CINCO CONTRA UNO (Sergio Guillén)

Rock On Magazine me pide que escoja cinco elepés puntales del rock melódico en su más amplio espectro, cinco trabajos de obligada escucha. Lo primero, deciros que voy a intentar no repetir álbumes con relación a lo que aparece en mi libro AOR World; lo segundo, me basaré más en emociones o significado que ciertos trabajos discográficos han tenido para mí que en el rigor de selección de una lista del típico Top 5.

LOS CINCO

BOSTON – Don’t Look Back (1978)

Mirando la discografía de Boston, me salto su primer lanzamiento –que podréis encontrar analizado extensamente en el libro– para aterrizar en el siguiente Don’t Look Back. El vinilo homónimo de presentación de Boston es algo que no volvió a superar la banda de Tom Scholz, eso es un hecho, pero esto no quita para que los discos que van de 1976 a 1986 no conformen una triada excepcional. Y me gustan tanto “More Than A Feeling”, “Peace Of Mind” o “Something About You” del debut como lo hacen “It’s Easy”, “A Man I’ll Never Be”, “Used To Bad News” o mismamente el tema título “Don’t Look Back”. Boston, desde sus comienzos, significaron muchas cosas; no solamente rock melódico, también se desmarcaban como el conjunto capaz de definir a la perfección el pomp rock de los años setenta.

JOURNEY – Infinity (1978)

Este es el primer álbum que compré de Journey; mi entrada a la banda y, por extensión, el descubrimiento de una voz que se convertiría en fundamental para mí: la de Steve Perry. Infinity es el cuarto elepé de Journey, pero es donde se estrena Perry, recién contratado por aquel entonces. Si tienes que hablar de Journey, sabes que centrándote en discos como Escape o Frontiers no vas a errar el tiro; pero debo reconocer que Infinity sigue teniendo un lugar muy importante en mi corazón. Y no por ser el primero de ellos que llegó a mi colección, ya que este larga duración contiene auténticas maravillas: la impresionante balada “Lights”, ese “Anytime” cantada por Gregg Rolie con su porte de classic rock en fusión con el AOR de finales de los setenta, la emocionante “Patiently” (la primera canción que Steve compuso con Neal Schon), la muy rockera “La Do Da” (cuyo pobre texto no hace justicia a una instrumentación pletórica) y, sobre cualquier otra, esa piedra preciosa que es “Wheel In The Sky”. Y es que “Wheel In The Sky” es la canción perfecta, con un Aynsley Dunbar –a punto de salir de Journey– que no pone una nota de más ni se deja una de menos tras su batería (Steve Smith, sustituto de Dunbar a partir de este vinilo, la llevaría a una nueva dimensión acelerándola un tanto en directo).

TOTO – Isolation (1984)

Ya había escuchado de principio a fin los cuatro primeros discos de Toto, los antecesores inmediatos de Isolation, cuando descubrí este trabajo de 1984. Canciones como “Hold The Line”, “Georgy Porgy”, “English Eyes”, “St. George And The Dragon”, “99”, “All Us Boys” o “Africa”, por citar unas cuantas, eran ya parte de mi memoria cuando arrasó con todo cual tsunami este elepé. La escogida grabación trae la entrada del ex Trillion Fergie Frederiksen cual voz solista, llegando a cantar en dicho puesto siete de las diez piezas que conforman el temario de Isolation (“How Does It Feel” la interpreta Steve Lukather, mientras que dichas labores en “Holyanna” y “Stranger In Town” caen sobre los hombros de David Paich). Acostumbrado por años al registro vocal de Bobby Kimball, uno piensa que no será capaz de comulgar con esta nueva incorporación, por mucho que ya disfrutase con el disco presentación de Trillion o el paso de Fergie por Le Roux. Pero todo lo contrario, ya que Isolation toma el corazón del melómano aoriano al asalto sin necesidad de mayor preparación, echando ahí el ancla para los restos; creaciones como las ya citadas, al igual que “Change Of Heart”, “Angel Don’t Cry”, “Lion” o la misma pieza título, no merecen más que una calurosa ovación.

