ADIÓS A PAUL RAYMOND, EL IMPRESCINDIBLE SECUNDARIO

Nos ha dejado Paul Raymond. Uno de esos eternos actores secundarios. Uno de esos músicos que permanecen en un discreto segundo plano durante toda su carrera, y que, en muchos casos, constituyen una buena parte de la columna vertebral del sonido clásico de las bandas en las que militan. Paul Raymond se ha ido. Un inesperado ataque al corazón se lo ha llevado, poco después de finalizar uno de los últimos shows de la gira de despedida de UFO. Amargas paradojas de la vida.

Aunque comenzó su carrera en los blueseros Savoy Brown, su nombre estará eternamente vinculado a UFO (una de las mejores bandas de hard rock de la historia) y también a la etapa dorada de la carrera en solitario de Michael Schenker, bajo las siglas M.S.G. Tal vez no poseía la arrebatadora presencia escénica de un Pete Way, ni el inigualable talento a las seis cuerdas de Schenker, pero no muchos músicos pueden presumir de haber participado en la grabación de algunos de los trabajos más excelsos del género (‘Lights Out’ y ‘Obsession’ con UFO, ‘M.S.G.’ y ‘The Michael Schenker Group’ con la primera banda en solitario de Schenker…), y aún menos de haber sido parte integral de dos de los dobles en directo más emblemáticos, apabullantes y legendarios del hard rock, como son los incandescentes ‘Strangers In The Night’ de UFO, y ‘One Night At Budokan’ de M.S.G. Su contribución en piezas tan escalofriantes como “Love To Love” o “Never Trust A Stranger” nunca podrá ser lo suficientemente reconocida. Personalmente, me encantaba contemplar su menuda figura en las escasas filmaciones en directo que existen de ambas formaciones. Siempre con su Firebird zurda, o parapetado tras su castillo de teclados, con una leve sonrisa en los labios, pero sin querer en ningún momento acaparar más protagonismo del necesario.

A pesar de su brillante singladura con The Michael Schenker Group, está claro que UFO fue la banda de su vida. Tras la huída de Schenker, en 1979, Raymond continuó en sus filas lo suficiente para grabar el recomendable (y muy poco valorado) ‘No Place To Run’. La banda acabó implosionando, y él fue el único que respondió a la llamada de Phil Mogg, en 1985, para reactivar la banda junto a otros tres músicos. No puede decirse que esta nueva etapa fuera especialmente fructífera, pero para la historia ha quedado un trabajo como ‘Misdemeanor’, muy deudor de su época, pero de una calidad incuestionable, como atestiguan piezas como “This Time”, “One Love” o “Nightrun”, en las cuales los teclados de Raymond ocupaban, por una vez, un lugar preponderante. Diez años después tampoco se perdió la reunión de la formación clásica de UFO, incluyendo a Michael Schenker. Reunión que, una vez más resultó de lo más fugaz, dando como único fruto el destacable ‘Walk On Water’. Raymond volvería una tercera vez a UFO, esta vez ya para quedarse definitivamente. Y ahí ha seguido hasta que el destino, en forma de ataque al corazón, ha decidido por su cuenta que había llegado su hora. Únicamente nos queda el consuelo, -como siempre en estos casos-, de poder disfrutar de su enorme legado discográfico. Only You Can Rock Me, Mr. Raymond.

TEXTO: EDU A. CRIME

FOTO: JOSEP Mª LLOVERA

 






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