BELL WITCH (Upload, Barcelona 21-03-18)

Lo de Bell Witch no hay que encararlo como un concierto más, ni sus discos como simples contenedores físicos de canción(es).  Lo de este dúo va más allá de lo que podemos denominar banda al uso, porqué lo que hacen los de Seattle está mucho más cerca de la experiencia sónica que del concierto o audición al uso.

Pero vayamos por partes, ya que antes del ¿concierto? De Bell Witch le tocaba la vez a Ground, también dúo pero de procedencia local. Casi tres cuartos de hora estuvieron sobre el escenario y vistas sus maneras, ganas de hacer y respuesta del público parece que están en el camino correcto. Guitarra voz y batería para un sludge de corte pesado con leves matices death y riffs muy aguerridos y elaborados que suenan estruendosos a pesar de lo minimalista de su concepto. Las inevitables influencias de Black Sabbath, los Corrosion Of Conformity más noventas y un regusto de blues plúmbeo hicieron de la plasmación en directo de su debut ‘I’ algo tener en cuenta y a escarbar en ello. Todo un descubrimiento.

Tras el pase más ‘convencional’ de Ground todo estaba a punto para la aparición en escena del ente Bell Witch. Dos músicos, uno a la batería, otro con un aparatoso bajo de seis cuerdas y una pedalera a sus pies que ni los controles de Halcón Milenario. Dieron inicio a la ceremonia con el único tema que interpretaron; “Mirror Reaper’ a la postre el título de su última referencia discográfica y única canción contenida en él. Permanente luz azul, unos músicos que huían de cualquier protagonismo de su figura y diversas proyecciones lograban que el recital se convirtiera en toda una experiencia sensorial, pero que no corresponde a una sala de conciertos al uso. Sinceramente, el viaje que proponen el dúo con su funeral doom lleno de matices y texturas es algo que sería mucho más disfrutable y llegaría más a los sentidos en un teatro o auditorio, donde el poder estar sentado y una ley marcial del silencio harían viajar a los asistentes a los parajes que propone el dúo en sus grabaciones de estudio. Pero aún bajo circunstancias poco correctas para su propuesta se pudo apreciar el muy buen hacer de los músicos, como son capaces de mantener durante rato al público bajo su propuesta y de generar un aura de que uno está ante algo especial aunque se esté saboreando quizás en un recipiente no adecuado. La cosa acabó tras cincuenta y cinco minutos de concierto, menos de lo anunciado, no sabemos si por decisión súbita de la músicos o que no quisieron alargar algo que podía igual agotar un poco a cierta parte del público asistente. Lo cierto es que a nivel personal servidor lo disfrutó como propuesta diferente a lo que es un concierto tal como lo concibo. Me quedo con las ganas de verlos en teatro o auditorio, veremos si eso sucede, pero como rotura de la rutina conciertil me dieron algo diferente y que funciona.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ

FOTOS: JOSEP Mª LLOVERA

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