CATORCE ‘Arcadia’

(The Braves Records) ‘Arcadia’, el último disco de Catorce, toma la forma de un relato claramente distópico. Y no sólo por dibujar un certero retrato del futuro horrible que finalmente nos ha alcanzado, ni por las nada veladas referencias a “Blade Runner”, sino porque el viaje que ha traído al grupo hasta este punto ha tenido muy poco de utopía. Catorce ya han conocido la peor cara de dedicarse al Rock y a punto estuvieron de desaparecer antes de tiempo como su reivindicado Roy Batty, cuyo miedo a un final precipitado imbuye todo el disco. Por suerte, a los sevillanos aún les queda tiempo, y van a intentar no perderlo.

Sin ninguna duda, ‘Arcadia’ es la evolución lógica del sonido de la banda. Recupera en parte la complejidad más característica de ‘Atlas’ pero mantiene la accesibilidad que buscaron potenciar en ‘Agua. Naufragio. Equilibrio’, acercándose un poco más a la faceta pop que asomaba en aquel segundo trabajo. ‘Arcadia’ suena como solo podría sonar la unión de sus discos previos, añadiendo como novedad el uso de teclados que resalta en “La Montaña” o el sonido descaradamente indie de “Antípodas” (otro grupo podría estar llenando festivales con este tema); mientras que  “Las Hienas” o “Vivos (Pasaporte A Viajes Imposibles)” buscan darle un lado más melódico a su post-hardcore y “Myria”, “Tannhäuser”, “Ekbom” o “Noviembre, 2.019” – tema que recuerda irremediablemente al otro grupo de Jaime y Jose Miguel, De La Cuna A La Tumba – recuperan el sonido más clásico de la banda, mezclando riffs pesados con melodías que nos transportan al emo pre-rimmel de los 90, algún que otro pasaje progresivo y el interesante lirismo de Jaime Ladrón de Guevara, plagado de paisajes oníricos, miradas desconfiadas al futuro y angustia existencial.

Preproducido por la banda junto a Juan Blas (Nothink/Minor Empires/Caboverde) y Pablo Ponz, y grabado por Carlos Santos, ‘Arcadia’ también guarda cierta sintonía en la producción con ‘A. N. E.’ pero, al igual que a nivel compositivo, amplía el abanico de matices en los que el trío se muestra cómodo. Los tres temas más alejados del sonido habitual del grupo, “Autómata”, “Conjura” y “Una Ventana Atlántica” (que funcionan en parte como intro, interludio y outro) nos adelantan un nuevo camino que Catorce podrían explorar en un futuro, pero el resto del álbum está dominado por un sonido potente y dinámico, con una agradecida omnipresencia del atronador bajo de Jose Miguel Ocón (cuántos productores se siguen dejando el bajo enterrado a día de hoy) y un trabajo fantástico a la guitarra de Jaime, que encara aquí algunos de sus momentos de mayor complejidad entre voz y las seis cuerdas. Mención aparte merece la aportación de Carlos Expósito (batería, entre muchos otros, de Leo Jimenez o Stravaganzza), que salva al grupo del abandono de su batería a dos semanas de entrar en el estudio y borda los temas sin exhibirse demasiado pero imprimiéndole un groove a las canciones que en más de una escucha se acaba llevando toda la atención.

Actualmente Catorce se encuentran presentando ‘Arcadia’ por todo el país; su comienzo de gira ha sido un éxito y tanto bandas como festivales empiezan al fin a prestarles la atención que merecían. De momento, nos dejan un tercer disco que, como buen tercer disco, los confirma y apuntala las bases de su sonido, que suena más propio y mejor que nunca. Catorce ya nos hablan desde la distopia, pero ellos, al igual Batty, tan sólo necesitaban más vida. Y ahora que la han conseguido, la van a aprovechar.

ISAAC MORA

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