AMFEST – DIA 1 (Fabra i Coats, Barcelona 12/10/18)

No se me ocurre otra manera de calificar el crecimiento del AMFest que de espectacular. De ser ese festival prácticamente para eruditos y oyentes arriesgados se ha asentado y se ha convertido en una cita ineludible para catar nuevas propuestas y huir un poco de los tópicos de siempre. Tres días, muchas ideas y una respuesta de público incontestable, con los abonos agotados y provocando el sold out el segundo día. El nuevo enclave, Fàbrica de Creació Fabra i Coats, fue recibido con mucho entusiasmo, espacios amplios para un aforo limitado pero más amplio que la anterior Apolo2. La nave de la antigua fábrica de principios del XX. Tiene una sonoridad sorprendente, pero demostró que entre sus actividades culturales no estaban pensadas para celebración de este tipo de conciertos: El espacio no cuenta (aún?) con ventilación, por lo que el calor fue un handicap desde el principio del evento. Pero vayamos por partes para describir lo acaecido el primer día que fue el viernes 12 de octubre.

Puntuales, los locales Blood Quarted fueron los encargados de inaugurar el festival con contundencia sonora que conjuga bases psicodélicas hasta el post-rock más canalla, amenizado por la trompeta de su líder Mark Cunningham que le da la pincelada free jazz que los hace particulares.

Tras ellos, se daba paso a Sofa, trío euskaldún que practican un post rock al uso, pero ejecutado con unas ganas que tiraban de espaldas y también con una notoria influencia de Rush en su música. Dieron buena cuenta de su último disco ‘II’ y calaron en el público. Muy buena nota.

El rock de los vascos dio paso a que se iniciaran las propuestas electrónicas en el Stage 3, un pequeño escenario dispuesto para ello donde Linalab (DJ, performer y artista local) que mezcló capas electrónicas, texturas a la guitarra y voces de otro mundo, interesante como mínimo.

Vuelta al rock con los noruegos Soup en el escenario principal, cuya propuesta se podría catalogar de progresivo al uso o neo progresivo. Lo ejecutaron todo al milímetro y como propuesta clásica gustaron, aunque también denotan ciertas influencias del post metal. La sombra (al menos en directo) de los Pink Floyd más atmosféricos es bastante alargada.

Tras este ejercicio de clasicismo la electrónica volvía tomar el protagonismo con Amsia, DJ apocalíptico y ruidista que no acabo de convencer con su propuesta para ambientar el apocalipsis. ¿Demasiado avanzado? Es posible, pero dio la impresión de que el público no acabo de conectar con tan singular artista.

Y con los barceloneses Thermic Boogie tocaba el turno de rockear. Extremos, ruidosos, potentes… mezclando stoner con noise y dejando boquiabiertos a todos los que seguimos atentamente su recital. Unos de los triunfadores del festival, sin duda.

Y finalmente llegaba el plato fuerte del primer día con los belgas Amenra, que trajeron oscuridad pura y dura al recinto. Su propuesta que mezcla post rock, black metal y ambient llenó el escenario principal y cada canción acometida fue un tour de forcé para el público, que respondió más que bien a la singular propuesta del combo. En definitiva y aunque tocaran entre tinieblas lo de Amenra ya valió por todo el primer día del festival.

La holandesa Eevee jugo con samples para llevarnos a zonas más tranquilas y relajar el ambiente.

Y aunque lo tenían difícil para seguir con las buenas sensaciones dejadas por Amenra, Mutiny On The Bounty no se amilanaron y ofrecieron un set de math rock puro y duro, pero con mucha actitud, mucho músculo y pericia instrumental, eso es lo que ofrecieron los de Luxemburgo y mantuvieron el ambiente del festival en un punto óptimo de ebullición.

Ya empezaba a ser tarde y las fuerzas flaqueaban, pero lo de 65daysofstatic bien valió el esfuerzo. Difícil calificar su propuesta que nada entre el post rock, la electrónica y los paisajes sonoros. Pero ofrecieron una de las propuestas audiovisuales más atractivas del festival donde proyecciones y sonido maridaron a la perfección.

Y para finalizar tocaba saldar la deuda pendiente con los locales Playback Maracas que el año pasado tuvieron que finalizar su recital antes de tiempo. Como es habitual en ellos cerraron la fiesta haciendo bailar y sudar al personal, a tope de volumen y con dosis de electrónica, samplers y ciertas reminiscencias de aquello que se llamó tropicalia, dejaron a los asistentes con las fuerzas justas para encarar el camino a casa.

Puedes ver lo que pasó el sábado aquí. Lo del domingo, aquí.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ / JOSEP Mª LLOVERA

FOTOS: JOSEP Mª LLOVERA

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