AMFEST – DIA 2 (Fabra i Coats, Barcelona 13/10/18)

Las expectativas de la segunda jornada del Amfest 2018 estaban altísimas. El local es espectacular y para alivio de muchos descubrimos que los organizadores hicieron lo que pudieron para solventar el problema de la ventilación, equipando las puertas de salida con numerosos aparatos de aire acondicionado móviles al máximo de su potencia. Desafortunadamente, la humedad ambiental impidió que la buena intención tuviera un resultado ostensible, pero obviamente se agradeció.

A la hora de la siesta aparecieron los enmascarados La Son. Su presencia escénica, acompañada de proyecciones, le dio un empaque extra a su propuesta instrumental con tintes cinematográficos. Los escasos 40 minutos fueron suficientes para hacernos a la idea del potencial de los barceloneses.

Inmediatamente tomó el escenario principal la chelo británica Jo Quail. Su original propuesta nos dejó atónitos. La forma de tratar el instrumento, con loops imposibles que van creando capas hasta clímax impensables a priori, sorprendió por la coexistencia de delicadas armonías neoclásicas con efectos sonoros y distorsiones más radicales. La sorpresa del festival.

La presentación de Owen, proyecto en solitario de Mike Kinsella, se convirtió en otro momento de calma. Armado con una ajada guitarra española y sentado ante el micro nos presentó su nuevo trabajo ‘The King of Whys’ con parsimonia que bajó, de forma consciente, la pulsación del festival, a base de indie-rock intimista made in USA.

A estas alturas, el paso al escenario 3 ya predispone a esperar experimentación con base electrónica. Así encontramos que el set de iou3R llenaba el reducido estrado de artilugios y diferentes instrumentos, desde guitarra y bajo hasta el fascinante theremin, que siempre atrae la atención del público. El trío del Maresme presentó su propuesta con garra e inspiración.

Le tocó el turno a Caligula’s Horse, una de las bandas más esperadas de la presente edición. La formación australiana defendió su rock progresivo de nuevo cuño con temas de su último trabajo ‘In Contact’ con momentos culminates en temas de su anterior ‘Bloom’ como “Rust” o “Marigold”. En las actuaciones más agresivas se agradece infinitamente la calidad del sonido y que el volumen no esté sobredimensionado, encontrando la ecualización perfecta. Es necesario, a estas alturas, agradecer a la organización la busqueda de la mejor sonorización, que se vio reflejada en un sonido ideal en la mayoría, sino en todas, las actuaciones.

De nuevo al stage3, la música experimental electrónica un reincidente en el festival como es Jaime L. Pantaleón. Lenta y paulatinamente nos introdujo en un ambiente cibernético con tintes futuristas tenebrosos que, más de una vez, me evocaron a la mítica ‘Blade Runner’ .

Y le llegó el turno a otra de las sorpresas de la velada. Lo de A Storm Of Light es difícil de encasillar: ¿Post-Metal industrial? ¿Doom apocalíptico?. Herederos de Neurosis, oscuros, agresivos, contundentes, los norteamericanos tienen un directo aplastante de los que se recuerdan largo tiempo.

Y después de la tormenta… Una de las bandas de referencia del Post-Rock. Los japoneses Mono saben como crear un ambiente delicado y, de forma casi imperceptible, hacen subir la marea hasta encontrarte envuelto en medio de un tsunami. “After You Come The Flood” es su último single y la primera inundación del show y son capaces de repetir, cambiando el paisaje, la abrumadora experiencia en cada tema que abordan. Detalle bonito la aparición de Jo Quail al chelo que, aprovechando que comparte la gira Blue Blood Moon por Europa, colabora con ellos en “Halcyon (Beautiful Days)”. El Sold-Out del sábado estaba más que justificado y la audiencia quedó hipnotizada ante tamaños monstruos musicales.

Después del gigante oriental, tocaba pasar a algo completamente distinto. Ralp fue el encargado de cerrar el escenario pequeño con más música experimental y pura electrónica. El set de 30 minutos sirvió como desengrasante y momento de distensión para la gran parte del público que deambuló por las distintas zonas de la Fabra i Coats, incluido los tres food-trucks que funcionaron los tres días a buen ritmo.

Puntualmente, a las 22:15 tomaron las tablas del segundo escenario los germanos My Sleeping Karma. El stoner psicodélico del cuarteto, apoyado con proyecciones hipnóticas magnetizaron al personal que iba llenando el espacio central, agitando las cabezas al ritmo, señal de comunión entre banda y público, sacándose así la espina de la cancelación por enfermedad de hace dos ediciones.

Llegó la hora del bastión del Post-Rock instrumental del país. Los madrileños Toundra dieron un concierto como debe ser: Basado en un sonido limpio, los instrumentos bien nivelados y los músicos sincronizados a la perfección. Después de aclamadísimos trabajos ordenados numéricamente, los madrileños presentaban su quinto álbum titulado ‘Vortex’ y del que dieron buena muestra. El colorista decorado de fondo acababa de redondear el espectáculo visual.

El final de la jornada se reservaba a la pareja de locos barceloneses Za!, que ya cerraron la edición de 2016, para acabar de reventar las piernas y volar cabezas de los valientes que se atrevieron a quedarse hasta el final. El final apoteósico consiguió que hasta los más rezagados salieran con una sonrisa del local. Una experiencia que los organizadores prometen repetir tantas veces como les sea posible. Por algo será.

Puedes ver el resumen del primer día aquí, y el del domingo, aquí.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ / JOSEP Mª LLOVERA

FOTOS: JOSEP Mª LLOVERA

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