BERRI TXARRAK (Razzmatazz, Barcelona 10-03-18)

Tenía que pasar. Recién llegados de una gira que los ha llevado por Asia y Oceanía y en la que han superado la barrera de las mil actuaciones, Berri Txarrak presentaron ‘Infrasoinuak’ con su primer llenazo en un Razzmatazz (antes fueron Estraperlo y Apolo) que tantas veces han visitado como teloneros.

Una cita especial por varios motivos; por ser uno de los poquísimos (concretamente tres) conciertos en sala del “Infratour” dentro de nuestras fronteras este año, y porque los navarros viven un idilio con Barcelona, ciudad que siempre ha respondido con entusiasmo a cada una de sus visitas, que consumaron este diez de marzo con un show de casi dos horas y media que dejó a todos los presentes con la sensación de haber visto a la banda destrozar de nuevo su propio techo.

Porque lo cierto es que de Pirineos para abajo, nadie hace lo que Berri Txarrak sobre un escenario. Ya no es solo que suenen como un tiro, o que dispongan de un catálogo de canciones con el que es imposible confeccionar un mal set list. Es que Gorka Urbizu, Galder Izagirre y David Gonzalez se funden con su público desde que ponen los pies sobre las tablas, creando una auténtica sensación de feedback entre escenario y foso que dura lo que dura el concierto. Algo realmente difícil de ver en el panorama del rock nacional, donde siempre parece que la mitad del aforo haya pagado la entrada para poner pegas.

La tarde (había que empezar temprano) comenzaba con la actuación del dúo de Manlleu L’Hereu Escampa, a la que servidor no llegó a tiempo más que para las últimas canciones. Emo-Punk con mucha personalidad cantado en catalán que cumplía a la perfección la tarea de calentar el ambiente. Lástima que el horario no les permitiera descargar para un público más numeroso.

Sin intro, y con un telón con la palabra INFRA subiendo mientras sonaban las primeras notas, daba comienzo el show de Berri Txarrak. El trío, que entró a cuchillo con los tres primeros cortes de “Infrasoinak”, ‘Dandaren Bat’, ‘Zuri’, y el tema homónimo, ha aprendido a moverse como pez en el agua por toda su discografía, sacando músculo donde otras bandas tropiezan, y se sienten igual de cómodos revisitando temas antiguos como ‘Libre©’ o ‘Ikasten’ que bordean el nu-metal, que a la hora de tocar ‘Lemak, Aingurak’ o ‘Spoiler!’ que bien podrían sonar en un escenario del FIB. Y si ya es raro que una banda aprenda a abrazar sus propios cambios, aún más raro es ver al público celebrar cada una de las canciones, de la hiperactiva ‘Berba Eta Irudia’ o la rabiosa ‘Folklore’ (con dedicatoria a Mario Vargas Llosa incluída) al fragmento del ‘Kids’ de MGMT en medio de ‘Oreka’ o el momento de calma que supuso la colaboración de Laia Carbonell con quien interpretaron una versión del cantautor Mikel Laboa.

Nada le queda grande a esta formación de BTX, con dos musicazos como Izagirre y González flanqueando a un Gorka Urbizu menos elocuente de lo habitual por un buen motivo: habían MUCHAS canciones que tocar. El resultado no podía ser otro, un público exhausto y rendido ante una banda que no para de crecer a cada paso. En una ciudad en la que siempre han sido bien recibidos, Berri Txarrak volvieron a rebasar todas las expectativas. El listón ha vuelto a subir. Y volverán a saltarlo.

ISAAC MORA

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