BARBARIDADES DE MÖTLEY ‘FUCKING’ CRÜE QUE HARÍAN PALIDECER A UNA MADRE (PARTE 2)

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Seguro que no habéis tenido suficiente con la primera ración de gloriosas astracanadas hard-rockeras de nuestros queridos Mötley Crüe. No hay problema, aquí tenéis una segunda parte a la altura de su sucia leyenda.

9. Una juerga de muerte.

A la fama de mujeriegos de los Crüe solo le supera su fama de alcohólicos, drogadictos y juerguistas. Para más inri, parece que consiguieron escapar de las secuelas y consecuencias de este tipo de conducta. Menos en una ocasión. En aquella ocasión, la parranda no tuvo ninguna gracia. El 8 de diciembre de 1984, se inició una fiesta para celebrar el inicio de las sesiones de grabación de ‘Theatre Of Pain’. Cuando los asistentes se quedaron sin alcohol, Vince Neil y Razzle de Hanoi Rocks se fueron a comprar más bebida en una licorería cercana. Después de la compra, Vince estrelló su Ford Pantera contra otro vehículo. En el accidente perdió la vida Razzle, batería de los Hanoi Rocks. “Aquella noche nos quedamos sin bebida”, recordaba Neil. “Yo acababa de comprarme un Ford Pantera del 72. Razzle quería montar en él. Los dos estábamos muy cocidos y no deberíamos haber conducido. Fuimos a la licorería y, después de comprar un par de cientos de dólares en bebida, partimos rumbo a casa. En la última curva del camino, cambié a segunda con la intención de recorrer el último trecho hasta casa. Nada más hacerlo, perdí el control y me metí en el carril contrario. Intenté recuperar el control, pero un par de focos cayeron sobre mí mientras peleaba con el volante”. El resultado fue de un muerto (Razzle) y dos personas en estado vegetativo (la pareja del coche contrario).

10. Tirando la basura en los barrios marginales de Londres.

Las adicciones y el trabajo diario no se llevan demasiado bien, pero a veces no queda más remedio que combinarlas. Crecí en un puerto de mar y conozco historias de barcos pesqueros que tenían que parar para pillar heroína, porque casi toda la tripulación era yonki. Además, comprar droga a un camello desconocido suele ser una verdadera putada: no sabes lo que te vas a encontrar y a menudo te suelen colar una mierda pinchada en un palo. Nikki Sixx tuvo en placer de comprobar todo esto en su tour de 1986 por el Reino Unido. Era su primera gira como cabezas de cartel y, obviamente, no disponían de los contactos adecuados. En un tramo de esa gira, Nikki y Andy -de Hanoi Rocks- decidieron comprar heroína en un barrio chungo del norte de Londres. Nikki sufrió una sobredosis y el camello le dejó abandonado en la basura. Recuerda el bajista: “Nada más terminar el concierto de aquella noche, agarré a Andy y nos metimos en un taxi negro para buscar heroína. Encontramos un camello disponible en un barrio de maltrechos edificio, que nos consiguió mierda muy fuerte. Me arremangó la camisa y me chutó aquello. Tan pronto como aquel caballo explotó en mi corazón, supe que estaba jodido. Perdí el conocimiento y, cuando desperté, me encontré colgando de los hombros del camello. Me estaba acarreando como si fuese una bolsa de basura. Noté una arcada y vomité. El camello me dejó en el suelo. Tenía el cuerpo azul, los pantalones llenos de hielo y los brazos y el pecho cubiertos de moratones. Me habían golpeado con un bate para intentar reanimarme. Al ver que no despertaba, se disponían a dejarme por muerto en la basura. Pero me desperté y vomité sobre sus botas”.

