2016 BY ANGRY HANK: MEJORES DISCOS (2ª PARTE)

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Si en la primera parte de este artículo de opinión sobre los mejores discos de los 2016 citábamos a los noruegos Kvelertak, a los cordobeses Grajo o a los inconmensurables Those Poor Bastards, ahora le toca el turno a otras formaciones con trabajos igual de importantes. Antagónicamente a la relevancia de la perseverancia de los incombustibles Fatso Jetson, encontramos formaciones recientes como Native Daughters, Blaak Heat o los desconocidos Mamiffer, artífices de un arte trascendente y dotados con una capacidad compositiva en lo que a lo instrumental se refiere inaudita. A los primeros, les debemos el orgasmo en espiral que supone ‘Master Manipulator’, un trabajo en el que confluyen sinergias que entremezclan los postulados de Tool con el progresivo más vanguardista. La repetición como baza principal, aunque defendida por ritmos cadentes y hasta poéticos. A los primos lejanos de Viaje a 800, Blaak Heat (antes Blaak Heat Shujaa), se les reconoce esa herencia pseudo arabesca, que convierte su propuesta californiana en adicción asegurada. Pasajes repletos de pinceladas de desierto con sus palmeras y sus dátiles, aunque también con ese ácido depositado en la boca del que necesita experimentar. Fabulosos. ¿Y qué decir de los norteamericanos Mamiffer? Cuando lo que el alma necesita es ese remanso de paz y armonía, la efectiva banda sonora de ‘The World Unseen’ viene a enamorarnos, y nos devuelve a ese punto de pureza que jamás regresará. En sus filas, el ecléctico y necesario Aaron Turner (Isis, Old Man Gloom, Sumac), fundador además del emblemático sello Hydra Head Records.

Continuemos. En este caso, por terrenos fangosos y decrépitos. Terrenos por los que solo The Dad Horse Experience es capaz de hacernos caminar. Si existía alguien capaz de retorcer su fórmula un poco más, ese era Otto, el artífice de la decadencia existencial, el hacedor de verdad, el aniquilador de párpados que se cierran a la realidad. Su revisión de ‘Reach Out Your Hand’ es sublime. Unos que quedan semi opacados son los californianos Neurosis, ya que presentan un trabajo que bebe en exceso de sus obras maestras, sin aportar nada nuevo a su catálogo. El rey de la experimentación, Mr. Kelly, aboga por una colección de canciones que se deja escuchar sin más. En todo caso, ‘Fire within Fires’ es un más que correcto disco. Y mientras suena el primer larga duración de los suizos Bölzer, uno siente que en lo extremo nunca está todo dicho, género que nos está regalando grandes discos, y que se consolida de nuevo como una necesidad melómana. Sinceridad y oscuridad se dan la mano. Y si no, hagan sonar el imposible aunque bizarro ‘One Day You Will Ache Like I Ache’, del híbrido formado por los estadounidenses The Body y Full of Hell. Dolor, desgarro, muerte, degradación sonora. Espeluznantemente bello.

Citaría también el excelente trabajo de unos desconocidos Nothing, o el de los necesarios Big Business, pero quiero concluir nombrando al que para mí coronará la lista de aciertos musicales del año: el enigmático Zeal and Ardor. Personaje misterioso donde los haya, posible deudor del legado Lomax, y atrevido mezclador de mejunjes, se antoja, gracias a su segundo trabajo, como el artífice perfecto en lo que a experimentación se refiere. Ya no se trata de góspel a ritmo de cadenas, ni de dejes blackmetaleros, sino de la capacidad en tan solo veinticuatro minutos de hacernos temblar como hacía tiempo que no lo hacíamos. Si “Come on Down” o “Children’s Summon” no son capaces de estremeceros, es que probablemente tengáis miedo a vivir, a respirar, a lanzaros sin pensarlo a un mar de epilépticos peces aguardando su inminente muerte. Feliz Navidad a todos.

MANUEL J. GONZÁLEZ

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