5 CONTRA 1: LB (LÓSTREGOS)

Lóstregos son una de las bandas más interesantes dentro del actual panorama extremo nacional. Su black metal con ramalazos de heavy metal clásico se puede catar en su último lanzamiento, el recomendable ‘Lendas, Baixo o Luar’. Por todo ello nos ha parecido una buena idea someter al enigmático LB.(bajista y cantante de la formación), a nuestro particular interrogatorio melómano. Estas son sus selecciones:

LOS CINCO

Iron Maiden ‘The Number Of The Beast’ (1982)

Pese a que mi disco favorito de la Doncella es, en líneas generales, ‘Somewhere In Time’, ‘The Number Of The Beast’ supuso para mí el principio de todo. Recuerdo ir con quince años a la tienda de discos y quedarme como un idiota horas y horas mirando las portadas de los CD’s de Maiden, hasta que un día, con unos pocos ahorros, conseguí dinero y pude comprarme el susodicho (la portada que más me había llamado la atención de todas). Me puse el disco y el flechazo fue instantáneo: pura energía NWOBHM pero yendo un paso más allá de sus contemporáneos. Un disco oscuro, fresco, con la fuerza de la juventud, y con el inicio de una nueva etapa en la banda con la entrada de un nuevo cantante, que supuso una vuelta de tuerca a todo, tanto en las composiciones como en la puesta en escena del directo. El aura diabólica constante que envuelve el disco, con esa portada. ¿Quién es la marioneta de quién?  El repertorio de temas con “The Prisoner” (honor y gloria para Clive Burr esté donde esté), “Children Of The Damned”; esos riffs 100% Mercyful Fate de “Total Eclipse” (aunque no saliese en la edición original del disco), el Rock ‘n Roll de “22 Acacia Avenue” (larga vida a Adrian Smith), las tan olvidadas “Invaders” y “Gangland”, con ese feeling Punk que aún conservaban, gracias a Clive Burr (nuevamente) aplastando en la batería. De “Run To The Hills”, “Hallowed Be Thy Name” y el tema homónimo poco puedo decir que no se haya dicho ya: clásicos que ya forman parte de la historia de la música. El disco de mi vida sin duda alguna.

Dissection ‘Storm Of The Light’s Bane’ (1995)

Siendo sincero, la primera vez que escuché este disco no le presté la atención que merecía, y pasó un poco sin pena ni gloria por mi colección de discos. Pero un par de años después, volví a ponérmelo por recomendación (e insistencia) de un colega, y quedé atrapado por él para siempre. Es uno de esos discos que para un servidor es perfecto; a los que no les encuentras ni un solo fallo. Un disco único, con un estilo tremendamente imitado pero jamás igualado, ni, por supuesto superado. Una mezcla perfecta de feeling Heavy Metal constante; melodías, armonías y solos, pasajes acústicos (sí, aquí mi cabeza voló, cuando me di cuenta de que las guitarras acústicas tenían cabida en el Black Metal). Belleza, frialdad, oscuridad y terror; como si la Música Clásica se volviera distorsión; como si Iron Maiden, Mayhem y Mercyful Fate echaran un polvo y este fuese su vástago. Y esa producción, fría como un temporal de nieve, que te evoca a pasajes como los de su portada (otra perfecta obra de arte) de fríos bosques nevados y paseos por la escarcha con la Muerte a tu lado, recordándote que pronto te llevará de su mano…

Metallica ‘Master Of Puppets’ (1986)

