BARBARIDADES DE MÖTLEY ‘FUCKING’ CRÜE QUE HARÍAN PALIDECER A UNA MADRE (PARTE 1)

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Ellos representaron uno de los últimos “sí, se puede” del sueño americano. Hicieron realidad la posibilidad de que cuatro tipos salidos de las cloacas de la white trash americana pudiesen llegar a ser millonarios y famosos tocando Hard Rock acelerado, bebiendo a tope, tomando cantidades ingentes de drogas y follando con todo lo que estuviese vivo y pesase más de 25 kilos. La cantidad de historias que puebla la mitología Crüe es extensísima y de lo más variada, pero aquí va la primera parte de algunas de ellas. La siguiente tanda, en unas horas…

1. Automutilaciones, marihuana y denuncias falsas.

Es muy conocida por casi todos la leyenda de las denuncias falsas que algunas mujeres y hombres formulan contra sus queridas parejas. Parece un hecho vergonzoso y rastrero, pero esto no es nada al lado de acusar a tu propia madre de algo que no ha hecho. Que se lo pregunten a la mami de Nikki Sixx: a los catorce años, nuestro querido amigo se auto mutiló el brazo derecho y después denunció a su madre. La pobre señora acabó en los calabozos. “Llevaba un tiempo planeando aquello –confesó años más tarde Sixx-. Después de discutir con mi madre fui corriendo hasta donde se encontraban mis colegas y les pedí un cuchillo. Alguien me lanzó un estilete, saqué la hoja y me la metí hasta el hueso del codo. A continuación, llame a la poli y les dije que mi madre me había agredido”. Nikki asegura que lo hizo porque estaba harto de que le tratasen como a un crío. Desde ese momento, la señora le devolvió su ansiada independencia y rara vez volvió a establecer contacto con él.

2. La Casa Mötley, el antro de perdición más repugnante de la ciudad de Los Angeles.

En esta ajetreada vida que llevamos, muchas veces es difícil combinar nuestro trabajo con las labores de limpieza y tareas del hogar. A veces, podemos pensar que algunas partes de nuestra casa están un poquito sucias y abandonadas. En mi caso, después de leer lo que se cocía en la famosa Casa Mötley, nunca volveré a dudar de mi destreza con el Pronto y el paño. Antes de grabar una sola nota, Nikki, Vince y Tommy “vivieron” como auténticas bestias en un pequeño apartamento cercano al Whisky A Go-Go (Mick tenía su propio apartamento). Por lo que cuentan, aquel antro estaba tan sucio como un vertedero y era tan sórdido como un burdel de tercera. En palabras de Vince Neil: “Casi todas la ventanas de aquella puta casa estaban rotas. Nunca llegamos a reparar ninguna de ellas, habría sido demasiado trabajo. Vivíamos cerca del Whisky A Go-Go y la gente se colaba por la ventana del salón para celebrar fiestas de madrugada. En el fregadero de la cocina se descomponían las únicas piezas de vajilla que teníamos: dos vasos y un plato, que aclarábamos ocasionalmente. A veces quedaban suficientes restos resecos pegados al plato como para sacar un buen bocado y Tommy no se negaba a ello. Cuando la basura comenzaba a acumularse, abríamos la puerta corredera de la cocina y arrojábamos las bolsas al patio”. Al final, los vecinos les demandaron y el Departamento De Sanidad de Los Ángeles les obligó a limpiar el patio de aquella pocilga. Tras nueve meses viviendo allí, abandonaron su cueva para esparcir su degenerado virus por el resto del mundo.

