A DEGÜELLO: HELLACOPTERS (I)

Muy poco queda ya para el retorno (pero esta vez en salas) de Hellacopters. La banda de Nicke Royale está despertando grandes pasiones con su vuelta. Para unos los salvadores del rock & roll de final del pasado siglo, para otros una buena banda sin más, pero lejos de halo de leyenda que se les quiere otorgar. En esta casa tenemos las dos opniones y las vamos a expresar. En esta primera parte Dani S. García se encarga de hacernos saber de su importancia para el rock y de su amor eterno por ellos.

LOS DIOSES DEBEN SER ESCANDINAVOS

Es inevitable que gire en casa, una vez más, ‘High Visibility’ mientras escribo estas líneas. Para muchos dioses, para otros sobrevalorados, para mí, auténticos héroes. Hellacopters le devolvieron al Rock N Roll la clase y el arrojo que en los noventa parecían haberlo abandonado.

Los 90 ofrecieron muchas cosas pero si tus gustos se alejaban del Grunge, los sonidos industriales o el metal enfundado en chándal no era fácil descubrir nuevas bandas y sentirte identificado con ellas. El rock en esos años de mi adolescencia era otra cosa. Escuchabas sin parar a los clásicos pero también empezabas a coquetear con otros sonidos que no acababan de apasionarte de la misma manera. ¿La diferencia? Que actualmente no vuelvo con tanta asiduidad a esa década, a pesar de seguir admirando a nombres como Alice In Chains o Soundgarden.

Entre el noventa y siete y el noventa y ocho, en los patios de la universidad nos podíamos pasar horas hablando, entre otros, de KISS. Incluso traducíamos temas heavies clásicos al catalán para echarnos unas risas. Tienes unos veinte años, unas cervezas y una cabeza que te permite decir innumerables chorradas. Mi amigo Edko Fuzz me hizo una copia en CD, que aún conservo, de un álbum llamado ‘Payin’ The Dudes’. Primera escucha y el riff de “Looking At Me”, me golpeó como un puñetazo. Si un tipo que venía de Entombed, una de las pocas bandas Death Metal en las que realmente me he fijado, era capaz de sonar así, la banda podría llegar a ser muy grande.

Sin embargo, mi verdadero amor por los Hellacopters empezó con la marcha de Dregen. De alguna manera, que el guitarrista tuviese que elegir entre Backyard Babies y ellos fue una victoria para ambas formaciones. Con ‘Grande Rock’, empezaron a sonar menos Punk, pero mucho más rockeros y garageros. No será su mejor disco pero sí que fue un perfecto adelanto a lo que se avecinaba tan solo un año más tarde: ‘High Visibility’.

Si hubiese sido el primer disco de la banda, ‘High Visibility’ probablemente sería reconocido como uno de los mejores debuts de la historia. Recuerdo dirigirme a discos Revolver en la calle Tallers de Barcelona, discman en mano, comprarlo, abrirlo en la misma puerta y ponérmelo. De vuelta a casa incluso me bajé un par de paradas de metro antes de lo previsto para poder seguir escuchándolo. ‘High Visibility’ es responsable de recuperar mi fe en el Rock N Roll, y a pesar de que mis favoritos siempre han sido Gluecifer, ninguna banda de la movida escandinava ha conseguido superar esa obra maestra. ¿El disco perfecto? Probablemente si lo hubiesen firmado otros nadie dudaría de ello. “Hopeless case of a Kid Denial”, “You’re too good (to me baby)”, “Toys and Flavours”, “No Song Unheard”…Muy difícil superarse.

Tristemente, tal éxito de crítica y seguidores fue también el inicio de la caída. Empezar la década con semejante monstruo puede hacer muy dura la resaca. Nada fue lo mismo desde ‘By The Grace of God’; la fórmula parecía agotarse. El resto duele contarlo: la separación en 2008, la terrible pérdida de Dahlqvist en 2017 tras la esperadísima reunión de la banda. Desgraciadamente, muchas veces no se pude ser tan grande si no hay lágrimas.

Once años después de su última visita a Barcelona, el próximo diez de mayo voy a tener el placer de volver a disfrutar de los Hellacopters en sala. Esta vez en Razzmatazz 1. Expectante es el mejor adjetivo para describir como me siento, tras el enorme show en el Download de Madrid el año pasado. Y es que cuando Dregen se acuerda de los temas de Strings, su directo es demoledor. Espero volver a ver la chulería de esos tipos de pelo grasiento y gorra que lograron dejarme afónico y volver a empapar mi camiseta cómo pocos saben hacer. Esperemos que su vuelta nos vuelva a traer un discazo.

DANI S. GARCÍA






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