AISHA KHAN (Gruta 77, Madrid 19/10/18)

Si uno lo piensa fríamente lo de Aisha Khan es para disfrutarlo y degustarlo en un club con mesas, vintage y con una variada carta de cocktails. A pesar de que en España no hay la cultura vintage o retro para ello la intimidad de un pequeño club de rock & roll se presentaba idónea para disfrutar de su concepto del espectáculo. Y digo ‘espectáculo’ porqué lo de Aisha Khan es algo que no es sólo música, es un forma de pasear un estilo de vida por los escenarios que por muchos años que hayan pasado sigue siendo igual de glamouroso y atractivo. Así que con la banda dispuesta sobre el pequeño escenario la diva británica se subió a las tablas y con un sonido bueno pero que quizás no mostraba la pureza que requiere su propuesta el concierto fue transcurriendo sin prisa pero sin pausa y con mucha calidez y glamour. Todos los estilos retro que caracterizan su música tuvieron cabida, el jazz classy de ‘My Baby Shakes It’ , el rock & roll sin adulterar de “Out Of The Blue’ o la misma “Aishaaddiction” o deliciosos toques latinos como la explícita “Later Latin Lover”. Unas canciones que por si solas ya sirven para llevar hacia arriba cualquier concierto, pero que van mucho más allá cuando se ornan en escena como hacen Aisha y su banda. La simple visión de la protagonista con vestidos de alta gama ya fueran en fogoso rojo o en elegantes lentejuelas hacían que a uno le fuera imposible apartar los ojos del escenario. Y encima esta demostración de sabor faire tuvo la guinda con una bailarina burlesque que acabó haciendo de un a priori simple concierto un espectáculo totalmente sensorial (exquisito el número representado en la sexy “She’s The Bomb”). La cosa iba tirando hacia adelante de forma natural y fluida y con uno de los highlights del concierto que fue la atmosférica interpretación de “Invisible Girls” una pieza que no desentonaría en cualquier película del onírico imaginario de David Lynch como la dicharachera y comunicativa Aisha se encargó de refrendar. Mención aparte se merece la banda (reclutada en España) que supieran dar la calidez roots que merecía artista y repertorio. La fiesta tocó a su fin a tope de rock & roll con la marchosa y buque insignia de la artista “Make a Grown Man Cry”. Una exquisita velada que corrobora que la roots music es uno de los estilos que mejor aguanta el paso del tiempo (de hecho ya hace mucho que es atemporal) y que nos hace recordar de donde viene todo lo que tanto nos gusta.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ
FOTOS: PAULA RODRÍGUEZ

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