Si ‘The Number Of The Beast’ fue definitorio en mí, ‘Master Of Puppets’ no lo es menos. Rondaba la misma edad que cuando descubrí a la Doncella. Recuerdo estar escuchando un programa de radio donde pinchaban clásicos de Heavy Metal y, de repente, sonó “Battery”. Una vez acabó el tema me quedé un rato asimilando que era lo que acababa de escuchar. Era lo más extremo que había escuchado en mi vida. Soy de la opinión de que aquí Metallica tocaron techo compositivamente. Estaban en lo más alto, tenían la energía y la mala hostia de la juventud. James Hetfield, con esa actitud de punk thrasher alcohólico; la puta actitud de rabia personificada en el escenario; Cliff Burton… ¡qué decir de él a estas alturas!… Las locas líneas de bajo de “Orion”; sus solos y arreglos y el buen gusto de adornar y matizar los temas hasta que fuesen perfectos. Lars Ulrich, muy válido cuando aún sabía tocar la batería con cojones. Y Kirk Hammett muy bien puesto en su labor de guitarra solista. Recuerdo escuchar “Leper Messiah” en el momento en que la canción da un vuelco y pasan a subir la velocidad e intensidad. Esos “mutes” asesinos de guitarra unidos con el doble bombo me dejaron con la boca abierta. La pesadez de “The Thing That Should Not Be”, con esos pasajes lovecraftianos en la letra; la melancolía y rabia de “Welcome Home (Sanitarium)”; “Orion”, esa maravilla auditiva. El Thrash puro y duro de “Disposable Heroes”, “Damage, Inc.” y “Battery”.

Burzum ‘Filosofem’ (1996)

Escuchar la música de Burzum es para mí abandonar el cuerpo terrenal y sumergirse en otros mundos. Una experiencia mística donde su música me lleva a mundos de fantasía que bien podrían estar poblados por señores oscuros, magos y orcos, así como a sombríos bosques agitados por una leve y congelada brisa, donde el folklore de tiempos ancestrales te atrapa sin remedio. Este disco para mí es la perfecta definición de todo ello. Un disco hipnótico, con una producción perfecta, de pasajes que se repiten una y otra vez hasta que pierdes la cuenta y te sumerges en su trance de fríos y afilados riffs. Baterías reverberadas hasta la saciedad; esa voz distorsionada que gime cual troll en su caverna, y esos pasajes ambientales donde es tal el bucle que te atrapa, que pierdes la noción del tiempo y no quieres regresar a la realidad y, repentinamente, la vida cobra un nuevo significado…

His Hero Is Gone ‘Monuments To Thieves’ (1997)

Desde temprana edad, he sido muy seguidor y fan del Crust Punk y, si tuviera que quedarme con un sólo disco de este estilo, elegiría sin duda este por encima de clásicos como Discharge, Amebix, Extreme Noise Terror, Wolfpack o Disrupt. Aparte de por el afecto personal que le guardo de todos estos años, porque va más allá y rompe muchas fronteras. De estos discos donde encuentras influencias del Sludge, Hardcore, D-Beat Crust, o del Grindcore perfectamente encajadas, con temas de corta duración intensos, oscuros, con un muy buen entendimiento de lo que se está haciendo. Sin miramientos y directos al grano. Letras cargadas de rencor, denuncia social y desquicie mental que te hacen preguntar cuánto tiempo más aguantaremos tragando esta mierda que nunca termina.

EL UNO

Morbid Angel ‘Illud Divinum Insanus’ (2011)

Antes de empezar me gustaría hacer un inciso: me ha dolido en el alma no poner ‘Altars Of Madness’ en mi top 5, pero competía con ‘Master Of Puppets’ y el maestro ganó al alumno aventajado. Dicho esto, seguramente no sea el único que nombre esta aberración cuando piensa en pura decepción. Cuesta creer que el 50% de la formación de este álbum hayan parido obras maestras como el ya nombrado ‘Altars Of Madness’, ‘Blessed Are The Sick’ o ‘Covenant’. Realmente, siempre me ha parecido una broma de muy mal gusto a cargo de David Vincent (me da que Trey pedió bastante el control de la situación aquí) porque temas como “Too Extreme” (¿extremo de qué?) o “Radikult” (pero ¿qué cojones es eso?) Es algo absurdo, estúpido y que no tiene ningún sentido lo analices como lo analices. Lo cierto es que, como me ocurre con Metallica por poner otro ejemplo, es mejor pensar en los años en que fueron una banda precursora de muchas cosas, -con integridad y principios-, y disfrutar de sus verdaderas obras maestras. Estas bromas es mejor dejarlas en el olvido para que desaparezcan ellas solas.

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