¿ARTISTAS DE RECOPILATORIO?

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Imaginamos que la mayoría de vosotros habréis tenido en los bares alguna de esas bizantinas discusiones sobre música, en la que se ha dicho que os gusta tal o cual artista, pero sin pasaros; es decir, que con un recopilatorio o un ‘Greatest Hits’ ya tirábais. Pues en eso queremos ahondar un poco, porque en esta casa tenemos las mismas discusiones y hemos decidido mojarnos y decir aquello de: “tampoco son para tanto”. Es solo una pequeña muestra y, por supuesto, apreciaciones muy personales, pero para algunos de nuestros colaboradores hay grupos y artistas que les parecen de recopilatorio… y de esta manera nos lo hacen saber.

JOURNEY

No tengo nada en contra del AOR, o rock melódico para adultos. Me parece un género tan respetable como cualquier otro, pero que está muy alejado del espíritu que el rock & roll representó en su origen. Que una música que cambió el mundo para siempre, que puso banda sonora a una seria rotura del establishment de la época en que nació y también en la de algunas posteriores, que rompió tabúes y normas, pueda ser representada por las canciones de Toto, Foreigner, REO Speedwagon o Survivor no deja de ser una ironía. Rollos identitarios aparte, no hay bandas más adecuadas para tener solo un recopilatorio que cualquiera de las adscritas al género. Similares producciones, parecidas líneas melódicas, estribillos que se confunden a la que se salta de una a otra formación, toneladas de azúcar, análoga y anodina imagen y un público afín al que dirigirse con canciones inofensivas y sin ningún trasfondo más allá de entretener y ejercer de fondo musical para parrillas familiares, juergas universitarias y primeros polvos (eso en los setenta y ochenta, que ahora la juventud está por otra cosa, musicalmente hablando) o tararear en el coche con una sonrisa mientras se vuelve del trabajo con una emisora de rock clásico en el dial. Así que, tomando a modo de perfecto ejemplo a uno de los tótems absolutos de tan inocua etiqueta como son Journey, y sumando todas las consideraciones anteriores, afirmo que no se necesita nada más de ellos que tener un disco. Su mejor disco que, para más inri, ha sido reiterada y sucesivamente reeditado en varias ocasiones y es su ítem más vendido. Si uno tiene en su estantería el recopilatorio ‘Greatest Hits’ -editado en 1988- estará ante su mejor grabación y, obviamente, no necesitará adquirir nada de lo anterior ni, por supuesto, de lo posterior, sobretodo cuando Steve Perry se da de baja y abandona el viaje. Puede parecer una frivolidad, siendo una de las bandas con mayor éxito comercial de la historia, pues se calcula que han despachado más de ochenta millones de discos en todo el mundo, y que cuenta con más de una docena de álbumes en el mercado pero… ¿acaso no es el AOR una frivolidad en sí misma? Y que Tony Soprano me perdone.

MANEL CELEIRO

BLUR

Siempre he pensado que Damon Albarn y Graham Coxon fueron dos de los músicos con más talento de toda aquella movida llamada Brit Pop. El primero, por su capacidad a la hora de componer verdaderos hits, y el segundo, por ser un guitarrista extraordinariamente original e imaginativo. Sin embargo, Blur siempre me pareció una banda tremendamente irregular; en todos sus discos puedes encontrar canciones muy disfrutables, pero (a excepción de un par de ellos, que son un poco más sólidos) también toneladas de relleno. Y es una lástima, porque pienso que su carrera hubiera podido ser mucho más interesante. Resulta cuanto menos curioso que tipos capaces de componer irresistibles tonadas de Pop Rock alternativo como “The Universal”, “Country House”, “Song 2”, “Tender”, “Beetlebum” o “Girls and Boys”, se empeñaran en rellenar sus discos (que solían ser demasiado largos) de canciones chorra y cortes donde daban rienda suelta a una supuesta experimentación que, en mi opinión (no siempre, pero sí la gran mayoría de las veces) no tenían ni pies ni cabeza. Aunque claro, siempre habrá quien disfrute con ese tipo de “canciones”; así son los gustos. Por lo tanto, con un ‘Greatest Hits’ de esta banda me sobra y me basta. Por eso siempre, me gustaron más Oasis, sus eternos rivales. De hecho, los tres primeros trabajos de los Gallagher no eran nada del otro mundo, pero me gustaron en su día y me siguen sonando frescos y disfrutables hoy, aunque estos pecaban de lo contrario: sus discos eran más redondos, pero también muy planos y, a veces, daba la sensación de que repetían la misma melodía una y otra vez. Si pudiéramos crear una hipotética formación en la que se recogiera la frescura de los primeros Oasis y la imaginación de  Blur, nos saldría la gran banda que ninguna de las dos fue. Pero la historia fue distinta, y Blur (aunque compartieron reino con los hermanitos), en mi opinión, siempre quedarán como el grupo con el talento más desaprovechado de aquella escena.