11. Chicas, alcohol, motos, caballo y baterías voladoras.

Mötley Crüe siempre fueron sus peores enemigos, pues ellos solitos se provocaban todos y cada uno de sus problemas. En sus comienzos, no tenían dinero y aun así eran un peligro público para la ciudad de Los Angeles. Cuando por fin se hicieron millonarios, consiguieron extender su locura por el resto del mundo y ya no hubo marcha atrás: solo conseguiría pararles la muerte o la cárcel. La gira americana para presentar el disco ‘Girls, Girls, Girls’ comenzó el 19 de junio de 1987 y los chicos decidieron desplegar todo su potencial dando rienda suelta a sus sueños de adolescencia y a una juerga sin fin. En aquella gira, la banda subió motos al escenario y Tommy Lee inventó una batería que volaba y daba vueltas sobre el público. El grupo iba de maravilla: estaban en la cima, pero nuestros amigos comenzaron a tener problemas muy serios con las drogas y el alcohol. Tommy acababa medio muerto después de cada juerga post concierto y Nikki arrastraba una politoxicomanía extrema. “El día que volví a casa después de la boda de Tommy Lee”, afirma Sixx, “me esperaba una carta de nuestro contable. La carta decía:“Estás gastando una media de cinco mil dólares diarios. Cinco mil por siete son treinta y cinco mil dólares a la semana. Al mes, son ciento cuarenta mil dólares. En once meses, estarás arruinado o muerto”. Tommy Lee, a su vez, recuerda: “Teníamos un jet del copón, teníamos cantidades interminables de droga, mucho dinero y además podíamos hacer lo que nos saliera de los cojones. La gira de ‘Girls, Girls, Girls’ fue la época más radical de mi vida, o al menos eso creo, ya que apenas la recuerdo como un borrón de locura constante”.

12. Los Gemelos Terror arrasan Japón.

Japón es la tierra de la educación y las buenas maneras. Está muy mal visto comportarse como una bestia salvaje. Cuando los Crüe aterrizaron allí el 10 de diciembre de 1987 para presentar ‘Girls, Girls, Girls’, los habitantes del país nipón no se imaginaban lo que se les venía encima. La banda estaba muy pasada de vueltas y los escándalos se sucedieron uno tras otro. Vince Neil se peleó con unos yakuza en un restaurante, Mick Mars correteó borracho y desnudo por la calle y Tommy y Nikki agredieron con una botella de Jack Daniels a unos pasajeros que viajan con ellos en el tren bala. Así lo rememora el turbulento bajista: “Llegando a Tokio en el tren bala procedente de Osaka, Tommy y yo nos transformamos en los Gemelos Terror. Impulsados por el polvo zombi, nos sentíamos más poderosos que el tren bala. Corrimos por los pasillos lanzando donuts y arroz contra Mick Mars y su novia Emi. “Deberíamos haberos matado a todos en la guerra”, gritó Tommy. Y después bañamos con una botella de sake a todos los pasajeros que se nos pusieron a tiro. Nuestro promotor japonés, el señor Udo, estaba aterrorizado (…). Agarré una botella de Jack Daniels y se la arrojé. En lugar de dar al señor Udo, aquella botella acertó de lleno a un pasajero que cayó redondo al suelo. Cuando llegamos a nuestro destino la policía nos estaba esperando”. Pobre señor Udo, para que luego digan que estar de gira con estrellas millonarias es algo divertido.

13. Orgía de drogas en el Hotel Franklin Plaza.

No existe peor momento para un toxicómano que aquel en el que el individuo cree firmemente que debe de hacerse un regalito. Darse un buen homenaje para celebrar una victoria suele ser un grave error, a menudo la cosa se sale de madre y a la mañana siguiente se pasa de la euforia a la angustia más absoluta. Después de triunfar en Japón, la banda volvió a casa por Navidad y Nikki decidió organizar una fiesta drogota junto a Slash, Steven Adler y Robbin Crosby. Un camello inyectó a Nikki una heroína persa muy potente y le provocó una sobredosis; Steven Adler y los enfermeros de urgencias le salvaron la vida por los pelos. “Necesitaba salir de fiesta para escapar de mi decadencia y mi soledad. Repasé mi agenda y llamé a Slash y a Robbin, de Ratt. Después de drogarnos hasta freírnos el cerebro montamos un fiestón en el Cathouse y para cerrar volvimos a mi hotel. Allí nos encontramos al camello de Robin esperándonos, acababa de conseguir una heroína persa muy potente. Nos preguntó si queríamos y yo le dije que sí. “Pero tendrás que pincharme tú, ahora estoy muy colocado”, añadí. El camello me inyectó aquel caballo y me puse azul al instante. Perdí el conocimiento y desperté unos minutos más tarde dentro de una ambulancia. Alguien gritaba: “¡lo estamos perdiendo!”. Volví a perder el conocimiento y, un poco más tarde, desperté en la sala de urgencias con dos inyecciones de adrenalina clavadas en el pecho (…) A la mañana siguiente, me escapé del hospital, porque no aguantaba más allí. En la entrada del hospital unos fans me dijeron que todo el mundo creía que yo había muerto. Cuando llegué a casa, cambié el mensaje de mi contestador automático por: “Hola, soy Nikki Sixx. En este momento no puedo atenderte. No estoy en casa, porque estoy muerto”. Me hacía mucha gracia que todos pensasen que estaba muerto. A continuación me metí un buen chute y me quedé inconsciente en el suelo del cuarto de baño”.

