5 CONTRA 1: XAVI MALACARA (MALACARA BLUES BAND)

Uno de los artistas de este país que está haciendo los discos de blues más recomendables hoy en día. Quizás no los más ortodoxos dentro del género pero si con una pureza fuera de toda duda. Pues ahora le toca a Xavi Malacara enfrentarse a nuestro interrogatorio melómano, y hablarnos de esos discos que le han maracado,  y uno…bueno, que no tanto.

C.W. Stoneking “Gon’Boogaloo” (2014)

He visto a Stoneking dos veces en directo. Una con banda y otra tocando en solitario. Es actualmente uno de los músicos del género más completos. Toca, canta, compone y produce y no sabría decir qué es lo que hace mejor. Este ‘Gon’Bogaloo’ es una pieza de coleccionista. Está grabado y mezclado en dos días en un viejo estudio con sólo dos micrófonos. Técnicamente es perfecto y los temas son buenísimos. Es evocador, los arreglos te llevan del Calypso al Blues de las plantaciones. Puede recrear con la voz, el ambiente de un muelle o un mercado de principios del siglo XX. No ha editado nada más desde entonces. No es de extrañar, es un disco insuperable.

Bob Dylan “Time out of mind” (1997)

Bob Dylan, es la banda sonora de mi vida, aunque no siempre. Mi padre me regaló el Single “Hurricane” cuando tenía doce años. Una preciosidad que ocupa las dos caras del vinilo. Más de ocho minutos. En el verano del 78 y del 79 escuchaba ‘Street Legal’ y ‘Slow Train Coming’ en las radio fórmulas. Cuando Dylan se convirtió al Catolicismo le perdí la pista y no fue hasta “Time out of Mind” cuando redescubrí al genio. Si hay algún motivo para otorgarle el Nobel de Literatura, se encuentra en las letras de este disco. Volvió cuando ya no se contaba con él y tras una enfermedad de corazón grave. Es un disco que abre una nueva etapa en la carrera de Dylan y sigue siendo único. La primera versión que grabé con Malacara fue “Love Sick” tema que abre el álbum. 

Jeff Buckley “Grace” (1994)

En mis tiempos en Karma Police, (1999-2004) este disco fue fuente de inspiración. Grace es conocido por la versión “Halellujah” de Leonard Cohen. Este álbum conecta la voz de Buckley con el cielo. Es inalcanzable. De esos discos que respiran espiritualidad. Dicen que Dios quiere a los buenos cantantes cerca. Buckey murió muy joven y dejó esta joya que incluye temas geniales, como Grace o Last Goodbye. 

Micah P Hinson “Micah P Hinson & The Gospel of Progress” (2005)

Micah P Hinson es un jefazo. Este disco, combina partes de cantautor folk con arreglos típicos de una ópera rock. Y así es el tipo. En directo te engancha desde la primera nota con un show entre kitsch y épico. Toca con un cigarro entre los labios, sujetado por una boquilla o se bebe medio litro de leche a mitad de concierto. Deja sobre el escenario su hatillo. Apenas una bolsa con dos pedales de efectos y una muda. Volviendo al álbum, cuando lo escuchas, no sabes si ese trata de una maqueta de Home Studio o de una gran obra. Y con los años no cambia esa sensación. No tiene límites pero todo lo que suena tiene una gran intención. El caso es que es un disco que siempre llevo en mi lista y escucho recurrentemente. 

Jimi Hendrix “Axis: Bold as a love” (1967)

Es un ejercicio entre divertido y doloroso elegir cinco álbumes y despreciar uno. Los cuatro que he citado anteriormente son algunos que me han inspirado. Son discos geniales hechos por tipos geniales y únicos. Pero por encima de esta liga, están los Dioses. Jimi Hendrix, es luz y cito este ‘Axis: Bold As Love’ para cuando te has saciado de escuchar sus hits. No se analizarlo ni explicar técnicamente porque recurro a este disco cuando necesito pasar al siguiente nivel. Es una obra fascinante e inalcanzable. Lo mismo me ocurre con ‘Bitches Brew’ de Miles Davis. Pero me han pedido que cite sólo cinco discos.

El Uno

Ben harper & Charlie Mussewhite “No mercy in this land” (2018) 

Adoro a Charlie y me cuesta Harper. Me echa para atrás un disco, cuando veo una insana intención de gustar. A todos nos ha pasado más de una vez. Pero estos dos tipos no lo necesitan. El disco tiene de todo para recibir una crítica correcta. Buena producción, tiramos de recursos seguros y montamos por medio algún tema. No hay más. Es como una obra de esas de Hollywood en las que juntan dos actores guapos para hacer taquilla. No hay mensaje ni química entre ellos. Pude escuchar a Musselwhite en el Jamboree con su banda. No necesita asociarse con nadie. Lo tiene todo.

Foto: Josep Mª Llovera

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