JUANVI PEDRO GILABERT

DIO

Que quede claro, de entrada, que estas líneas tratan única y exclusivamente sobre la ‘banda Dio’. Ni Rainbow ni Black Sabbath entran aquí, por mucho que el añorado Ronnie James hubiera puesto la voz en alguno de sus discos. Aclarado esto -y a modo de pensamiento personal- creo que el bueno de Ronnie debe ser el artista al que mejor le ha sentado la muerte a nivel artístico. Sino, uno no se explica que una serie de discos que en su momento (quitando los tres primeros) fueron ignorados, e incluso vilipendiados, por prensa y aficionados, ahora se hable de ellos como si fueran eslabones básicos para entender la evolución del rock. Sí, amigos: Ronnie James Dio era un vocalista excepcional, un frontman carismático e, incluso, parece ser que mejor persona, pero de sus discos como Dio servidor se hace un recopilatorio (en doble CD, pero recopilatorio al fin y al cabo). Los cacareados ‘Holy Diver’, ‘The Last In Line’ y ‘Sacred Heart’ nunca me parecieron obras maestras, más bien buenos discos en su estilo, pero con relleno y una repetición de esquemas evidente. Y si ya ahondamos más, dudo que con Ronnie vivo nadie reivindicara discos tan mediocres como ‘Strange Highways’, ‘Angry Machines’ o ‘Magica’, de los cuales es posible salvar un par de temas de cada uno. Eso sí, ese ‘imaginario doble CD’ recopilatorio sería fantástico. Y los que me conocen saben que hablo con conocimiento de causa: ya con él en vida pensaba lo mismo y le vi unas cuantas veces en directo, donde ahí sí que colmó mis expectativas, acompañado de cuatro gatos. Aunque ahora da la impresión de que esos locales estaban abarrotados (y yo sin darme cuenta), tanto que ante la demanda parece que el malogrado Ronald James Padavona volverá a la carretera en forma de holograma.

XAVI MARTÍNEZ

FOO FIGHTERS

Hablar de Foo Fighters es hablar de Dave Grohl. Y hablar de Dave Grohl –ese tío que sale en los últimos veinte documentales sobre música que has visto– es hablar de lo bien que cae Dave Grohl. A todo el mundo. Bueno, casi. Con un currículum poco menos que impresionante, que abarca desde tocar en Nirvana a compartir grupo con John Paul Jones, componer una canción para Lemmy o King Diamond, tocar enmascarado como un nameless ghoul o realizar duelos de batería con un teleñeco, Grohl siempre ha mantenido a los Fighters como prioridad y los ha catapultado a la primera división del Rock de estadios sin perder el respeto de personalidades del ala más dura que parecen perdonarle sus cada vez más frecuentes escarceos con el pop. Así, con una colección de canciones (y vídeos) que han pasado por méritos propios a la historia del rock alternativo, lo cierto es que no hay álbum de Foo Fighters que no se haga un poco cuesta arriba a la hora de afrontarlo en su totalidad. Y es que ese mínimo de tres canciones MUY buenas que podemos encontrar en cada trabajo de FF languidece ante la presencia de tracks que son pura carne de radiofórmula o experimentos soporíferos. Lo peor es que, a veces, estas canciones anodinas y previsibles, preparadas para gustar hasta a tus padres, son las que alcanzan el éxito, eclipsando a verdaderas joyas con las que comparten disco (ejemplo: la cansina y famosísima “Walk” contra esa maravilla que es “Arlandria”). Por eso, Foo Fighters representa para mí un ejemplo de perfecto grupo de Greatest Hits. Ojo, de un Greatest Hits confeccionado con criterio, y no basado en el éxito comercial… o eso no habrá quien se lo trague.

