5 CONTRA 1: BREIS

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Cantautor rockero de Murcia pero afincado en Barcelona que ya ha asomado algunas veces su cabeza en Rock On Magazine. Lleva ya unos cuantos discos a sus espaldas y su última entrega ‘M’ también ha sido reseñada estas páginas. El próximo 17 de febrero estará junto a Marta Delmont en un doble cartel en el que el murciano se encargará de recrear el repertorio del enfant terrible del Americana Ryan Adams. Una buena excusa para preguntarle por sus filias y fobias musicales en nuestro clásico interrogatorio melódico.

 LOS CINCO

 Bruce Spingsteen ‘Live 1975-85’ (1986): Posiblemente el disco que me hizo coger una guitarra, una armónica y ponerme a escribir canciones. Era mi época de instituto y recuerdo perfectamente estar en clase y un amigo se plantó delante de mí con una caja enorme que contenía cinco vinilos y me dijo que tenía que escuchar aquello, sí o sí. Dio en el blanco y me cambió la vida. Claro que empezando con esa obra maestra que es Thunder Road, y con esa versión, estaba cantado.

Wilco ‘Yankee Hotel Foxtrot’ (2002): Es el primer disco que escuché de Wilco y fue todo un shock. Lo escuchaba sin parar, al principio no lo entendía bien, pero era incapaz de no reproducirlo en bucle, sin parar, una y otra vez. Tenía esa clase de magia hipnótica que te atrapa y sin saber cómo te introduce en su mundo, a través de esas maravillosas canciones y una producción que intentaba descifrar. No es un disco más, no es solo música, desde mi punto de vista es una obra mayúscula. El resultado fue que desde aquel momento es una banda indispensable en mi vida.

Pink Floyd ‘Dark Side Of The Moon’ (1973): Volvemos a los tiempos de instituto, de investigación y descubrimientos musicales. Este era un disco que no podía, ni puedo simplemente poner de fondo. Tenía que encerrarme en la habitación y ponerme los auriculares e intentar no perder detalle de todo lo que estaba pasando dentro del universo particular que es Dark Side of The Moon. Asociaba la escucha del disco al ritual de ver una película, en silencio, máxima atención, relajar los sentidos, ser vulnerable y que me condujera por dónde el disco quisiera. Todavía consigue introducirme en su mundo y logra abastrarerme de todo lo que pasa a mi alrededor. Obra magistral, todavía llena de enigmas que aún persigo con obstinación y fascinación.

Bob Dylan ‘Blonde On Blonde’ (1966): Para mí es el disco maravillosamente perfecto. Yo no he estudiado música, lo que he aprendido ha sido a través de los discos que he escuchado y Blonde on Blonde puede ser considerado como el tomo principal de mi base de aprendizaje, mi enciclopedia. Es el sitio donde busco y no siempre encuentro las claves y las respuestas para poder escribir buenas canciones. Tengo la certeza que entre estas canciones se encuentran todas las respuestas que persigo. Claro que con esta alineación, Rainy Day Women, Visions of Johanna, I Want you, Stuck Inside of Mobile With The Memphis Blues Again, etc… pura inspiración y felicidad de alta gama.

Jonathan Wilson ‘Gentle Spirit’ (2011): Hacía tiempo que ningún disco, digamos contemporáneo, me seducía como lo hizo Gentle Spirit. En sus primeras escuchas me dejó una sensación entre la complacencia, el placer y la inquietud, pero no terminaba de obsesionarme por completo (es algo que me suele pasar con mis discos de cabecera). Conocí de la existencia de Jonathan Wilson porque venía a Barcelona abriendo concierto para Wilco, año 2011. Me interesé por el disco y conseguí escucharlo unos días antes de la presentación en el Palau de la Música, pero supongo que el grado de emoción de los días previos por el directo de Wilco me impidió mostrarle toda la atención que Gentle Spirit requería. Llegó el día y Jonathan Wilson saltó a escena y realizó una actuación magistral que despertó las ganas de llegar a casa, volver a poner el disco y dedicarle la escucha y la tensión que merecía. Y efectivamente, cada nueva vuelta al disco era un paso más hacia su interior, hasta que llegó ese punto en el que no podía salir de él, una escucha tras otra, y consiguió formar parte de mis discos imprescindibles.

EL UNO

The Wallflowers ‘Glad All Over’ (2012): Era una banda que me gustaba mucho, desde su disco homónimo de debut y su fantástico Bringing Down the Horse, me tenían ganado. Con el paso del tiempo los discos en solitario de Jakob Dylan me fascinaron y de repente llegó la noticia en 2012 que tras muchos años habría disco nuevo de The Wallflowers, noticia que me llenó de alegría y expectación. Bueno, pues el día llegó, escuché el disco, unas cuantas veces, me dejo bastante frío y no lo he vuelto a escuchar. Una pena.

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