3. Doble violación en el Hotel Hyatt.

Nuestros golfos favoritos se aprovecharon de su fama desde el primer momento. En una de sus primeras fiestas oficiales, “violaron” a una chica en el cuarto de los productos de limpieza de un hotel. El acto se puede ver de muchas maneras, pero Nikki Sixx lo recuerda así: “Había sesenta personas en aquella habitación. Una chavala delgada, bronceada y de enormes pechos me agarró de la mano y, farfullando y tropezando, me condujo al interior de un cuarto diminuto, del tamaño de un armario. Me abrió los pantalones y follamos un rato. Cuando me cansé, le dije que tenía que ir al baño. Volví a la fiesta y me encontré con Tommy. “Tío, ven aquí”, le dije. “Tengo una tía en el cuarto de la fregona. Sígueme y no digas nada. Cuando yo te diga, entra y fóllatela”. Entramos y Tommy se la folló mientras ella gritaba: “¡Oh, Nikki! ¡Nikki!”. Después de que Tommy terminase con ella, volví a la fiesta y agarré a un chaval esmirriado que pasaba por allí. Le llevé a empujones hasta la habitación y le encerré allí con la chica. A la mañana siguiente no me acordaba de nada, bebí demasiado”. A veces, la generosidad es una buena virtud. Se puede ser generoso con los colegas de muchas maneras, pero en esta ocasión la cosa se le fue de las manos al jovencito Sixx.

4. “Me gusta tu mami, colega”.

Algunas señoras se conservan muy bien y a una edad madura todavía retienen todo su sex-appeal. Por lo visto, la madre de Tommy Lee era una de esas afortunadas. De joven, fue modelo en su Grecia natal y para el joven Sixx conservaba su potencial erótico. “Siempre que visitaba la casa de Tommy tonteaba con su madre. Comenzó como algo inocente y pudo terminar como algo muy serio. Yo me insinuaba y ella no se negaba. Un buen día, el padre de Tommy me cogió del brazo, me llevó a la cocina y me dijo: “Hijo, si eres capaz de entrar ahí y salir con vida, por mí puedes disfrutarlo”. Ahí se acabó todo”.

5. Muchas gracias por esta gran oportunidad, pero… si no te importa, prefiero agradecérselo a tu novia.

Nada se interpone entre Vince Neil y un buen polvo. Si una mujer le llama la atención, es capaz de todo por conseguir su objetivo. La fama, el dinero y la amistad no tienen nada que hacer al lado de su apetito sexual. El 29 de mayo de 1983, los chavales abandonaron las sesiones de grabación de su exitoso álbum ‘Shout At The Devil’ para actuar en el US Festival junto a Ozzy, Judas Priest y Van Halen, entre muchos otros artistas. Después del concierto, un eufórico Vince Neil se cepilló a la supuesta novia de Tom Zutaut, poniendo en peligro todos los privilegios de la banda. Así lo recuerda el rubio vocalista: “Tocamos junto a Ozzy y Judas Priest frente a 300.000 personas. Después del concierto, me tiré a la novia de Zutaut en un sucio camión. El tipo nos había conseguido un contrato con Elektra y yo me tiré a su novia. Reconozco que no estuvo nada bien, pero no pude evitarlo”.

6(66). Satanismo y magia negra en Villa Locura.

Nikki siempre ha sido el miembro más oscuro y enigmático de Mötley Crüe. Posee un cerebro privilegiado para la composición, los negocios y las relaciones públicas, pero su curiosidad por los aspectos más oscuros de la mente humana y su apetito por la locura le han metido en serios aprietos. Politoxicómano extremo durante muchos años y kamikaze en potencia, parecía que su destino era no llegar a los treinta. En una de sus etapas más extrañas, a Sixx le dio por experimentar con la magia negra y se cuenta que la cosa no solo dio resultado, si no que estuvo a punto de salirse de madre. Tom Zutaut lo recuerda así: “Una noche fui a ver a Nikki para intentar convencerle de que cambiara el título de su segundo  álbum ‘Shout At The Devil’ (se iba a llamar ‘Shout With The Devil’). Cuando llegué, Lita y él estaban acurrucados en el sofá. “Estoy un poco acojonada”, dijo Lita. “En este apartamento suceden cosas muy extrañas”. “¿A qué te refieres”, pregunté observando a mi alrededor los pentagramas y los cuadros góticos que cubrían las paredes y el suelo. “Las puertas de los armarios se abren solas, se oyen ruidos raros y los objetos salen volando de repente”, respondió ella. Cuando regresé dos noches más tarde, había tenedores y cuchillos clavados en la pared. Llevaba diez minutos en aquella casa cuando de repente un cuchillo y un tenedor se elevaron flotando de la mesa y se clavaron en el techo. Creo que Nikki fue a dar con algo malvado y peligroso que estaba a punto de causarle un serio perjuicio”.