ISAAC MORA

DURAN DURAN

Ser un “heavy” de diecisiete años en 1984, era duro. Muy duro. Con mucha suerte, un compañero de clase quizá compartía, en parte, tus gustos “radicales”. Los demás basculaban entre la condescendencia y la más abierta hostilidad. Y, por supuesto, para la sección femenina de la clase, tu sex-appeal era comparable al de una mesita de noche. Por otra parte, para los tuyos, el acercarse a cualquier cosa que no tuviera un mínimo de distorsión era un sacrilegio, y motivo de escarnio. En esos tiempos recuerdo que tenía dos “guilty pleasures” de lo más oscuros: uno era ‘Journeys To Glory’, el disco debut de Spandau Ballet (el cual, a día de hoy, me sigue pareciendo una delicia); y el otro, “The Reflex”, el irresistible hit de Duran Duran, cuyo sensacional videoclip visioné por primera vez en una discoteca de Florencia. “Hey, eso no es heavy, pero mola que te cagas”. Esos fueron mis pensamientos cuando escuché tan infeccioso estribillo. A partir de ahí, fui escuchando más temas del grupo, y cada uno de ellos me parecía mejor que el anterior: “Girls On Film”, “Is There Something I Should Know” o “Hungry Like The Wolf” eran totalmente adictivos. De hecho, la retahíla de hits que facturaron en poco más de tres años, tiraba de espaldas. Duran Duran tenían ese punto “rockero” (el entrecomillado es intencionado) del que adolecían otras bandas coetáneas del mismo estilo. Así, “Union Of The Snake”, la propia “The Reflex”, o el mega hit “Wild Boys” presentaban una faceta de la banda mucho más contundente, la cual combinaban a la perfección con excelentes cortes pop como “A View To Kill” (que se incluyó en el homónimo film de James Bond) o delicadas maravillas como “Save A Prayer” Por si eso fuera poco, Duran Duran elevaron el videoclip a la categoría de arte. Los films promocionales de las citadas “Union Of The Snake” y “Wild Boys” eran auténticas superproducciones que dejaron con la boca abierta a mi impresionable yo adolescente. Jamás llegué a escuchar un disco entero de Duran Duran, ni adquirí ninguno de sus trabajos. No fue hasta hace muy poco, que me hice con una copia del recopilatorio ‘Greatest’, el cual incluía todos sus hits, además de un DVD con todos los videoclips. Mi reacción fue exactamente la misma que en 1984: hey, eso no es “heavy”… ¡pero mola que te cagas!

EDU A. CRIME

RICK WAKEMAN

Los teclados de Rick (qué-capa-me-pongo-hoy) Wakeman con Yes son impresionantes (‘Fragile’, ‘Close to the Edge’, ‘Tales From Topographic Oceans’ o ‘Going for the One’), pero su discografía como solista (UN CENTENAR DE DISCOS, ahí es nada) es cansina hasta decir basta. Seguramente, grabó muchos para poder hacer frente a sus sangrantes divorcios y tiene montones de discos conceptuales sobre todos los temas posibles, aunque le va bastante la onda histórica. Tiene varios de new age ramplona (hubo años en que sacaba un disco al mes) e incluso uno (‘The Family Album’) con temas dedicados a cada uno de los miembros de su familia, sus mascotas y… su ordenador (!!!). El problema estriba en que Rick es un compositor muy, muy limitado. Es como esos directores de cine que tienen oficio y pericia técnica, pero insisten en ser siempre sus propios guionistas. Y no: Rick es un arreglista brillante, no sólo con Yes, sino con gente como Bowie o Cat Stevens, pero NO es un buen hacedor de melodías. Para eso, en Yes ya estaba Jon Anderson, con la ayuda de Chris Squire y Steve Howe. Así las cosas, un doble CD con lo mejorcito de algunos de sus discos sería más que suficiente: un poquito de ‘Las seis esposas de Enrique-lo-que-sea’, un par de temas de ‘Criminal Record’ o algunos pasajes de piano de ‘Tapestries’ o ‘Chronicles of Man’. Y lo dice uno que tiene a Yes como uno de sus diez grupos de referencia y que ha escrito un libro sobre la obra y milagros de la banda y bla bla bla.

JORDI PLANAS

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One commentOn ¿ARTISTAS DE RECOPILATORIO?

  • Pues sí, realmente hay un montón de grupos que con disponer de su Greatest Hits, vas que chutas. También es cierto, que hay grupos que o los pillas en un momento concreto (adolescencia, juventud, etc.) o luego es difícil pillarles el rollo.
    Pero como bien apuntas, suelen ser grupos que tienen temas similares, o muy lineales.

    Lamento decir esto, pero los imprescindibles Queen tienen un buen número de temas de relleno en casi todos sus álbumes. Creo, de hecho, que entre los 80 y 90 es muy difícil encontrar verdaderos discos completos y buenos; no hay tantos. Supongo que es debido a la burbuja de la industria, que los discos se vendían como churros.
    Un saludo,

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