar este doble, donde posiblemente y como apuntaba al principio de este artículo, pocas veces ha estado tan inspirado y henchido de creatividad como cuando tuvo a Duane Allman a su lado.

XAVI MARTÍNEZ

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