5 CONTRA 1: MARTIN GORDON

Inquieto músico británico embarcado en mil y un proyectos, Martin Gordon ha liderado entes como Jet y Radio Stars, militado en los Sparks de ‘Kimono My House’ y labrado una estupenda carrera en solitario. Su último trabajo, ‘Include Me Out’ supone el sexto y último episodio de su fascinante Trilogía Mamífera… aunque ahora toca hablar de otro seis: el que compone nuestro cinco contra uno.

gordon

LOS CINCO

Miles Davis-In a Silent Way (1969): Una obra que creó un género y que presagiaba la actual tecnología de cortar-y-pegar. Sublimes interpretaciones de Miles y McLaughlin, y esos momentos tan minimalistas conseguidos por Tony Williams… Este disco fue el comienzo de una nueva aproximación a la música contemporánea: fusionando jazz, rock y la tecnología de estudio como nunca se había visto antes.

Jack Bruce-Monkjack (1995): Uno de mis bajistas favoritos decide hacer un disco sin incluir ni una sola línea de bajo: sólo su piano y voces quejosas, apoyado por el teclado de Bernie Worrell. Un disco grandioso. Y lo más destacado es la versión de su canción “Folk Song”, originalmente publicada en su disco ‘Harmony Row ‘.

Tony Williams Lifetime-Turn It Over (Bill Laswell mix) (1970-1999) Bill Laswell revisitó en 1999 un disco editado tres décadas atrás por Polydor, firmando una interesante remezcla que superaba una irregular producción original, eliminando edits crudos y revelando placeres indecibles que quedaron fuera del álbum cuando este vio la luz en 1970 (como un magnífico dúo de bajo y batería que no apareció en la primera versión). Todos los artistas intérpretes o ejecutantes (baterista Willliams, el guitarrista John McLaughlin, Larry Young en órgano Hammond y el bajista Jack Bruce) estaban en la cima de sus poderes escénicos. Esta mezcla es la que les hace auténtica justicia.

King Crimson-Discipline (1981): Prog-rock en su más poli-rítmica forma, con los inimitables lamentos de Adrian Belew proporcionando un punto focal a algún tipo de loca e inabarcable hechicería de guitarra, bajos rotundos y corpulentas baterías. Este y los dos siguientes álbumes de King Crimson están en una liga propia.

The Beatles/The Beatles (‘The White Album’) (1968): ¿Qué decir de este disco, salvo ‘Ob La Di Ob La Da’? El cénit de la creatividad pop. ¿Cuánto mejor podría ser la música pop? “Nada más, nunca más”, como diría David St Hubbins.

El UNO

Carla Bley/Escalator Over The Hill (1971): Después de años echándole el valor suficiente para aproximarme a este, aparentemente, imprescindible y seminal doble álbum (que incluye contribuciones de mis adorados Jack Bruce y John McLaughlin)… cuando me animé a comprarlo, simplemente descubrí que era una tontería desenfocada y demasiado larga. Aun así, todavía no he tirado la toalla y espero meterme en él algún día.

Share





Your email address will not be published. Required fields are marked as *

*