ARCHITECTS (Razzmatazz, Barcelona 24/01/19)

De éxito rotundo puede calificarse esta visita de Architects a la Ciudad Condal. Casi tres años después, y tras recomponerse de la trágica pérdida de su guitarrista fundador, y compositor principal, Tom Searle, los de Brighton volvían a Barcelona para presentar su extraordinario nuevo trabajo, ‘Holy Hell’. Y la respuesta del público no ha podido ser mejor. Así, la grande de Razzmatazz acogió una notable entrada desde primera hora de la tarde. Un rápido vistazo a la audiencia puso de manifiesto que el Metalcore acapara una franja de público muy determinada. Dilataciones, “septums”, capuchas, gorras y una plétora de brazos tatuados poblaban la sala. Dudo que muchos de los asistentes hubieran nacido en el año en que se publicó ‘Appettite For Destruction’, o que hubieran abandonado la infancia para cuando se editó ‘Nevermind’. Pero salvando la brecha generacional, este viejo rockero debe admitir que disfrutó de los tres shows ofrecidos…si bien con algunos matices.

Los primeros en subirse a las tablas fueron los australianos Polaris. Procedentes de Sydney, el combo practica un enérgico Metalcore de corte melódico, y ofreció una vigorosa actuación. Polaris dieron un repaso a su único álbum hasta el momento, ‘The Mortal Coil’ (2017), y temas como la inicial “The Remedy”, “Dusk To Day” o “Crooked Path” recibieron una calurosa acogida por parte de la audiencia. Muy bien apoyado en las voces limpias por el bajista, el frontman Jamie Hails se mostró totalmente entregado, si bien toda la banda estuvo realmente activa durante el breve show; y, en particular el guitarra solista Ryan Siew ofreció destellos técnicos muy destacables.

Llegaba el turno a continuación para los estadounidenses Beartooth. Comandados por su inagotable frontman Caleb Shomo, Beartooth ofrecieron, en opinión de quien suscribe, la actuación más rotunda de la noche. Si bien puede encuadrarse al combo en el Metalcore, no es menos cierto que sus raíces parecen plantadas en el Hardcore Punk. Así, en su primera visita a nuestro país, la banda desgranó los temas de sus tres lanzamientos, haciendo hincapié en su más reciente ‘Disease’ (2018), del cual rescataron hasta cuatro piezas, como la inicial “Bad Listener”, o una irresistible “The Lines”. Los cortes de álbumes anteriores resultaron especialmente incisivos, como la brutal “Hated” o “Agressive”. La respuesta del público fue de lo más visceral, superando en algunos momentos la recibida por los protagonistas de la velada. Lo único que me descolocó un poco fue la inclusión de un solo de batería que, aunque entretenido, podría haber sido sustituido perfectamente por alguna otra pieza. Un pequeño “pero” que no empaña la enérgica actuación ofrecida por Beartooth.

Y vamos con Architects. Digámoslo ya: el show de los de Brighton fue excelente en algunos aspectos (sensacional juego de luces, soberbia ejecución…), deficiente en otros (sonido algo amortiguado, con las guitarras muy abajo en la mezcla) y se quedó en tierra de nadie en cuanto a actitud por parte de la banda. Y es que lo de Architects sobre el escenario es pura flema británica (por mucho que uno de sus miembros sea canadiense). La propuesta musical del combo destila dramatismo; un dramatismo que no se muestra amplificado en escena, debido a la escasa interactuación de la banda; si exceptuamos a su cantante, Sam Carter, que llevó en todo momento el peso del show sobre sus hombros, además de rayar a gran altura con su voz. Así, las iniciales “Death Is Not Defeat” y “Modern Misery” resultaron algo titubeantes, y fueron recibidas con cierta, y debidamente entrecomillada, frialdad. Unas venenosas “Nihilist” y “Broken Cross” sí consiguieron caldear los ánimos. Que Architects estaban ahí para presentar su último trabajo quedó meridianamente claro con la inclusión de ocho piezas del citado álbum, entre las cuales destacaron el tema homónimo y la eficaz “Royal Beggars”. Pero el repertorio pecó, tal vez, de ser demasiado extenso, y lastró por momentos el ritmo de la actuación. Y es que, si bien el estilo de Arquitects no resulta pobre en matices, es también algo lineal, y ciertas piezas resultaron repetitivas; aunque la respuesta del público pareció contradecir mi apreciación, ya que fue bastante entregada durante gran parte del show. Haciendo honor a la verdad, selecciones más antiguas como “Gravedigger” o una vitriólica “Naysayer” animaron notablemente la velada; velada que, esta vez sí, acabó su parte principal de la mejor forma posible con “A Match Made In Heaven” (presentada por Carter como el mejor riff compuesto por Tom Searle), la descomunal “Hereafter”, y una emotiva “Wasted Hymn”. Hubo tiempo para unos prolongados bises, comenzando con un extracto de “Memento Mori”, -probablemente uno de los temas de corte más progresivo que ha compuesto la banda-. No faltó una sentida elegía dedicada a Tom Searle en “Gone With The Wind”, y una coreadísima “Doomsday” que cerró una actuación notable, que, sin embargo, adoleció de ciertos altibajos.

No obstante lo anterior, debemos quedarnos con lo positivo: Architects han vuelto a los escenarios. Y han sido capaces de sobreponerse a tan penoso trance, y grabar, de paso, uno de los discos más destacables de la temporada. Que no es poco.

EDU A. CRIME

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