14. Tommy Lee y Pamela Anderson: amor/odio destructivo a primera vista.

Las decisiones precipitadas suelen traer muchos problemas. Los temas amorosos no son ninguna excepción: tienes que tener muy claro con quién quieres pasar el resto de tu vida antes de dar el gran paso. Tommy y Pamela se casaron en Cancún a las pocas semanas de conocerse. Después de un montón de altibajos matrimoniales, Tommy Lee terminó dando con sus huesos en la cárcel. La historia de amor de Tommy y Pamela, sus peleas y sus reconciliaciones fueron muy comentadas en su momento. Se amaban, tenían hijos, peleaban y después de reconciliaban. En muchas ocasiones, se pintó a Tommy como a un maltratador violento y a Pamela como su pobre víctima. No fue así ni de lejos, ambos tuvieron parte de culpa. Después de cumplir su condena por malos tratos, Tommy Lee dio su versión de los hechos en multitud de ocasiones: “Estaba en la cocina y me disponía a preparar un salteado. Miré en los armarios buscando una sartén, pero no conseguí encontrarla porque mi asistenta tenía la cocina hecha un desastre. Yo estaba muy tenso con Pam desde hacía meses, porque ella estaba descuidando nuestra relación. Cuando una cosa iba mal solía alterarme como si fuese el fin del mundo. De modo que cuando no pude encontrar la sartén, empecé a dar portazos y a apartar con violencia los utensilios. Como un niño pequeño exigiendo que le prestasen atención. Pamela vio lo que estaba pasando y dijo precisamente lo que nunca se le debe decir a una persona que está perdiendo la paciencia: “Tranquilízate, me estás asustando”. Debería de haber salido al jardín pero en su lugar comencé a gritar: “¡Qué te jodan! ¡Qué te jodan! ¡Déjame en paz, coño!”. Y ya la liamos. Ella se puso a gritarme, yo le respondí y los niños se pusieron a llorar. Pamela cogió a Dylan, agarró el teléfono y comenzó a marcar. “Voy a pedir a mi madre que venga, me estás asustando”. “Cuelga, podemos arreglar esto solos”. Pamela siguió marcando y le colgué el teléfono. Me miró enfurecida, se levantó y me dio un puñetazo en la mandíbula. La agarré de ambos brazos para que se tranquilizase, pero solo conseguí asustarla más. Salió corriendo y le dije: “¡Eres una zorra!” “¡Y tú un cabrón!”. Salí al jardín con mi hijo para tranquilizarme. Cuando volví a entrar, la busqué para intentar arreglar las cosas, pero me encontré con una patrulla de policía apuntándome con sus jodidas armas. ¡La cabrona había llamado a la policía, me había denunciado por una chorrada, se había cagado en todos nuestros años de convivencia!”. Después de todo esto, la pareja se reconcilió durante una buena temporada.

15. Comienza la decadencia: ¡malditos sean los años noventa!

Después de vivir a tope y conseguir todos sus objetivos durante la década de los ochenta, la banda perdió tanta popularidad que tuvo que financiar la gira de presentación del álbum ‘Mötley Crüe’ poniendo dinero de su propio bolsillo. Con Vince fuera del grupo desde hacía tiempo, Tommy y Nikki pusieron 150.000 dolares cada uno, Mick aportó 50.000 (su ex se había quedado con todo su dinero) y John Corabi renunció a todo lo que pudiese ganar en aquella gira. Debió de ser un golpe muy duro tener que admitir que debían tocar en salas más pequeñas e incluso que tenían que poner dinero de su bolsillo para financiar unos conciertos que no iban a salir nada rentables. Sixx declaraba: “Habíamos grabado un gran disco con John Corabi y estábamos convencidos de que íbamos a vender millones de ejemplares, superando con creces a ‘Dr Feelgood’. Íbamos a tirar la casa por la ventana presentando al mundo una gira con pirotecnia y bailarinas y baterías móviles. Bastó el primer concierto de la gira para que todas aquellas aspiraciones se fueran a la mierda delante de mis narices. El concierto fue en Tucson, Arizona, y solo vendimos cuatro mil entradas en un anfiteatro con capacidad para quince mil personas. La cosa continuó así el resto de la gira, y al final tuvimos que mandar para casa camiones cargados de equipo y empezar a reducir los escenarios: de estadios a teatros, y de teatros a salas de conciertos”. Para un artista exitoso, es muy difícil asumir que está perdiendo fama, caché y popularidad. No me imagino lo que pudo suponer para el ego de los Crüe.

NACHO GARCÍA ÁLVAREZ

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