7. Sexo para todos en casa de Roy.

Y hablando de generosidad, siempre se ha dicho que Tommy Lee es un tipo generoso: si te invita a una de sus fiestas, puede que pases una semana en el hospital. Le gusta cuidar de sus amigos e invitados. Cuando la banda estaba terminando la grabación de “Shout At The Devil”, Nikki y Tommy asistieron a una fiesta organizada por el mítico productor Roy Thomas Baker. Tommy Lee se metió con su novia de la época en el jacuzzi de Roy junto a unos cuantos invitados. Después de que esta le hubiese chupado el mango, Tommy le ordenó que convidara al resto de los presentes. “De repente, Tommy tuvo una erección” – recordaba Sixx-, “se volvió hacia Honey y le ordenó: “Muy bien zorra, chúpame la polla”. Ella se inclinó y se la mamó delante de todos. Cuando terminó, Tommy le ordenó que se la chupase a todos los que estaban en el jacuzzi. Me resultó difícil sacarme esa imagen de la cabeza cuando me senté a cenar con la pareja y los padres de Tommy en West Covina”.

8. Ozzy, un padrino de locura.

Siempre se ha dicho que Mr Osbourne padece problemas mentales, pero a mí siempre me ha parecido que no es para tanto. Opino que se trata de un oportunista muy agudo que sabe aprovechar todas las buenas oportunidades que se le presentan. Su intrusión en Black Sabbath (Tony Iommy no le quería en la banda) y su posterior matrimonio con Sharon Osbourne (le veía como a un pobre imbécil) son ejemplos que hablan por sí solos. Pero vamos, después de leer lo que declaran muchas fuentes, y lo que los Crüe dicen que tuvieron el gusto/disgusto de ver en la gira de 1984, es lógico que mucha gente piense lo contrario. El 10 de enero de 1984 la banda comenzó una enloquecida gira con Ozzy. Por aquel entonces, nuestros amigos no estaban muy en sus cabales, pero Ozzy les superó en todos y cada uno de los campos que se atrevieron a retarle. En palabras de Sixx: “Nos creíamos los tíos más chungos sobre la faz de la tierra, hasta que conocimos a Ozzy Osbourne. Ozzy era una masa inquieta y temblorosa de nervios dotada de una energía disparatada e incomprensible. Pensábamos que sus gamberradas eran fruto de un perverso sentido del humor o un caso de esquizofrenia aguda, me inclino más por lo segundo. Durante aquella gira, Ozzy apenas pasó una sola noche en su autobús. Siempre estaba en el nuestro. Irrumpía en él con una bolsa llena de coca, cantando: “Soy el señor de la raya, me meto toda la coca que haya, que haya”. En una ocasión estábamos en la piscina de un hotel y Ozzy me dijo: “Colega, me apetece un tirito”. “No nos queda coca”, le dije, a lo que replicó “Dame un canuto, me voy a meter un tiro”. Le di el canuto. Ozzy se fue a una grieta de la acera y se inclinó sobre ella. Vi una hilera de hormigas dirigiéndose hacia un nido de arena. Pensé: “No se atreverá”. Pues lo hizo, se colocó el canuto en la napia y, de una monstruosa inspiración, se metió la hilera de hormigas por la nariz. En otra ocasión, Ozzy orinó dentro de un coche de policía y unos días después decoró las paredes de la habitación de Tommy con sus heces”. Pobre Nikki, parece que se llevó una seria decepción al comprobar que no podía competir con el viejo Madman.

NACHO GARCÍA ÁLVAREZ

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