CATALONIA EXTREME WINTER IV (Upload, Barcelona 19/01/19) (II)

La primera jornada de este Catalonia Extreme Winter nos había dejado muy satisfechos y con ganas de más. Parece que no fuimos los únicos en pensar así, porque, una vez más, se llenó la sala Upload para recibir una nueva sesión de oscuridad que, como verán a continuación, superó con creces nuestras expectativas.

Voidescent

Los encargados de inaugurar la segunda jornada del festival fueron Voidescent, formación sevillana de nuevo cuño, si bien llevan en activo desde 2005, bajo el nombre de Andhord. Lo de Voidescent es Black Metal en su forma más pura, que combina la rapidez con partes atmosféricas y largos desarrollos. Arropados, una vez más, por la tenue iluminación de varios candelabros sobre el escenario, el cuarteto llevó a cabo una sobresaliente actuación, destacando su cantante y guitarrista, Kvoraph, que hizo gala de una entrega absoluta durante todo el show. Presentaban los temas incluidos en su primer Ep, ‘Eleven Into Nox’ (2018). Sin duda una banda muy a tener en cuenta para el futuro.

Demonomancy

Llegaba el turno de Demonomancy, combo italiano que practica un Black Thrash con reminiscencias de la escuela sudamericana de principios de los ochenta. Demonomancy no son ningunos advenedizos. Llevan funcionando desde 2008, y ello puede apreciarse en su actitud sobre las tablas. La banda se manejó a la perfección en el escenario, ejecutando un frenético set, basado en su más reciente larga duración, el destacable ‘Poisoned Atonement’ (2018). A nivel estético, vienen a la mente bandas como Sarcófago, Destruction o los primeros Slayer. Cuero, cadenas, braceras con cruces invertidas y un tosco “corpse paint” son las señas de identidad de la banda. La influencia de los Slayer más clásicos quedó totalmente demostrada cuando su frontman, -un hiperactivo Witches Whipping-, anunció una versión de “Fight ‘Til Death”, la tonada incluida en el seminal ‘Show No Mercy’, de los de Huntington Beach, que contó con un cantante invitado. Lo ofrecido por Demonomancy cuajó a base de bien entre el público, que despidió a la banda entre aplausos.

Furia

Nos estábamos acercando a los momentos más intensos de la noche (y, probablemente, de todo el festival). Y es que la que se nos vino encima con las dos últimas bandas del cartel no fue baladí. En primer lugar asistimos a la vitriólica descarga de los polacos Furia, quienes pasaron como un auténtico vendaval sobre las tablas. Furia practican una inclasificable amalgama de Black Metal experimental, que alternan feroces “blast beats” con partes de corte ambiental e incluso jazzístico. Así, tan pronto podían sonar como unos Shining, para, a continuación parecer Radiohead. Comandados por un hiperventilado (en el mejor de los sentidos) Nihil, a la guitarra y voz solista, Furia nos ofrecieron todo un viaje a través de su trayectoria discográfica, si bien, lógicamente, dieron bastante más cancha a su último álbum hasta el momento, el desquiciante ‘Księżyc Milczy Luty’ (2016). Partes limpias, repentinos silencios, arranques furibundos con voces descarnadas. Esto es otro nivel, damas y caballeros. Una auténtica montaña rusa sonora, que hizo las delicias del numeroso público asistente.

Darvaza

Y si lo de Furia fue intenso, los encargados de cerrar esta edición desataron directamente el infierno sobre las tablas. Darvaza tomaron por asalto la sala, agarrando a la audiencia por el cuello y dejándola hecha unos zorros al finalizar su actuación. El estilo de Darvaza es Black Metal puro, duro, corrosivo y dañino. Amigos, hacía mucho, mucho tiempo que no asistía a un concierto con una sensación tan fuerte de incertidumbre, de peligro inminente, de que algo podría salir rematadamente mal. Y, si bien toda la banda contribuyó a ello durante su descomunal show, fue su enloquecido frontman, Wraath, quien llevó en todo momento la iniciativa. Ignoro la pócima que pudo haber ingerido este tipo, pero su despliegue en escena fue de los que no se olvidan. En constante confrontación aparente con la audiencia, incitándola a continuos “circle pits”; Wraath, -y, para el caso, la banda al completo-, se dejó la piel durante la escasa hora de concierto. Los temas contenidos en los tres Ep’s editados por la banda hasta el momento fueron interpretados sin piedad, y con toda su crudeza; sin apenas un momento de descanso, con un escenario acertadamente empapado en luces rojas. Toda una lección magistral del Black Metal más crudo e impío.

Y con Darvaza finalizó esta extraordinaria cuarta edición del Catalonia Extreme Winter. Un verdadero festín para “conoisseurs”. Y, si bien puede decirse que hemos asistido a la edición más exclusivamente underground, probablemente también hayamos presenciado la consolidación definitiva de este festival. Esto no ha hecho más que empezar.

TEXTO: EDU A. CRIME

FOTOS: LECUMBERRY






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