BELL WITCH: AGONÍA Y ÉXTASIS DESDE SEATTLE

Seattle no es tan solo la tierra de las camisas de cuadros y la depresión. Tomemos como ejemplo a la banda que ocupa estas líneas: Bell Witch. Son de Seattle y…bueno, llevan camisas de cuadros y hacen funeral doom. OK, empecemos de nuevo.

Bell Witch se formaron en 2010, como dúo (formato en el cual continúan asentados en la actualidad) de la mano del bajista y vocalista Dylan Desmond, y el tristemente fallecido Adrian Guerra, como batería y vocalista. Practicantes de un funeral doom con tendencias sludge, la banda editó una primera demo, en 2011, y su primer larga duración, titulado ‘Longing’, al año siguiente. El enfoque de Bell Witch no es, ni mucho menos, el habitual en el subgénero que practican. Al hecho diferencial de carecer de guitarrista, hay que añadir la importancia que adquieren los silencios en sus composiciones. La música de Bell Witch constituye todo un viaje, y no necesariamente hacia la negatividad o la depresión. ¿Introspectivo? Sí ¿Melancólico? Por supuesto. No obstante, las piezas tienen un punto de luminosidad. Incluso de esperanza, si me apuran; aunque, por supuesto, no faltan los momentos agónicos, como “Rows (Of Endless Waves), con la alternancia de voces limpias y guturales. En este primer trabajo, encontramos temas de largo desarrollo como los veinte minutos largos de “Bails (Of Flesh)”, pero también alguna pieza más corta como la instrumental “Beneath The Mask”; algo que desaparece por completo en el siguiente disco, ‘Four Phantoms’, de 2015. Un álbum monolítico, con dos extensos temas, -“Suffocation” y “Judgement”-, divididos en dos partes cada uno de ellos. Quizá sea este el trabajo más definitivamente oscuro de la banda, lo cual queda patente, en “A Burial: I – Awoken (Breathing Teeth)”, primera parte de “Suffocation”, y, sobre todo, “In Air: II – Felled (In Howling Wind)”, segunda parte de “Judgement” que, asimismo, cierra el trabajo.

Poco después de la grabación de “Four Phantoms”, Adrian Guerra abandonaba la formación, siendo sustituido por Jessie Shreibman. Guerra falleció en 2016, mientras Bell Witch se encontraban grabando lo que sería su nuevo trabajo, ‘Mirror Reaper’, editado el pasado mes de octubre. Este desgraciado suceso parece que influyó notablemente en el sonido del disco; muy sombrío, pero, a la vez, muy sereno y solemne. Por otra parte, la incorporación de teclados, a cargo de Shreibman, ha conseguido diversificar las texturas y diferentes atmósferas que encontramos a lo largo de los ochenta y tres minutos de la canción ‘Mirror Reaper’. Sí. Han leído bien. Sólo hay un tema, -homónimo-, dividido, eso sí, en dos partes: “As Above” y “So Below”. Enfrentarse a ‘Mirror Reaper’ constituye una experiencia casi extrasensorial. Las diferentes melodías -melancólicas y bellísimas al mismo tiempo-, te sumergen en un verdadero estado de trance. No es un disco para escuchar en cualquier momento, pero cuando lo haces, debes sumergirte por completo en él, para captar toda su magnitud. Dedicada a Adrian Guerra, la pieza incluye una sección con algunas grabaciones vocales, que la banda ha titulado adecuadamente “Voices From The Dead”. Igualmente, y a modo de acompañamiento visual, el grupo ha editado un vídeo con la misma duración que el disco, basado en cientos de horas de imágenes.

Os recordamos que tendréis oportunidad de presenciar en directo la interpretación de ‘Mirror Reaper’ en el concierto que Bell Witch ofrecerá en la Sala Upload Club, de Barcelona, el próximo día 21 de marzo. Más que un concierto, un verdadero ritual, que promete no dejar a nadie indiferente.

EDU A. CRIME

Entradas a la venta en: entradium.

Deja un comentario

*