BLUES PILLS ‘Lady in Gold’

Blues pills lady in gold news(Nuclear Blast/PIAS)

 Blues Pills debutaron en el año 2014 con un álbum que suscitó reacciones contrapuestas: por una parte, un sector de la crítica veía a la formación escandinava como una mera formación que se dedicaba, simplemente, a copiar a las grandes bandas de Rock psicodélico de los sesenta, así como del Hard setentero. Aquel trabajo supuso un soplo de aire fresco en el Rock actual y  los suecos interpretaron a la perfección qué demandaba el mercado. Sin embargo, pese al muy buen nivel que demostraron en estudio, el resultado de la gira fue dispar. A menudo –y el primer paso de la banda por España fue el ejemplo de ello– presentaban problemas como su bisoñez en directo, la excesiva responsabilidad que tenía que asumir Larsson de tener que moderar el tempo de los conciertos en detrimento de sus compañeros: buenos músicos, pero demasiado concentrados en ceñirse a las canciones, que en ofrecer espectáculo.

Aquellos dos años supusieron un aprendizaje duro. En ese espacio temporal fueron capaces de asumir que el mundo de la música no sólo era grabar y girar, sino hacer que los conciertos fuesen algo más que interpretar canciones. Pese a que en este aspecto aún les quede trabajo por hacer, es cierto que la madurez musical que están atesorando, la han ido plasmando en el que, hasta la fecha, es su segundo álbum: ‘Lady in Gold’. Desde el arranque con la canción que da título al disco, enseguida notamos el cambio al que hacíamos referencia. En cortes como, por ejemplo, “Little Boy Preacher” o “Rejection” y “Elements and Things”, se observa que la instrumentación se encuentra sostenida por una serie de melodías más relajadas que contrastan con la potencia de su primer compacto. La banda ha optado por refinar su sonido y por una producción mucho más cristalina que ayuda a que cortes como “I Felt a Change” –una estupenda balada en la que el piano y la sección de cuerda acompañan a la perfección la melancolía de la vocalista-, “Gone So Long” –un medio tiempo que recuerda enormemente a Jefferson Airplane, y cuya base rítmica, por obra y gracia de Dorraiux, ayuda a que tanto el bajo y la batería se luzcan más-, “Bad Talkers” y su aire a los Flying Burrito Brothers” –atención al boogie de las guitarras y al lap steel que, una vez más, el seis cuerdas francés maneja a la perfección- o “You Gotta Try” –un híbrido entre Grand Funk Railroad y Led Zeppelin-, marcan la nueva evolución del grupo y, ante todo, la de Larsson a la hora de cantar. Mucho más cercana a las grandes damas de la música negra, que a Janis Joplin o Suzi Quatro.

Porque ése es el término exacto que uno ha de usar para hablar del segundo álbum de los suecos: evolución. Ciertamente, no contiene la dosis de potencia de su primer álbum, pero sí es mucho más refinado. No se limitan simplemente a un mero ejercicio de estilo, sino que buscan, también, que su carrera no se limite a la nostalgia por tiempos pasados. Si hubiese que poner un pero al álbum, sería que Blues Pills están corriendo el peligro de convertirse en Elin Larsson y tres más, puesto que el álbum gira en torno a ella. Y ahí radica uno de los principales problemas del conjunto: les falta esa espontaneidad que, en ocasiones, propicia que una formación pase de ser una promesa a realidad.

ALEX PALAHNIUK

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