Foto: África Paredes

JOHN MILES – Rebel (1976)

En 1976 el británico John Miles edita Rebel, primer trabajo discográfico bajo su nombre y el que le daría la fama mundial, aunque su posterior Stranger In The City (1977) quedase en un mejor puesto dentro del Billboard Album 200. El bajista Bob Marshall solía ser pieza clave a la hora de afrontar las nuevas composiciones de este vocal, teclista y guitarrista, pero para “Music”, el imponente sencillo del vinilo Rebel, Miles busca su propio camino. Así queda la definitiva canción, una epopeya musical de seis minutos. Una creación que casi lo convierte en un one-hit wonder. No sería así, pero cerca estuvo. Rebel, un elepé excepcional que produjo Alan Parsons –Decca propició el encuentro entre John y Alan–, resultó un long play trufado tanto de pomp rock a la inglesa (“Music”, “You Have It All”) como de rock melódico abierto al art rock (“Highfly”, “Rebel”). Por su parte, “Everybody Wants Some More” es el acercamiento del tándem Miles/Marshall a la grandilocuencia pop de la Electric Light Orchestra. Un disco de sonido expansivo pero interpretado por un pequeño elenco de músicos; a excepción de las partes de bajo de Bob y de las baterías grabadas por Barry Black, es el firmante de esta obra el que registra las secciones de sintetizadores, guitarras y pianos –y no son pocas, precisamente–.

FM – Tough It Out (1989)

Este quinteto londinense se fundaría en 1984, aunque no verían editado su primer elepé (Indiscreet) hasta dos años después. Los hermanos Steve y Chris Overland se unían así a los ex Samson Merv Goldsworthy y Pete Jupp, siendo el teclista Didge Digital (Philip Manchester) la quinta pieza que faltaba para poder condimentar sus canciones con una línea de teclados en la onda del frente que pretendían conquistar dentro del rock melódico. Tough It Out, contando con la misma formación con la que se grabase el vinilo de debut, llegaba tres años después de aquel arranque. En cuanto a temario, ambos trabajos están a la par, colmados los dos de éxitos, de canciones y más canciones que podían funcionar cual single a la perfección; la cosa cambiaba, eso sí, en el campo de la producción. Neil Kernon realiza un trabajo estupendo en este sentido, mejorando los resultados obtenidos por Dave King y los propios FM en Indiscreet. En cuanto a temas favoritos de Tough It Out… ¡Todos! Se me hace imposible elegir: la versión de “Someday (You’ll Come Running)”, ese “The Dream That Died” tan Starship, el buen rollo que transmite “Feels So Good”, “Bad Luck”, la fantástica balada “Everytime I Think Of You”… en fin, que podría seguir así hasta listar la totalidad de las once canciones. Y si a todo esto le añadimos la mejor portada que han tenido en toda su carrera, el asunto resulta redondo.

EL UNO

JEAN BEAUVOIR – Chameleon (2004)

Posiblemente el multiinstrumentista Jean Beauvoir sea uno de los artistas más eclécticos que han pasado por la escena AOR o tocante con esta categoría. Su bagaje parece el de un auténtico buscavidas donde, como debe de ser, prioriza su amor incondicional por la música, sin preocuparse por estilos o pegatinas. Así pasó de una adolescencia entre el r&b y los arreglos vocales del doo wop, a una juventud de estética punk y líneas de bajo tan lacerantes como aceleradas junto a aquellos The Plasmatics, capitaneados por la indomable vocalista Wendy O. Williams. Pero no se para ahí, continuando así una carrera profesional que le lleva a componer o tocar junto a algunos de los nombres más potentes de los años ochenta. Incluso no se priva de desenvolverse firmando tanto cual solista como capitaneando toda una agrupación como Crown Of Thorns o la relámpago Voodoo X. Por lo general, Beauvoir no decepciona; sin embargo, en 2004 y grabando para Frontiers Records pega un patinazo bastante llamativo. Llama la atención que, con lo controladores que son desde este sello discográfico italiano, no le echasen un ojo a lo que se traía entre manos Jean antes de darlo por terminado. Él se lo guisa y él se lo come todo, tanto la ejecución de la totalidad de las partes instrumentales como la producción, y ciertamente ahí debería de haberse aliado con algún coproductor que lo ayudase a no quedarse a medio camino en cuanto al resultado final del sonido se refiere. Si nos fijamos en las canciones, pronto descubrimos que Chameleon es un cajón de sastre que pretende rememorar –sin conseguirlo– los días del hi-tech AOR ochentero –cuando este vocal entonaba aquello de “Feel The Heat”– a la par que traer a nuestros hogares su versión de un neo pop de arreglos electrónicos que en su modernidad le queda insípido. Jean sigue cantando muy bien en este CD, pero las canciones no le hacen justicia. Una pena.






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