BEHEMOTH ‘I Loved You At The Darkest’

(Nuclear Blast) Ardua tarea la de emitir una opinión acerca de un trabajo como el que ocupa estas líneas. ‘I Loved You At The Darkest’ es el primer álbum de estudio de Behemoth, cuatro años después de la edición del inapelable ‘The Satanist’. Enfrentarse al sucesor de un álbum tan definitivo (y definitorio) como este, encierra un riesgo. Es fácil dejarse llevar por la inercia, y, de hecho, si quien suscribe hubiera confeccionado esta reseña tras una primera escucha, el resultado habría sido muy diferente.

‘I Loved You At The Darkest’ no es un trabajo continuista. Por momentos (muchos) es más impetuoso y visceral que su predecesor; y por otros (menos) es tan atmosférico y experimental como aquél. Lo que es innegable es que no estamos ante un trabajo fácil. Y ahí, precisamente, es donde reside su grandeza. En la capacidad de este álbum para envolver y quedarse pegado a uno, tras haber navegado a través de sus temas durante varias escuchas sin que, aparentemente, sucediera nada extraordinario.

Una inquietante intro, “Solve”, con letanía infantil incluida, inaugura el trabajo. A continuación, ‘Wolves Ov Siberia’ hace volar todo por los aires. Estamos ante los Behemoth más venenosos de los últimos años, y ello queda patente en la siguiente andanada sonora, “God = Dog”. Baste decir que el disco tiene prácticamente la misma duración que “The Satanist” y contiene tres temas más que éste. Arropados por una producción sencillamente perfecta, Nergal y los suyos se han arremangado y, si bien no han renunciado a la senda iniciada con su anterior obra (piezas como “Ecclesia Diabolica Catholica” o “Havohej Pantocrator” así lo atestiguan), han incidido mucho más en su vena Black, condensando toda su rabia en varios temas de poco más de tres minutos, como “If Crucifixion Was Not Enough…” o la descomunal “Angelvs XIII” (lo de Inferno a la batería no es de este mundo). “Sabbath Mater” resulta desconcertante, en el mejor de los sentidos. Por el contrario, “We Are The Next 1000 Years” se queda un poco en tierra de nadie, y “Bartzabel” se acerca peligrosamente a los territorios épico-ritualísticos de los últimos Rotting Christ; si bien el inigualable tono vocal de Nergal y una inspirada parte final logran salvar la pieza.

Quizá no encontremos en este ‘I Loved You At The Darkest’, un tema con la rotundidad de “Ora Pro Nobis Lucifer” o la majestuosidad de “Blow Your Trumpets Gabriel”, pero la publicación de este trabajo deja meridianamente claro que Behemoth son un ente en constante movimiento y evolución. Y mientras los resultados sean tan satisfactorios como los conseguidos en este álbum, ¿quién podría quejarse?

 EDU A. CRIME

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